Un obispo chileno no interrogó a un cura pedófilo
Francisco Javier Errázuriz asiste a una misa por la elección de un nuevo papa en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. (Archivo / AP)

Envuelta en un escándalo de abusos sexuales y encubrimiento, la Iglesia católica chilena recibió un nuevo golpe.

El abogado de algunas víctimas de abuso sexual reveló este jueves una carta que muestra cómo en 2009 el entonces arzobispo de Santiago declinó interrogar al sacerdote Fernando Karadima sobre las acusaciones en su contra. ¿Su argumento? “Por respeto”, y cerró la investigación.

Karadima, de 88 años, fue sancionado en 2011 por la iglesia a vivir una vida de penitencia por haber abusado sexualmente de menores en la parroquia de Santiago que estaba a su cargo. Hace unas semanas, el papa Francisco lo expulsó del sacerdocio, en una medida que el Vaticano consideró necesaria por el daño que había causado a Chile.

Juan Pablo Hermosilla, abogado defensor de las tres víctimas de Karadima que han hecho públicas sus historias, presentó la carta en una sala de la Corte chilena de Apelaciones para intentar revertir la decisión de un juez que el año pasado resolvió que no había pruebas de que el arzobispado de Santiago encubrió los abusos del cura.

La carta está firmada por Francisco Javier Errázuriz, quien en 2009 era el arzobispo de Santiago, y era dirigida al Nuncio Apostólico de la época, Giuseppe Pinto.

Por respeto a Karadima no le pedí al promotor que lo interrogara y sólo le pedí a Andrés Arteaga, obispo auxiliar de Santiago, su parecer”, señala la misiva.

El abogado de las víctimas no dijo cómo consiguió la carta y en el área de prensa del Arzobispado de Santiago dijeron a The Associated Press que no se pronunciarían por el momento sobre la carta.

Errázuriz, cardenal emérito, fue reemplazado en el arzobispado de Chile en 2011 por Ricardo Ezzati, quien actualmente es investigado por encubrimiento.

Arteaga, el obispo auxiliar mencionado en la carta de Errázuriz, es uno de los cinco obispos formados por Karadima.

“Él consideró que todo era absolutamente inverosímil. Como se trata de hechos prescriptos cerré la investigación”, añade la carta de Errázuriz, en referencia a Arteaga.

Ahora, la Corte de Apelaciones debe evaluar las nuevas pruebas de la defensa y determinar si procede revertir el fallo de marzo de 2017 del juez Juan Manuel Muñoz, quien determinó que no había pruebas de que el arzobispado encubrió los abusos.

Los denunciantes, Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo, demandaron civilmente en 2011 al arzobispado de Santiago por encubrir los delitos del cura.

Ese mismo año Karadima fue castigado por el Vaticano a una vida de penitencia y oración, que cumplía en un cómodo hogar para ancianos, hasta que el papa Francisco lo expulsó del sacerdocio a fines de septiembre pasado.

Este año, el papa Francisco afirmó que la Iglesia católica chilena ha vivido por décadas en una “cultura de abuso y encubrimiento”, y pidió la renuncia a todos los obispos locales, a quienes los acusó de alejarse de los feligreses, desoír a las víctimas de los abusos sexuales y destruir documentos incriminatorios.

Francisco invitó a las víctimas públicas del sacerdote, Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo, al Vaticano, los alojó en el mismo hotel donde vive él y les pidió perdón por el sufrimiento que soportaron.

Los demandantes afirman que el arzobispado desarrolló varias acciones para tapar los delitos sexuales de Karadima. El arzobispo de la época, Errázuriz, admitió en un juicio criminal que demoró años en atender las denuncias porque no creyó las afirmaciones de las víctimas.

Según la Fiscalía Nacional, hasta comienzos de agosto hay 119 investigaciones vigentes contra 167 acusados, la mayoría pertenecientes a la Iglesia Católica, y 178 víctimas de abusos sexuales, de ellos 79 menores de edad. Entre los imputados hay siete obispos.


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