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Los youtubers cubanos son idolatrados por sus seguidores en la isla (Captura / Youtube).

Anita Con Swing! buscó tienda por tienda en La Habana para comprarle un regalo a su madre con solo dos dólares.


Ailen´s World explicó a sus seguidores el significado de sus tatuajes, tan de moda en la isla.


Pedrito el Paketero recorrió la capital para preguntar a los cubanos a qué selección apoyarían en el Mundial de Rusia.


Camallerys Vlogs desveló cómo son las fiestas alternativas en la Cuba de Miguel Díaz-Canel, nuevo presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros.


Un baño de cotidianeidad y realismo cubano al margen de la política en un país donde Internet sigue limitado y controlado por el poder central y donde subir o descargar un vídeo en las zonas wifis es un verdadero ejercicio de paciencia caribeña.

"Yo soy youtuber porque tengo la necesidad de expresarme, no porque esté de moda", asegura Veitia, estudiante de Ingeniería Industrial. "Hemos estado aislados muchos años, nadie sabía de nosotros. Hasta que descubrimos Internet y youtube, una plataforma libre donde nos podemos expresar y que los demás sepan cómo vivimos", añade.

Tanto se quería expresar Veitia que no dudó en parodiar al huracán Irma, que atacó con saña incluso al Malecón habanero.


"Youtube me desconecta de mis problemas", confirma Torres, artesana por cuenta propia en el negocio que su familia tiene en San José de las Lajas. "Con mis vídeos quiero regalar otros minutos de sonrisas, pero con el tiempo que esto no podía ser solo un hobby porque hay personas que se identifican contigo", confiesa la joven, especialista en tutoriales de tendencias, moda y maquillaje y que no duda en señalar que evita temas religiosos o políticos. En cambio, se lanza a proponer cambios para la propia plataforma de youtube, vestida con una camiseta de "Vive la vida, vive La Habana".


El principal objetivo de Ana Vigo, de sangre gallega, es describir "lo que vivo cotidianamente y lo que esconde este país", matiza con mucho swing, esa forma tan cubana de enfrentarse a la vida, incluso para preguntarse si es gratis el deporte en Cuba.

"Yo quiero documentar la Cuba de un cubano de a pie, tanto para los que están fuera de la isla como para los extranjeros, con lugares y culturas increíbles", resume Camallerys, estudiante de Comunicación Social que sueña con montar una agencia de viajes y una tienda de souvenirs con su propia marca. En una de sus últimas giras comió carne de cocodrilo en Guamá, a 5 dólares el plato.

Las estadísticas oficiales aseguran que cuatro de los 11 millones de cubanos tienen acceso a Internet, pese a que está condicionados a hacerlo a través de los 500 puntos wifi levantados en plazas y parques, al precio de un dólar por hora. Claro, eso si encuentran las tarjetas, que son adquiridas y desaparecidas para venderlas posteriormente en el mercado negro al doble de su valor. Un precio carísimo para un país con salarios que difícilmente superan los 25 dólares mensuales.

"Esta gente de la tienda cada día están más careros, un par de Adidas cuestan $90, lo que equivale a 4 ó 5 meses de salario. Pero un youtuber que se respete debe usar un buen par de zapatos", recrea con mucho humor para La Nación Pedrito el Paketero, cuyo canal de youtube ha alcanzado 823 suscriptores.

El récord lo ostenta Camallerys Vlogs, con 12,319. Unas cifras muy difícil de alcanzar, porque la mayoría de sus seguidores disfrutan de los youtubers cubanos a través del famoso paquete, todo un fenómeno de masas en la isla.

Este se ha convertido en otra ventana de libertad frente a los contenidos ideológicos del sistema de televisión castrista. Tan abierta estaba la ventana que el gobierno decidió crear, sin ningún éxito, su propio paquete, al que bautizó como la mochila.

La sombra del estado siempre está presente en Cuba, también en el mundo youtuber. En la última quedada realizada en la famosa esquina entre Prado y Malecón, tres agentes de la seguridad política daban vueltas en torno a un grupo al que todavía no entienden. A algunos de ellos les han interrogado sobres sus líderes, sobre sus motivaciones, sin entender que su principal objetivo es mostrar cómo son sus vidas. Eso sí, con mucho humor.

"Yo solo cuento la verdad, lo que se vive aquí, con eso no ofendo a nadie", sentencia Ana Vigo, quien en un vídeo describe a un campismo estatal (centro vacacional) como uno de las mejores momentos de su vida y en otro cómo se ponen guapas las cubanas con solo dos dólares.

La jovencita es toda una especialista en bloquear en su Facebook a admiradores de fuera de la isla, que la escriben para informarla de su próximo viaje a Cuba.

También Ailén tiene que contener a su mundo de entusiastas seguidores. "Me mandan fotos y me preguntan que cuándo me voy a divorciar", tanto desde dentro como fuera de la isla. "Claro, una pone límites", asevera muy segura.


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