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La Policía no hizo caso a las alarmas y los ladrones desvalijaron sin inconvenientes las cajas de seguridad (AP).

Londres - Los líderes de la banda que desvalijó en 2015 un depósito de cajas de seguridad en Londres, considerado por la prensa británica el mayor robo de la historia de Inglaterra, deben pagar 27.5 millones de libras ($39 millones)  o sumar siete años adicionales a sus penas de cárcel, dictó este martes un juez.

El magistrado Christopher Kinch, de la Corte de Woolwich (sureste de la capital británica), determinó que los cuatro principales responsables del golpe al depósito Hatton Garden se llevaron en total 13.69 millones de libras ($19 millones), entre dinero en metálico, oro y piedras preciosas.

El juez detalló, al dictar sentencia, que las cantidades que deben pagar ahora como compensación se han calculado en base a sus "activos disponibles".

John "Kenny" Collins, de 77 años; Daniel Jones, de 63; Terry Perkins, de 69, y Brian Reader, de 78, fueron condenados en marzo de 2016 a penas de entre seis y siete años de cárcel por ese robo.

Si no pagan las cantidades ordenadas ahora por el juez, sumarán cada uno siete años adicionales a su condena, lo que el abogado de uno de ellos, Tom Wainwright, sostuvo que significa "pasar el resto de su vida en prisión".

En su sentencia, el juez indica que es consciente de que "varios de estos acusados no solamente tienen cierta edad, sino que en algunos casos padecen problemas de salud serios".

"Pero, por principios y por ley, es muy difícil aceptar cualquier punto de vista por el cual se otorgue un tratamiento especial a alguien que ha elegido cometer delitos en una etapa avanzada de su vida", argumentó el magistrado.

Los condenados planearon durante tres años un golpe que ejecutaron durante los días festivos de la Semana Santa de 2015.

La noche del Viernes Santo entraron por la puerta lateral del edificio del depósito de seguridad, ubicado en un distrito repleto de joyerías de lujo; se deslizaron por el hueco del ascensor hasta el sótano y utilizaron herramientas pesadas para agujerear el grueso muro de hormigón que protegía la cámara acorazada de Hatton Garden.

Su presencia disparó en un primer momento las alarmas, pero la Policía lo trató como un falso aviso, por lo que los ladrones contaron con los cuatro días festivos que tenían por delante para desvalijar las cajas de seguridad.


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