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Policía cierra campamentos de migrantes en el centro de París (horizontal-x3)
Un gendarme francés hace un gesto mientras desalojan un campamento de migrantes improvisado en una orilla del canal de Saint Martin, en el centro de París, Francia (AP / Francois Mori).

La Policía desalojó este lunes los dos grandes campamentos de inmigrantes que quedaban en el interior de París, en los que vivían en tiendas de campaña alrededor de 1,000 personas, cinco días después de una operación similar en la ciudad de todavía mayor magnitud.

Las fuerzas del orden y los servicios sociales empezaron a actuar, en un ambiente de calma y sin incidentes y los inmigrantes subían a los autobuses preparados por la prefectura bajo la atenta mirada de numerosos periodistas en estos dos campamentos, situados en los muelles del canal Saint Martin (este de París) y la Puerta de la Chapelle (norte).

En un comunicado, la prefectura de la región insistió en que "las personas puestas a resguardo serán objeto de un examen completo y profundo de su situación administrativa por los servicios del Estado".

Una forma de indicar, en particular, que se evaluará quiénes pueden optar a una demanda de asilo.

La de este lunes es la operación número 35 de evacuación de un campamento de refugiados en la capital francesa desde junio de 2015. La última había sido el pasado miércoles, cuando se desalojó el que había sido el más grande, con más de 1,500 personas.

Antes de que se llevara a cabo, la cuestión había dado lugar a una polémica política entre el gobierno, y en particular el ministro del Interior, Gérard Collomb, y el Ayuntamiento de París, que atribuían la responsabilidad de la situación uno al otro.

Una situación que se había tensado por la muerte ahogado de uno de los inmigrantes al caer en un canal junto al campamento y por una pelea que dejó a otro gravemente herido. 

Algunos de los migrantes tenían la esperanza de que el traslado les ayude a despejar dudas sobre su futuro.

James Okafor, que contó que huyó de su Nigeria natal tras ser atacado, dijo que estaba " muy contento de dejar el campamento” porque esto le ayudará a reunirse con las autoridades que decidirán si puede quedarse en Francia.

Otros, como un afgano que se identificó solo con su nombre, Desajan, estaban inquietos. "La gente de aquí no conoce otros idiomas -francés, inglés- no saben qué hacer”, señaló.

La “gran mayoría” de los que vivían en los asentamientos de la capital francesa “verán reconocido su derecho de asilo en uno de los países europeos”, explicó Ian Brossat, vicealcalde de París responsable de temas de vivienda.

Según Brossat, el incidente del mes pasado en el que dos inmigrantes fallecieron ahogados en las inmediaciones del campamento, además de la proliferación de peleas sangrientas entre residentes en asentamientos rivales, incrementaron la presión sobre el Ministerio del Interior para cerrarlos y ofrecer alojamiento a los migrantes.

"En estos campos había condiciones abominables y el gobierno ha entendido finalmente que no hay otra solución de darles alojamiento”, dijo.

En los últimos tres años, la policía expulsó a unos 28,000 migrantes de distintos asentamientos levantados en la capital, pero el flujo migratorio no cesa.


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