En esta imagen de archivo una vista de gente paseando por la Plaza Roja, con la catedral de San Basilio de fondo, en Moscú, Rusia (semisquare-x3)
En esta imagen de archivo una vista de gente paseando por la Plaza Roja, con la catedral de San Basilio de fondo, en Moscú, Rusia. (AP)

Rusia reaccionó el lunes con un “Se lo dije” en medios estatales luego de que la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la intromisión de Moscú en las elecciones presidenciales de Estados Unidos no halló evidencias de coordinación.

Tras una investigación de 22 meses, el informe de Mueller entregado durante el fin no encontró pruebas de que la campaña del presidente Donald Trump conspirase con funcionarios rusos para influir en los resultados de los comicios de 2016.

El resumen publicado, sin embargo, no absolvió al presidente de comportamiento inadecuado hacia Rusia pero tampoco estableció que estuviese “implicado en un delito subyacente relacionado con la interferencia rusa en la elección”, dijo Mueller en un pasaje del informe citado por el secretario de Justicia de Estados Unidos, William Barr.

Autoridades y medios estatales rusos, que habían negado con vehemencia que el Kremlin quisiese una victoria de Trump y que le ayudase en su campaña, disfrutaron de la noticia el lunes.

"Los resultados de la investigación de Mueller son una desgracia para Estados Unidos y su élite política”, tuiteó Alexei Pushkov, presidente del Comité de Información del Consejo de la Federación. " Se demostró que todas las acusaciones eran inventadas”.

El vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, tuvo una reacción más contenida señalando que Rusia nunca ha interferido en votaciones en otras naciones y “no tiene la intención de hacerlo”.

"Es difícil encontrar un gato negro en una habitación a oscuras, especialmente si no está allí”, apuntó.

Treinta y cuatro personas, incluyendo seis asesores de Trump, fueron acusados en la investigación. De ellos, 25 son rusos señalados por interferir en la elección bien hackeando cuentas del Partido Demócrata u orquestando una campaña en redes sociales para generar desinformación en internet.

En los últimos meses, las autoridades rusas calificaron la investigación del fiscal especial como una caza de brujas contra Trump y una herramienta del Partido Demócrata para avivar las llamas del sentimiento antirruso en Estados Unidos.

Konstantin Kosachev, presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Consejo de la Federación, se refirió a la investigación y a las discusiones en torno a ella como “dos años de incesantes mentiras”.

La televisora estatal Channel One sugirió en su noticiero matinal que los medios estadounidenses suscitaron conscientemente la histeria sobre una posible coordinación para poner a la opinión pública en contra de Rusia.

"Hubo demasiadas primicias falsas: una sobre un canal secreto inexistente entre Washington y Moscú, otra sobre el llamado Dosier Rusia con información supuestamente comprometida del Kremlin sobre Trump", señaló el corresponsal de la cadena en Estados Unidos. "¿Escucharán ahora rectificaciones los espectadores?”.

Las conclusiones de la pesquisa llevaron a algunos a creer que Trump tendrá mano libre para mejorar la relación con el Kremlin.

"Hay una oportunidad de restablecer las relaciones pero la cuestión es si Trump asumirá el riesgo”, señaló Kosachev.


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