Andrés Manuel López Obrador, izquierda, habla con su secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. (AP/Eduardo Verdugo) (semisquare-x3)
Andrés Manuel López Obrador, izquierda, habla con su secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. (AP/Eduardo Verdugo)

Tijuana — México salió de las negociaciones arancelarias con Estados Unidos con la “dignidad intacta”, afirmó el sábado el secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard ante una multitud entusiasta cerca de la frontera.

El mitin en la ciudad de Tijuana estaba programado originalmente como un despliegue de solidaridad por la amenaza del presidente Donald Trump de imponer un arancel del 5% sobre los productos de México a menos que detuviera el flujo de migrantes centroamericanos que cruzan su territorio para llegar a Estados Unidos.

La amenaza arancelaria había generado oposición incluso del propio partido de Trump por las secuelas económicas que habría provocado.

Pero después de que funcionarios mexicanos y estadounidenses llegaron a un acuerdo el viernes que estipula que México redoblará esfuerzos contra la migración irregular a cambio de que Trump retire su amenaza, las autoridades convirtieron el mitin en una celebración.

Ebrard, quien ayudó a negociar el acuerdo en Washington D.C., dijo que cuando regresó a México y le dio al presidente Andrés Manuel López Obrador su reporte, le dijo: “No hay tarifas, presidente, y salimos con la dignidad intacta”.

Al abordar el tema de los migrantes, Ebrard dijo que “mientras estén en México, vamos a ser solidarios con ellos”.

Varios oradores hablaron de la importancia de la relación entre ambos países y aplaudieron al equipo negociador de México. El mitin tuvo el corte de un acto de campaña dada la gran cantidad de parafernalia del partido Morena, al que pertenece López Obrador.

Los residentes de Tijuana que asistieron al evento organizado por el gobierno dijeron que apoyaban los términos del acuerdo. Pero los tijuanenses a sólo unas cuadras de distancia dijeron que les preocupaba que más refugiados tuvieran que esperar en Tijuana y otras ciudades fronterizas mientras se resuelven sus casos en Estados Unidos. Ese proceso puede tardar meses, incluso años.

Los críticos del acuerdo en México dicen que excepto por una vaga reiteración de un compromiso conjunto para promover el desarrollo, la seguridad y el crecimiento en América Central, el acuerdo se enfoca casi exclusivamente en labores policiales, y desatiende las causas del incremento en la migración que se ha experimentado en los últimos meses.

El despliegue de 6,000 efectivos de la nueva Guardia Nacional mexicana parece ser el compromiso clave de lo que fue descrito como “medidas sin precedente” adoptadas por México para reforzar la seguridad, aunque la secretariade Gobernación Olga Sánchez Cordero dijo que eso ya había sido planeado y que no era resultado de presión externa.

Otro elemento clave del acuerdo es que Estados Unidos expandirá un programa conocido como Protocolo de Protección de Migrantes. De acuerdo con autoridades de migración de México, desde enero se ha regresado a 10,393 migrantes a territorio mexicano en lo que sus casos de asilo se dirimen en las cortes estadounidenses.

Los observadores dijeron que si el programa se implementa a gran escala en toda la frontera binacional, podría agobiar a las ciudades del norte de México.


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