Francisco Franco (semisquare-x3)
El alcalde de Santiago de Compostela, Martiño Noriega, este viernes en la entrada del Juzgado de Primera Instancia número 41 de Madrid. (EFE)

Madrid - El Ayuntamiento de Santiago de Compostela (noroeste de España) pidió este viernes en un tribunal que la familia del dictador Francisco Franco (1892-1975) devuelva dos esculturas que formaban parte del pórtico de la centenaria catedral de esa ciudad, al estimar que fue un "expolio" y un "abuso" del dictador.

El Pórtico de la Gloria, considerado una obra cumbre de la escultura románica española, cuenta con más de doscientas figuras de granito esculpidas por el Maestro Mateo (siglo XII) y constituye una impresionante entrada a la catedral para los miles de peregrinos que la visitan cada año.

Las dos esculturas en litigio fueron compradas junto a otra más por el Ayuntamiento de Santiago en 1948 a un aristócrata que se había hecho con ellas en el siglo XVIII, y las piezas, según el contrato, debían pertenecer siempre al patrimonio municipal.

Sin embargo, seis años después dos de ellas se llevaron al Pazo de Meirás, un palacio situado a unos 70 kilómetros (43 millas) de Santiago que Franco, gallego de nacimiento, convirtió en su residencia de verano.

Las esculturas fueron un regalo del entonces alcalde de Santiago sin acuerdo municipal alguno y de una forma "oculta, clandestina y delictiva", según el abogado del consistorio, Xoaquín Enrique Monteagudo.

El letrado señaló hoy en la vista que el beneficiario de este "expolio" fue el jefe del Estado de un régimen dictatorial "frente al que nadie podía reaccionar" y alegó que, pese al tiempo transcurrido es pertinente plantear esta demanda ya que son bienes del tesoro artístico nacional.

Por su parte, los Franco, a través de su abogado, pidieron a la jueza la desestimación la demanda, al considerar que son los legítimos propietarios de las piezas, ya que Franco y su esposa las compraron a un particular a través de un anticuario y "no se puede exigir a los nietos que tras setenta años conserven una factura o un recibo de compraventa".

El dictador solo tuvo una hija, ya fallecida, y sus siete nietos son sus actuales herederos.

El alcalde de Santiago de Compostela, Martiño Noriega, declaró a los periodistas que espera que este procedimiento "genere un precedente, pues es la primera vez que una institución presenta una demanda por la vía judicial para recuperar lo que es un patrimonio de todos".

"El miedo de la familia Franco es que este juicio genere de alguna manera jurisprudencia y pueda abrir una puerta para recuperar mucho otro patrimonio que ha sido expropiado y de alguna manera robado para el disfrute de todos en el conjunto del Estado y especialmente en Galicia", declaró Noriega.

Podría ser el caso del citado Pazo de Meirás, edificio que conserva la familia Franco y que las instituciones públicas gallegas reclaman que se convierta en un bien público.

Se trata de un palacete de mediados del siglo XIX que perteneció a la escritora Emilia Pardo Bazán y fue comprado a sus herederos en 1939 por un grupo franquista que, con el añadido de terrenos contiguos, regalaron al dictador, y que su familia ha puesto en venta.

Los Franco también están envueltos en otro caso judicial por la intención del gobierno socialista español de exhumar los restos del dictador de su actual tumba en el Valle de los Caídos, monumento construido tras la guerra civil (1936-1939), a lo que los Franco se oponen.


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