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Mientras apuestan al potencial económico de Placetas, los residentes de esta ciudad destacan las cualidades del hombre que podría tomar las riendas del país

(Nota del editor: El Nuevo Día recorrió Cuba de punta a punta para recoger las opiniones de los cubanos sobre el proceso de cambio presidencial en el país. Se visitaron Arroyos de Mantua -punta occidental-, Hershey -afueras de La Habana-, Placetas -centro de Cuba-, Segundo Frente -pueblo fundado por Raúl Castro Ruz en oriente- y Punta de Maisí -extremo oriental de la isla-. Esta es la tercera entrega.)

Placetas, Cuba - El primer jefe de gobierno que no tiene apellido Castro Ruz ni es intregrante de la llamada generación histórica cubana será elegido esta semana en Cuba, una responsabilidad que apunta recaerá sobre el ingeniero eléctrico Miguel Díaz Canel, nacido en la provincia de Villa Clara y actual vicepresidente primero del país.

Díaz Canel, nacido en el municipio de Placetas, una zona que está considerada como exactamente el centro geográfico de la isla Cuba, fue puesto en la línea de mando el 24 de febreo de 2013, cuando se le nombró primer vicepresidente de los consejos de Estados y de Ministros, máximos órganos ejecutivos del país.

Militante de carrera del Partido Comunista de Cuba (PCC), desde ese entonces Díaz Canel ha sido proyectado como el sustituto lógico de Raúl Castro Ruz, pues su puesto es el segundo en poder en el ejecutivo cubano.

La única figura que está por encima de Díaz Canel en el complejo entrecejo de las estratas de poder cubanas es el segundo secretario del PCC y segundo vicepresidente de la República, José Ramón Machado Ventura, pues el partido, como órgano regente y encargado de dictar la política pública, está por encima de los brazos ejecutivos y legislativos del país.

Díaz Canel es la tercera figura de poder en el PCC, detrás de Castro Ruz (secretario general) y Machado Ventura, quien no puede aspirar a la presidencia porque se aprobó una disposición que impide a mayores de 70 años ocupar puestos de alta dirigencia a partir del complicado proceso eleccionario cubano que llega a su fin esta semana con la conformación de una nueva Asamblea Nacional del Poder Popular (ANNP).

¿Quién es entonces Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, ese político villaclareño que marcará, para bien o para mal, una nueva era en la política cubana?

Nació el 20 de abril de 1960 en Placetas -cumplirá 58 años un día después de que se complete la elección del nuevo presidente-,  estudió ingeniería eléctrica y fue profesor de la Universidad de Las Villas. Su origen es sumamente humilde, pues viene de un pueblito que es parte de Placetas en el cual su madre, Aida Bermúdez, era maestra, y su padre, Miguel Díaz-Canel, era operario de una planta mecánica.

Se curtió en la red de formación de cuadros políticos -como se le dice aquí a los potenciales dirigentes- del PCC y fue jefe de los gobiernos provinciales de Villa Clara y Holguín, donde todavía es recordado por su eficiencia administrativa. Además, fue ministro de Educación Superior, desde donde dictó las pautas a las universidades cubanas.

“Pienso que quién mejor que él para representarnos, para ser nuestro líder, nuestro presidente. Una gente de pueblo, humilde, una persona que ha transitado desde la base, fue secretario de la juventud, fue secretario del partido en Holguín y fue muy querido, fue secretario del partido en nuestra provincia, una gente con amigos, muy afable”, afirmó la placeteña Carmen Yulia Cepeda Hernández, de 41 años, y licenciada en Educación. 

“Quien haya tenido la oportunidad de intercambiar con él en algún encuentro desde que es vicepresidente de los consejos de Estado y de Ministros  se ha podido dar cuenta que es una gente que no distingue la posición que tiene con las demás personas que tiene a su alrededor”, agregó la mujer a El Nuevo Día al hablar de su compueblano, quien respaldó el inicio de proyectos como “El Mejunje”, un espacio para espectáculos de travestis en Villa Clara. 

Pedro Vidal, de 58 años, es actor de radio y televisión, profesor en la Casa de la Cultura y natural de Holguín, donde vivió bajo la dirección de Díaz Canel, de quien espera apoyo para que la provincial oriental siga su desarrollo.

