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Activistas y voluntarios de Amnistía Internacional se manifiestan en contra de las ejecuciones en Tailandia, a las puertas de la prisión central Bang Kwang, en la provincia de Nonthaburi, Tailandia. (EFE)

Las autoridades de Tailandia ejecutaron a un preso de 26 años, condenado a la pena capital por robo con asesinato, y levantaron así la moratoria en las ejecuciones que ha durado más de nueve años, informó la institución penal de ese país asiático. 

El convicto fue ejecutado en la tarde del lunes (madrugada en Puerto Rico) por el procedimiento de inyección letal, apuntó en un comunicado el director del Departamento de Correccionales, Naras Savestanan.

Theerasak Longji, un hombre de 26 años condenado a muerte por un asesinato, fue ejecutado por inyección letal, indicó la administración penitenciaria en un comunicado.

En 2012, le dio 24 puñaladas a su víctima para robarle un teléfono móvil y dinero, añadió esa fuente.

Tailandia mantiene a más de 500 personas, según cifras de Amnistía Internacional, en el corredor de la muerte, entre ellas el español Artur Segarra.

Tailandia cambió en 2003 el método de las ejecuciones de fusilamiento por el de inyección letal, pero desde 2009 aparcó la pena capital mediante una moratoria no declarada que duró hasta ayer.

Segarra, quien ha presentado ante la justicia un recurso de apelación a su condena, fue castigado en abril de 2017 con la pena de muerte por el asesinato de su compatriota David Bernat, en enero de ese mismo año. 


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