El presidente argentino Mauricio Macri saluda a sus partidarios durante un acto de relanzamiento de su campaña electoral en Buenos Aires, Argentina. (AP/Natacha Pisarenko)

Buenos Aires — Miles de personas acudieron al relanzamiento de la campaña electoral del presidente argentino Mauricio Macri el sábado, a menos de un mes de las elecciones argentinas y en un momento en que el mandatario inicia una gira de 30 días por 30 ciudades para tratar de remontar los resultados adversos de las elecciones primarias.

En un emotivo y breve discurso, Macri apeló a la promesa de tiempos mejores, al crecimiento y al empleo en un acto multitudinario en Barrancas del Belgrano, un barrio acomodado del mismo nombre en Buenos Aires que concentra la mayor cantidad de simpatizantes del actual gobierno.

Sé que estos años, especialmente el último año y medio fue muy difícil, y sé que ustedes, la clase media, fue la que hizo el mayor esfuerzo”, señaló. “Les quiero decir que lo que viene es distinto, ahora viene el crecimiento, ahora viene el trabajo, ahora viene la mejora de salario y el alivio del bolsillo del fin de mes porque todos lo necesitamos”.

Al evento acudieron los pesos pesados de su partido, como su compañero de fórmula Miguel Ángel Pichetto, el jefe de gobierno de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta y la política de gran tirón popular Elisa Carrió.

“Me sorprendieron el 24 de agosto cuando salieron de sus casas a darme fuerzas, energías y amor”, dijo Macri en referencia a una espontánea manifestación multitudinaria de apoyo, acompañado por su esposa Juliana Awada. “Con esa canción de Mauricio no estás solo me partieron el corazón”, afirmó, mientras, que le acompañaba en el escenario, se secaba las lágrimas con un pañuelo.

Con este breve acto en Belgrano, Macri trata de revertir los resultados del 11 de agosto, donde la fórmula compuesta por Alberto Fernández como presidente y Cristina Fernández de Kirchner se impuso por una diferencia de 15 puntos.

“Claro que se puede, se puede dar vuelta a la elección”, subrayó el mandatario.

También en las encuestas Macri se vio afectado por el mal desempeño de sus políticas económicas.

“El esfuerzo no fue en vano, empezamos a resolver el problema que arrastramos hace más de 70 años”, indicó en referencia a los problemas históricos de endeudamiento de la economía argentina.

Para el analista Patricio Giusto, director de la consultora Diagnóstico Político, “estas manifestaciones tienen que ver con la ilusión que le queda a Macri tras la marcha de apoyo que hubo a su favor en la plaza de mayo de Buenos Aires el 24 de agosto” luego de la derrota en las primarias.

La campaña “Sí Se Puede” que llevará al presidente a 30 ciudades en 30 días supone una diferencia por alejarse de la estrategia en las redes e ir más al terreno, al contacto directo con el electorado. También marca la diferencia con las visitas periódicas casa a casa para preguntar a los ciudadanos sobre la marcha del gobierno, en un contacto popular más acotado que ha marcado su campaña hasta ahora.

“En el seno del gobierno estuvo el debate de si era conveniente sumergir a Macri en el conurbano bonaerense (los alrededores de Buenos Aires más empobrecidos y donde suma el mayor rechazo) porque allí está el mayor caudal de votos y es donde le fue peor al gobierno”, explicó Guisto. “Pero decidieron hacer esta marcha en el interior de distintas provincias tratando de que eso irradie en el resto del país a través de la proyección mediática que esto obtenga”.

La próxima parada será el 30 de septiembre en Junín, a unos 260 kilómetros al noroeste de Buenos Aires, y después seguirán, según medios locales, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos.

"Para cambiar un país hay que hacer sacrificios", aseveró Ireneo Varela, uno de los asistentes al acto de campaña del sábado. "No se puede cambiar un país en tres años".

Se elucubra que la estrategia de Macri sea retener distritos donde cuenta con dirigentes propios, como la capital argentina -donde el intendente Rodríguez Larreta se presenta a la reelección el 27 de octubre- y recuperar votos en zonas como la agrícola, donde fue castigado en las primarias por la mala situación económica que atraviesa el país.

Giusto afirmó a The Associated Press hace unos días que lo más probable es que los resultados se repitan en las elecciones presidenciales del 27 de octubre, lo que sitúa a Macri en una mala posición. Según el analista, el mandatario va a ser juzgado, como en las primarias, por el fracaso de la política económica, por haber subestimado el problema de la inflación y por el agravamiento de la herencia que recibió del kirchnerismo en 2015.

En julio, la canasta básica alimentaria registró un aumento de 57.3% respecto del mismo mes de 2018, según cifras oficiales. Este indicador es clave en la medición de la pobreza, que afecta a más del 32% de la población.

La pobreza infantil en Argentina afecta al 51.7% de los niños y adolescentes, según el último informe del Barómetro de Deuda Social de la Infancia de la Universidad Católica Argentina difundido en junio.

Algunos economistas prevén que la inflación en Argentina alcance el 50% de aquí a final de año. Además, continúa pendiente el pago del préstamos de más de $56,000 millones contraído con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2018.


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