Réplica del Papa al exnuncio:
El papa Francisco saluda a los fieles durante su audiencia general en la plaza de San Pedro, en el Vaticano. (EFE / Angelo Carconi)

En medio de la peor crisis de su pontificado, el Papa apareció este lunes para responder por primera vez al ataque de un exnuncio que lo acusó de encubrir a un cardenal abusador : "la verdad es mansa, la verdad es silenciosa y con las personas que buscan sólo el escándalo y la división, el único camino es el del silencio y la oración".

Francisco habló así al retomar esta mañana sus misas matutinas en la capilla de Santa Marta -la residencia en la que vive, en el Vaticano-, que había suspendido a fines de junio. Inspirado en el Evangelio del día, que relata cuando Jesús regresa a Nazareth, es visto con sospecha y es echado, el exarzobispo de Buenos Aires explicó que esa narración permite comprender "cómo el padre de la mentira, el acusador, el diablo, actúa para destruir la unidad de una familia, de un pueblo".

"Con las personas que tienen buena voluntad, con las personas que buscan sólo el escándalo, que buscan sólo división, que buscan sólo destrucción, también en las familias: silencio y oración"

Y destacó cómo Jesús entonces logró ganarle a esos "perros salvajes" que lo echaron de la ciudad, gritándole, con "silencio y humildad".

"No eran personas, eran perros salvajes que lo echaron fuera de la ciudad. No razonaban, gritaban. Jesús callaba. Lo llevaron a la cima del monte para tirarlo, pero Él pasó en medio de ellos y se puso en camino. La dignidad de Jesús: con su silencio le gana a los perros salvajes", indicó. "Esto nos enseña que cuando se da este modo de actuar, de no ver la verdad, lo que queda es el silencio". "El silencio que gana, pero a través de la Cruz. El silencio de Jesús", insistió. "Cuántas veces en las familias comienzan las discusiones sobre política, deporte, dinero y a veces esas familias quedan destruidas, en discusiones en las que se ve que el diablo está ahí para destruir.... Silencio. Porque la verdad es mansa, la verdad es silenciosa, la verdad no es ruidosa. No es fácil lo que ha hecho Jesús; pero la dignidad del cristiano está anclada en la fuerza de Dios", siguió.

"Con las personas que tienen buena voluntad, con las personas que buscan sólo el escándalo, que buscan sólo división, que buscan sólo destrucción, también en las familias: silencio y oración", agregó, en lo que se interpretó una alusión al escándalo que ha provocado en el Vaticano el exnuncio en Estados Unidos, Carlo Maria Viganó, que acusó al Papa y a altos prelados del Vaticano de haber encubierto durante años al cardenal estadounidense Theodore McCarrick, que fue obligado a renunciar a fines de julio pasado, tras ser hallado culpable de un caso de abusos. Viganó, personaje muy cuestionado, disparador del escándalo Vatileaks (la fitración de documentos reservados de Benedicto XVI), en una carta de 11 páginas, en la que consideró cómplices a ex influyentes colaboradores de los anteriores pontificados, incluso pidió la renuncia del Papa.

Justo el mismo día en la que fue publicado el "J'accuse" de Viganó en medios italianos y estadounidenses de derecha -que atacan sistemáticamente a Francisco-, el 26 de agosto pasado, Francisco fue preguntado por el tema durante la conferencia de prensa en el avión, de regreso de Irlanda. Entonces prefirió también el silencio: dijo que el documento hablaba por sí sólo, desestimándolo y le pidió a los periodistas que lo leyeran con atención e investigaran.

"Que el Señor nos de la gracia de discernir cuándo debemos hablar y cuándo debemos callar. Y esto en toda la vida: en el trabajo, en casa, en la sociedad, en toda la vida. Así seremos más imitadores de Jesús", concluyó su sermón de hoy, a todas luces una respuesta a los venenos desparramados por el exnuncio Viganò.


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