El primer ministro británico Boris Johnson durante una visita al Hospital General del norte de Manchester, el domingo 29 de septiembre de 2019, en Manchester, Inglaterra. (Andy Stenning / AP)

Londres — El primer ministro británico Boris Johnson rechazó el domingo haber cometido un acto ilícito ilegal respecto a sus vínculos con una empresaria estadounidense que presuntamente recibió dinero y un trato preferencial por la amistad entre ambos durante su periodo como alcalde de Londres.

En una entrevista con la BBC, ante la pregunta sobre sus lazos con la empresaria tecnológica y exmodelo Jennifer Arcuri, Johnson trató de sugerir que hubo motivaciones políticas detrás de la decisión tomada el viernes por la Autoridad del Gran Londres para remitir un asunto de conducta a una agencia de supervisión policial.

La cuestión volvió a surgir por un artículo del periódico Sunday Times que afirmó que Arcuri recibió 126,000 libras esterlinas de dinero público y un acceso privilegiado a misiones comerciales a Estados Unidos, Israel y Asia que Johnson encabezó como alcalde, incluso aunque su incipiente negocio no había cumplido con los requerimientos para poder participar en ese tipo de viajes.

“Todo fue hecho en conformidad con los códigos... y todo fue hecho con total corrección”, comentó Johnson el domingo. Cuando volvió a ser cuestionado por el periodista de la BBC Andrew Marr, el primer ministro agregó: “No había interés en declarar”.

El escándalo empeoró el domingo mientras el Partido Conservador, al que pertenece Johnson, inauguraba su conferencia anual en Manchester luego de una semana convulsa para un líder que ha estado en el cargo desde julio.

Tan sólo en los últimos días, la Corte Suprema británica determinó que el intento de Johnson para suspender al Parlamento era ilegal y el primer ministro tuvo que acortar su viaje a Estados Unidos, apresurándose a regresar a casa para enfrentarse a la Cámara de los Comunes, donde los legisladores lo recibieron entre gritos de “¡Renuncia!”.

Posteriormente, perdió una votación en un tema de rutina -una solicitud para levantar la sesión por una semana para que los conservadores pudieran asistir a su conferencia.

Complicando aún más las cosas, se plantearon preguntas sobre los vínculos de Johnson, de 55 años, con Arcuri, de 34, quien montó una firma informática en el este de Londres tras mudarse a la capital hace siete años.

Y pese a que el mandatario británico visitó el Hospital General del norte de Manchester el domingo para hablar sobre los planes de su gobierno acerca de construir 40 hospitales, sus intentos para cambiar de tema fracasaron.


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