Vladimir Putin asegura que los supuestos atacantes de Skripal y su hija no son agentes militares. (semisquare-x3)
Vladimir Putin asegura que los supuestos atacantes de Skripal y su hija no son agentes militares. (AP)

El presidente ruso, Vladimir Putin, aseguró el miércoles que los dos rusos señalados por Gran Bretaña como sospechosos del envenenamiento de un exespía ruso no trabajan para los militares y que no hay "nada criminal" sobre ellos.

La semana pasada, Gran Bretaña nombró a los dos hombres como sospechosos clave en el envenenamiento de Sergei Skripal y su hija Yulia con la neurotoxina novichok en la ciudad inglesa de Salisbury. Las autoridades británicas dijeron que trabajan para la inteligencia militar rusa, un cargo que Moscú ha rechazado vehementemente.

"Sabemos quiénes son estas personas, los hemos encontrado", dijo Putin durante una conferencia económica en Vladivostok. "Aquí no hay nada especial ni criminal, se los aseguro".

Cuando el moderador del panel le preguntó a Putin si los hombres eran militares, el mandatario respondió que son civiles y les pidió presentarse públicamente.

"Me gustaría invitarlos y que nos escuchen hoy: que vayan a algún medio de comunicación. Espero que aparezcan en público y que den su información", afirmó.

La sobrina de Skripal Viktoria, quien vive en Rusia y suele expresar opiniones favorables al Kremlin en programas televisivos rusos, dijo a la agencia de noticias Interfax que ella sabe "mediante mis propias fuentes" que los hombres identificados como Alexander Petrov y Ruslan Boshirov son "hombres comunes" y que están "asombrados" por las acusaciones.

Ruslan Boshirov y Alexander Petrov, sospechosos del envenenamiento de Skripal en Gran Bretaña, en la estación de tren de Salisbury. (AP)

La sobrina añadió que Petrov ni siquiera estaba en Gran Bretaña al momento de los sucesos, pero no reveló cómo tuvo esa información.

Tras el envenenamiento de los Skripal el pasado 4 de marzo, Gran Bretaña y más de dos decenas de países expulsaron a un total de 150 espías rusos que trabajaban bajo protección diplomática. Rusia echó del país a un número similar de enviados de esas naciones.

El ataque dejó hospitalizados a los Skripal durante varias semanas y meses después dos vecinos resultaron gravemente enfermos. Uno de ellos, una mujer de 44 años de edad, falleció posteriormente.

La primera ministra británica, Theresa May, dijo que el ataque fue obra de la agencia rusa GRU y muy probablemente fue aprobado "a los más altos niveles del Estado ruso".


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