La Brigada de Salvamento Minero de Hunosa ha comenzado sus trabajos para entrar en el túnel desde el que intentarán rescatar a Julen (semisquare-x3)
La Brigada de Salvamento Minero de Hunosa (Asturias) ha comenzado sus trabajos para entrar en el túnel desde el que intentarán rescatar a Julen. (EFE / Daniel Pérez)

Luego de la finalización del trabajo de entubado del nuevo pozo paralelo, una acción que ha estado cargada de problemas, este jueves es el momento tan esperado por los mineros asturianos que llevarán adelante el rescate de Julen.

Más de una semana después de su aterrizaje en un avión del Ejército de Defensa, el equipo liderado por Sergio Tuñón da el relevo a la gigantesca perforadora que ha construido un pozo de 60 pulgadas por el que cabe la cápsula de hierro para que los mineros desciendan, por parejas, a 240 pies.

“Son los más cualificados. Los que más destacan de todos nosotros, los más hábiles. Unos somos mejores para picar, otros para postear… Los mineros de la Brigada son hábiles y rápidos en todos los terrenos: pueden picar, postear la madera y tienen unas cualidades sobresalientes para hacer cualquier cosa que surja ahí abajo”, dijo al diario español El País, José Ángel Quirós, un minero con 21 años de experiencia en el Pozo María Luisa de Langreo (Asturias).

Quirós explica que el trabajo se hará mediante un método conocido en el lenguaje minero como ramplón, es decir, con inclinación. “El pozo nuevo lo bajaron un poquitín más del sitio en concreto del que creen que se encuentra el niño -el pozo nuevo tiene 262 pies y los mineros empezarán a trabajar en la cota 240-. Eso se denomina caldera. ¿Por qué? Porque ahí se va cayendo el material cuando se pica. Y al hacerlo en ramplón, con pendiente, el material baja ya solo”.

Sin embargo, los inconvenientes que tendrán los mineros es que no sabrán qué material es el que perforarán. "Nosotros en otros sitios sabemos a qué nos enfrentamos. Pero tengo la seguridad de que se va a hacer bien y lo más rápido posible”. ¿Qué materiales son los peores para trabajar? “La roca dura para el picador es terrible. Pizarra, cuarzo. Hay un tipo de piedra arenisca azul que empiezas a picar en ella y te rebota el martillo”, asegura a El País, Quiros.

Este es el último paso de unos complicados trabajos, propios de una obra de ingeniería civil, que se llevan acometiendo a contrarreloj desde el pasado domingo 13 de enero, cuando el pequeño  Julen cayó al  pozo. Desde entonces el operativo ha venido trabajando sin descanso, mañana y noche, para rescatarlo.

Este martes, el diario La Vanguardia publicó la explicación del exjefe de la brigada Santiago Suárez, en donde detallaba que el equipo de ocho efectivos tendrán que trabajar, en turnos, de rodillas o tumbados. Bajarán en la cápsula fabricada para este  rescate y a distancia del suelo "con el fin de dejarlo como caldera para que se lleve el escombro que van produciendo", dijo Suárez.

Por su parte, Francisco Delgado, presidente del Consorcio se Bomberos y uno de los coordinadores del rescate, dijo al diario El Mundo que "ahora ya son ellos los que mandan, los miembros de la brigada. Ellos tienen que decidir cómo y cuándo entran".

"Hoy seguramente sea la última noche que Julen esté ahí (...) Los padres me han transmitido que no han perdido la esperanza", ha asegurado Juan José Cortés, portavoz de la familia de Julen en una conferencia de prensa desde el puesto de mando del dispositivo de rescate.


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