Bruce McArthur fue arrestado en enero de 2018. (Captura Twitter / @Gabrielgtzg) (semisquare-x3)
Bruce McArthur fue arrestado en enero de 2018. (Captura Twitter / @Gabrielgtzg)

Cuando Bruce McArthur, el llamado "Jardinero asesino" de Toronto (Canadá), se declaró culpable de ocho asesinatos el pasado 29 de enero, los investigadores de la Policía de Canadá que siguieron sus movimientos hasta atraparlo eran los únicos que conocían hasta hoy la crueldad con la que operaba este hombre de 67 años.

McArthur, que vestía un suéter negro, se puso de pie y dijo “culpable” ocho veces a medida que se leían los cargos. La frialdad con la que el hombre aceptaba ser el autor de cada uno de los asesinatos conjugaba perfectamente con su proceder para cometerlos y al mismo tiempo llevar una vida totalmente normal. 

A McArthur lo venían investigando desde 2017 por la desaparición de dos hombres: Selim Esem y Andrew Kinsman. Aquel 18 de enero de 2018 en el que lo detuvieron, los agentes irrumpieron en su casa  y se encontraron con un hombre atado a la cama que tenía una bolsa negra en la cabeza: John, que no podía ver ni respirar, estuvo a punto de convertirse en la novena víctima del jardinero.

Los detalles de lo que hacía el jardinero asesino con sus víctimas son macabros y de una crueldad inusitada. Según un artículo publicado por el diario Clarín, tras peritar la computadora del acusado, los investigadores descubrieron que a algunos les afeitó la cabeza y barba, luego de estrangularlos se guardó el pelo rasurado en bolsas que ocultó en un depósito cercano a un cementerio de Toronto.

Durante el allanamiento de la casa de McArthur, además de una memoria USB con varias carpetas, algunas con los nombres de las ocho víctimas y también una que se llamaba John; los policías encontraron restos humanos escondidos en macetas y también en un terreno cercano. 

Cada carpeta contenía fotos de los hombres, algunos vivos y algunos muertos y otros con sus cuerpos desnudos con abrigos de pieles o con cigarros apagados. La Policía también encontró las joyas de las víctimas, una bolsa de lona que contenía cinta adhesiva, un guante quirúrgico, cuerda, cremalleras, un cordón elástico negro y jeringas. Esos detalles se hicieron públicos esta semana, según la cadena de noticias CTV News.

Las pruebas que la Justicia canadiense tiene contra McArthur son irrefutables. Hay vídeos de vigilancia, evidencias fotográficas y hasta de ADN

McArthur se declaró culpable  de ocho cargos de homicidio en primer grado por la muerte de Andrew Kinsman, Selim Esen, Majeed Kayhan, Soroush Mahmudi, Dean Lisowick, Skandaraj Navaratnam, Abdulbasir Faizi y Kirushna Kumar Kanagaratnam. Las ocho víctimas eran hombres de la comunidad gay de la ciudad y, en muchos casos, pertenecían a minorías étnicas.

Los restos de los fallecidos fueron encontrados en macetas de grandes dimensiones que McArthur, de 67 años, almacenaba en la propiedad de uno de sus clientes, a los que proporcionaba servicios de jardinería en Toronto.

La Policía cree que McArthur, quien también trabajaba como Santa Claus en un centro comercial, mató a su primera víctima,  Skandaraj Navaratnam, en septiembre de 2010. Después de que su última víctima, Andrew Kinsman, desapareció en junio de 2017, las autoridades comenzaron a investigarlo.

El fiscal, Michael Cantlon, dijo que en todos los casos hubo agresión sexual o privación ilegal de la libertad y que los cuerpos fueron desmembrados.

“La mayoría de los fallecidos tenían rasgos que hacían más probable o más difícil detectar la victimización. Algunos fueron forzados a vivir partes de su vida en secreto debido a su orientación. Algunos carecían de vivienda estable”, aseguró Cantlon, según CTV.

Durante meses, tras el arresto de McArthur, los investigadores policiales buscaron restos humanos de posibles víctimas en más de 100 propiedades en las que trabajó como jardinero. El asesinato en primer grado supone una sentencia automática de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional en 25 años.


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