Varios familiares viven desde hace 12 meses en un hotel de Mar del Plata, con la esperanza de recibir en algún momento noticias de los 44 tripulantes de ARA San Juan.

A un año del evento que conmocionó a la Argentina y al mundo entero, la ubicación del submarino argentino y su tripulación sigue siendo un misterio sin resolver.

Ni siquiera había pasado una hora del 15 de noviembre de 2017 cuando, en medio de un temporal, el comandante del submarino ARA San Juan de la Armada argentina, capitán de fragata Pedro Martín Fernández, detalló al comandante de la fuerza de submarinos, capitán de navío Claudio Villamide, que la nave a su mando había sufrido un principio de incendio en el tanque de baterías. 

El comandante informa de un cortocircuito en las baterías de proa. (Ministerio de Defensa Argentina)

Ante el aviso de Fernández, Villamide le ordenó cancelar la patrulla y poner rumbo a la base naval de Mar del Plata (al sur de Buenos Aires).  Fernández le respondió que lo haría una vez que el submarino, que avanzaba a una velocidad de 5 nudos, pudiera volver a sumergirse. El pedido se reiteró vía mensaje al submarino media hora después, donde se le indicó a Fernández que elija la velocidad y la forma de retorno, "en inmersión o en superficie".

A las 7:19 se produjo la última llamada de voz, detectada por el sistema de comunicaciones, que se convertiría luego en una de las dos principales referencias de búsqueda del submarino. El comandante Fernández informó en esa comunicación que estaban “cansados y que iban a bajar a plano profundo a descansar y luego inspeccionar el tanque de baterías”.

Registro de la última llamada de voz del submarino ARA San Juan. (Ministerio de Defensa Argentina)

El relato no es producto de la ficción. Es parte del informe presentado por el Ministerio de Defensa argentino ante el Congreso de ese país, en donde se explica en detalle los últimos momentos del submarino de la Armada argentina desaparecido en el océano Atlántico.

El 27 de octubre del año pasado, el ARA San Juan había zarpado de la base de Mar del Plata con 46 tripulantes a bordo, junto a su par, el ARA Salta. Ambos submarinos se unieron a otras siete naves de la Armada para realizar ejercicios en el mar del sur argentino. Los movimientos y acciones navales terminaron el 2 de noviembre y dos días después, el submarino arribó al puerto de Ushuaia, en Tierra del Fuego (sur).

Tras permanecer algunos día en esa ciudad austral, el navío regresó (con dos tripulantes menos), no sin antes realizar algunas maniobras destinadas al control del espacio marítimo. En esa tarea estaba el martes 14 de noviembre cuando su suerte cambiaría y empezaría a transitar las últimas horas antes de desaparecer.

La búsqueda

A un año de la desaparición del submarino argentino ARA San Juan y sus 44 tripulantes todas las búsquedas realizadas hasta el momento han sido infructuosas.

Dos días después de haber informado su última posición, el gobierno argentino reconoció el extravío de la nave, y activó el protocolo SAR para la búsqueda y rescate de embarcaciones.

A través de un comunicado, la fuerza dependiente del Ministerio de Defensa explicó que su última posición conocida en el área de operaciones es en el Golfo San Jorge (en la provincia de Chubut), 240 millas náuticas mar adentro.

El Poder Ejecutivo argentino solicitó ayuda internacional y navíos de Argentina, Alemania, Brasil, Chile, Colombia, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Noruega, Perú, Uruguay y Rusia participaron en un operativo que se desplegó en un área de más de 500,000 kilómetros cuadrados (310 millas cuadradas).

El último operativo para la búsqueda del submarino se reinició el pasado 7 de septiembre, y está a cargo de la empresa estadounidense Ocean Infinity, contratada para tales fines por el gobierno argentino.

Las tareas son realizadas por el buque Seabed Constructor, equipado con alta tecnología con la que son operados cinco pequeños sumergibles denominados AUV (autonomous underwater vehicle) que se desplazan bajo el agua sin necesidad de ser manejados por un operador abordo y que durante 60 días rastrearon el área en la cual el ARA San Juan se reportó por última vez.

En los próximos días, el buque se retirará a Sudáfrica para que le hagan reparaciones que ya estaban programadas, y el Ministerio de Defensa negocia con la empresa una continuidad de la búsqueda que podría comenzar en febrero y extenderse hasta abril.

Con respecto a las numerosas hipótesis sobre su desaparición, no se encontraron indicios de un ataque como manchas de aceite o restos de la nave. "Creo que es algo que tenemos que descartar", confió el perito naval Fernando Morales, oficial de la Marina Mercante y experto en propulsión, al diario de la ciudad de Mar del Plata, La Capital.

En ese sentido, Morales considera que puede ser acertada la hipótesis de un ingreso de agua a la nave por una avería en la válvula Eco-19 que tenía el submarino, con la que trabaja un grupo de expertos convocados por la Armada y que presentaría en los próximos días a la Comisión Bicameral del Congreso argentino que investiga la desaparición del submarino.

“Es probable que el ingreso de agua por esa válvula de ventilación haya ocasionado un desperfecto que ocasionó un cortocircuito en las baterías y la generación de gases que afectaron a la tripulación. De todos modos, nada se sabrá con certeza hasta que sea hallado el submarino”, apuntó Morales.

Los familiares exigen que la búsqueda no llegue a su fin

El ministro de Defensa argentino, Oscar Aguad, en declaración a la radio argentina La Red aseguró que se intentará llegar a un acuerdo con Ocean Infinity para que en febrero se continúe con la búsqueda.

Por su parte, en los últimos días muchos familiares expresaron temor a que el buque de la empresa estadounidense, en caso que los últimos rastrillajes no sean exitosos, no retorne al país. Luis Tagliapietra, padre de uno de los marinos desaparecidos, sostuvo que a un año de la desaparición existen más preguntas que respuestas, y que solo hay algunas hipótesis sobre lo sucedido. 

El único dato concreto es “que el submarino no estaba en condiciones de operar por todos los problemas de mantenimiento que tenía”, declaró. Por último expresó que no van a bajar las brazos hasta encontrar a sus familiares.


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