“Él ayudo mucho en todo lo que tenía que ver con el turismo, la agricultura, en el transporte. Yo vi que hubo mejorías en la provincia en la etapa que Díaz-Canel estuvo. Ahora mismo estamos en un proceso de reconstrucción y embellecimiento de la ciudad, pero nos está golpeando mucho el tema del transporte. Si él es elegido, tenemos una ventaja, porque ya conoce, ha estado metido en el potaje, sabe las necesidades que tiene la provincia y puede ayudar a que mejoremos”, expresó Vidal a El Nuevo Día en las ruidosas calles de Holguín.

Desde que ocupa el puesto de primer vicepresidente, Díaz Canel es el enviado de Castro Ruz, junto con el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, a los eventos internacionales de calibre que no él no puede o interesa atender. Internamente se interesa con particularidad en los temas de infraestructura, economía y deportes. Habla poco en la televisión nacional y sus discursos raramente son transcritos en la prensa oficial, contrario a lo que ocurre con Castro Ruz, de  87años, y Machado Ventura, de 88 años.

Apoya una prensa más crítica, pero siempre supeditada a los intereses del PCC. Su única mancha visible a nivel público es un vídeo filtrado que lo presenta criticando duramente los ángulos de la cobertura internacional hacia Cuba y amenazando con concluir la presencia en el país de medios con agendas informativas contrarias al gobierno.

Hay confianza del pueblo en la prensa, pero esa sociedad nos exige más... Nuestro pueblo tiene que saber que nuestra prensa está con la Revolución, está insatisfecha con lo que hace y busca su perfeccionamiento”, dijo Díaz Canel en una ocasión durante el 9no Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba.

En lo personal, es fanático acérrimo del béisbol, un deporte que adora, y es considerado un excelente bailarín de salsa. De hecho, acostumbra, de vez en cuando, acudir a bailables con su esposa Lis Cuesta Peraza, con quien mantiene su segundo matrimonio. Tiene dos hijos en una primera relación.

Contrario a los cuadros de la generación histórica, Díaz Canel no batalló en los frentes de la Revolución, aunque cumplió con el servicio militar y fue oficial en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), con las cuales cumplió misiones internacionalistas en Nicaragua.

No es un hombre identificado con la estructura militar, lo cual sería su mayor distinción en un país en el cual el presidente saliente es General de Ejército y el pasado fue Comandante en Jefe.

Se desconoce a ciencia cierta si es un reformista o un continuista, pero lo cierto es que ha sido un estrecho colaborador de Castro Ruz, de quien recibirá protección directa desde el PCC, pues el presidente saliente quedará como secretario general del organismo.   

El Nuevo Día visitó Placetas, el municipio cubano en el cual creció Díaz Canel y del cual son oriundos sus padres. Allí, quienes saben de él, lo describen como una persona afable y humilde.

“Yo fui primer profesor y jefe de cátedra de una institución de enseñanza en la que él participaba. Lo tenía muy cerca y era una gente que prestaba extraordinario interés, era una gente de una inteligencia inimaginable, que daba una respuesta inmediata y lógica, una gente muy sencilla, algo que pude comprobar con el transcurso del tiempo, que vi siempre ha sido el mismo, no ha cambiado absolutamente en nada”, dijo Luis Vega Cuellar, jubilado de 72 años y residente de Placetas. 

“Tengo otro cuento con él y si yo fuera un hombre celoso... En dos ocasiones mi señora ha estado en un punto de recogida de transporte y se ha parado un carro que se sabía era de un alto dirigente, pero no de quién. Nadie se quería montar hasta que se abrió la puerta y salió Díaz Canel preguntando si nadie se iba a montar… Mi mujer fue una de esas personas y ella me cuenta que  Díaz Canel fue conversando de una forma muy natural, no como el dirigentazo que trata de influenciar, sino como una gente humilde que sencillamente está dialogando, conversando con un interlocutor más”, agregó ahogado en risas el maestro retirado, quien, como todos los cubanos, tiene mucha fe en el que podría ser el nuevo presidente de Cuba.

“Hoy en día, aparte de mí, sentimos mucha alegría cada vez que vemos a Díaz Canel, porque sabemos que quizás sea el mejor que nos pueda conducir en estos momentos”, concluye don Luis, con esos aires de sabiduría que sólo dan los años.


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