El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, expresó que revelarán la “cruda verdad” sobre la muerte del periodista saudí en el interior del consulado de Arabia Saudita en Estambul.

Las autoridades turcas ultiman este lunes la investigación de la muerte del periodista saudí Jamal Khashoggi, asesinado en el consulado de su país en Estambul, con el presidente, Recep Tayyip Erdogan, preparándose para anunciar los resultados oficiales mañana.

Las investigaciones sobre esa muerte, ocurrida a principios de octubre, recibieron un nuevo impulso, al descubrirse un carro con matrícula diplomática, supuestamente perteneciente al consulado saudí, abandonado desde hace dos semanas en un estacionamiento de Estambul.

Según informó la cadena NTV, el vehículo de alta gama lleva 14 días en el estacionamiento subterráneo de Sultangazi, un barrio situado a unas 8 millas del consulado, y en su interior se pudieron ver bolsas.

Un equipo policial se trasladó al lugar pero lo abandonó sin registrar el interior del carro, supuestamente por no contar con el permiso correspondiente de las autoridades saudíes, según la cadena CNNTürk.

La Fiscalía ha continuado este lunes con el interrogatorio de los empleados del consulado que inició el viernes, y un total de 45 trabajadores, tanto turcos como extranjeros, han sido citados a declarar en calidad de testigos.

Por otra parte, el diario turco Yeni Safak, cercano al gobierno, aseguró que un miembro de la delegación saudí que llegó a Estambul el día de la desaparición de Khashoggi se puso en contacto varias veces con la oficina del príncipe heredero del país árabe, Mohamed bin Salman.

Según el diario, Maher Abdolaziz Mutreb, que había acompañado este año varias veces al príncipe en sus viajes, llamó por teléfono cuatro veces al jefe del gabinete del heredero saudí, Bedr el Asakir, mediante un celular desde el despacho del cónsul, además de contactar con un número en Estados Unidos.

Hace dos días la Fiscalía de Arabia Saudí señaló que Khashoggi murió en una pelea accidental dentro del consulado, aunque no especificó qué ocurrió con su cuerpo.

Sin embargo, altos cargos turcos ha puesto en duda esta versión.

"Fue planificado de manera brutal, y se hicieron enormes esfuerzos para ocultarlo. Estamos ante esa situación, es un asesinato muy complicado", dijo el portavoz del gubernamental Partido Justicia y Desarrollo (AKP), Ömer Çelik.

"Esperamos que los resultados (de la investigación) saldrán a la luz, se castigará a los responsables y nadie nunca volverá a pensar en hacer algo similar", agregó el político.

También el portavoz de la presidencia turca, Ibrahim Kalin, prometió que "nada permanecerá oculto" y subrayó que "los saudíes tienen una gran responsabilidad en aclarar el incidente".

Pero agregó que "no se trata de un asunto entre Arabia Saudí y Turquía, sino de esclarecer un horrible asesinato".

También Jared Kushner, asesor y yerno del presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo este lunes que ha recomendado a Mohamed bin Salman ser "transparente, completamente transparente" en el caso, pero agregó que es "importante" mantener la alianza entre Estados Unidos y Arabia Saudí, un país "que ha sido un aliado muy fuerte en términos de rechazar la agresión de Irán".

Por su parte, el ministro de Economía alemán, Peter Altmaier, pidió hoy una "postura europea" común en la cuestión de la venta de armas a Arabia Saudí, un día después de que la canciller de Alemania, Angela Merkel, anunciase la suspensión de las exportaciones a Riad.

Altmaier dijo que no tendría sentido que Alemania suspendiese las ventas de armas si "al mismo tiempo, otros países" del continente llenan "ese vacío".

El gobierno de España, por su parte, se declaró hoy "consternado por las informaciones preliminares de la fiscalía saudí" y respaldó al llamamiento del secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, para que "los responsables de estos gravísimos hechos respondan ante la justicia".

La organización Human Rights Watch ha pedido a los líderes mundiales no aceptar "un lavado de cara", ni contentarse con "la destitución de altos funcionarios como cabezas de turco", advirtiendo que "no hay razón para tomarse en serio los resultados de una 'investigación interna'".


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