Personas asisten al funeral de una persona que murió cuando explotó un oleoducto en el pueblo de Tlahuelilpan, México (semisquare-x3)
Personas asisten al funeral de una persona que murió cuando explotó un oleoducto en el pueblo de Tlahuelilpan, México. (AP / Claudio Cruz)

La cifra de muertos por un incendio en una toma clandestina en un oleoducto aumentó a 109 luego de que diez personas más murieran en hospitales.

El secretario de Salud de México, Jorge Alcocer, dijo este viernes que 10 víctimas que sufrían de quemaduras severas murieron entre el miércoles y la mañana del viernes.

Alcocer dijo que los hospitales continúan atendiendo a unos 40 lesionados.

Hace una semana, las víctimas recogían combustible de una toma clandestina perforada en un oleoducto en el estado de Hidalgo, en el centro de México, cuando sobrevino el incendio, cubriendo un campo de alfalfa de cadáveres calcinados.

Casi la mitad de las personas que habían sobrevivido han fallecido debido a sus heridas.

El 18 de enero pasado, un grupo de pobladores del municipio de Tlahuelilpan, en el céntrico estado de Hidalgo, rompió un ducto de hidrocarburo y empezó a sustraer, de una forma muy rudimentaria, la gasolina.

Tras unas dos horas, y pese a la presencia de unos 25 miembros del Ejército mexicano, que poco pudo hacer para controlar la multitud de centenares de personas que se acercaron a recoger gasolina, se registró una fuerte explosión.

La explosión ocurrió en medio del pulso que el nuevo gobierno de México, que encabeza Andrés Manuel López Obrador, decidió echarle al robo indiscriminado de combustible que desde años ocasiona pérdidas económicas en el país.

Según fuentes oficiales, las pérdidas llegaron a 65,000 millones de pesos (unos $3,400 millones de dólares) tan solo en el 2018.

 Desde su llegada a la presidencia, López Obrador lanzó un combate frontal al robo de hidrocarburos lo que ha provocado problemas de distribución y abasto de combustibles en diez estados, donde se observan estaciones de servicio cerradas y compras de pánico.

En este combate, el gobierno reforzó con miles de agentes la seguridad en los ductos y transportó más gasolina con pipas (camiones cisterna). 

Un total de 14,894 tomas clandestinas para el robo de combustible fue descubierto en 2018 en México.


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