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El candidato a la presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador, durante un acto de campaña en Ecatepec, México. (AP / Marco Ugarte)

El candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador encabeza la intención del voto para presidente de México con un 37.7 % en las elecciones del 1 de julio, indicó una encuesta divulgada por la empresa Consulta Mitofsky.

En segundo lugar se colocó el conservador Ricardo Anaya con el 20 %, por delante del 17.7 % del oficialista José Antonio Meade y el 3.1 % del independiente Jaime Rodríguez, con un 21.5 % de personas que no respondieron la encuesta, señaló la encuesta.

La firma explicó que, tras eliminar a las personas que no declaran intención de voto, López Obrador reúne un 48.1 de preferencia efectiva de voto contra un 25.5 % de Anaya, un 22.5 % de Meade y el 3.9 % para Rodríguez.

De mediados de diciembre al 18 de junio, López Obrador pasó del 23% al    37,7% dado que todas sus variaciones parciales (siete) fueron positivas con un acumulado de 14.7 %; Anaya registró sus dos primeras variaciones positivas y las cinco últimas negativas aunque al final registró 0.0, es decir, sin variación.

López Obrador encabeza la alianza del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) con los partidos del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES); Anaya va por una coalición formada por los partidos Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC).

Meade es candidato presidencial de la coalición del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) con el Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (NA), y Rodríguez es candidato independiente.

La encuesta fue efectuada del 16 al 19 de junio pasado a 1,000 personas con credencial para votar mediante entrevistas cara a cara con un 95% de nivel de confianza y un rango de error que no sobrepasa el 3.1 %, precisó Consulta Mitofsky.

Acercamiento de López Obrador a las élites mexicanas

Tras más de una década de una constante confrontación y descalificaciones, la clase empresarial mexicana y el izquierdista Andrés Manuel López Obrador parecen haber guardado los tambores de guerra y decidido dar paso a una tregua. Y no es que hayan conciliado sus diferencias ni que ahora piensen igual, sino que la razón está más cercana a un cálculo político de ambas partes de cara a las elecciones presidenciales del 1 de julio.

Durante los primeros dos meses de la campaña presidencial, las élites mexicanas -intelectuales y empresarios- repitieron una y otra vez que López Obrador es un populista que podría regresar al país a un pasado bajo un control estatal férreo, como ocurrió en la década de 1970 cuando hubo un gobierno que mantuvo enfrentamientos con la clase empresarial y la política económico derivó en devaluaciones de la moneda, una creciente inflación y finalmente crisis económica. El izquierdista criticó a algunos hombres de negocios por supuestamente beneficiarse de la corrupción al amparo del poder político e ir contra los intereses del pueblo.

En las últimas semanas, sin embargo, ambas partes moderaron sus críticas e incluso se han dicho que están dispuestos a trabajar en caso de que López Obrador gane la presidencia. De hecho, a principios de junio hubo una reunión entre él y el Consejo Mexicano de Negocios (CMN), a cuyos miembros había calificado de “minoría rapaz”.

“Se aclararon todas las dudas, se limaron asperezas y se estableció un compromiso de trabajar juntos en el caso de que el pueblo de México decida que yo sea presidente de la República”, dijo López Obrador a principios de junio, tras el encuentro con el CMN.




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