El bebé encontró la pastilla y la colocó en su boca, en un movimiento tan rápido que sorprendió a su propia madre. (Shutterstock)

Un bebé de tan solo 11 meses y que se encontraba con su madre en un parque de la ciudad española de Getafe (al sur de Madrid) se intoxicó con una pastilla de éxtasis que encontró debajo de una chorrera. 

El pequeño encontró el estupefaciente y lo colocó en su boca, en un movimiento tan rápido que sorprendió a su propia madre, que lo tenía sobre la falda.

La madre del bebé, de nombre Dee, al ver que su hijo (de quien no trascendió el nombre) se ponía algo en la boca, trató de impedir que se lo tragara. Metió su dedo en la boca del pequeño y sacó un rastro de saliva azul. La droga ya estaba en el organismo del niño, que fue llevado de urgencia por sus padres al hospital más cercano.

Según el informe médico publicado por el diario El País, el niño había consumido la citada droga sintética, concretamente, metanfetamina/metildioximetanfetamina y llegó al lugar tieso. Según el parte de ingreso, presentaba "un episodio de desconexión del medio, rigidez generalizada y revulsión ocular".

Según el medio español, el pequeño de 11 meses se intoxicó el pasado 24 de agosto en Perales del Río, un barrio aislado de Getafe, aunque la historia se ha conocido en la prensa este domingo. 

A pesar del relato inicial de los padres del menor, los servicios sociales del hospital investigan el entorno familiar. La unidad de atención a la familia de la Policía también lo hizo y ha derivado el caso al juzgado, que ahora tiene que decidir si continúa indagando o lo da por cerrado.

El matrimonio que forma Dee, una vendedora de autos por Internet, y Marian, un transportista de carne de Mercamadrid, vive desde entonces angustiado porque el sistema pueda quitarles la custodia del niño. Cuando eres rumano en este país, opina Dee en el salón de su casa, no solo tienes que ser decente, también debes parecerlo, sobre todo después de algo como lo que les ha ocurrido a ellos.

Dee contó la historia en Facebook, en un grupo de vecinos. Dee quería alertar a la gente del barrio. Muchos padres se lo agradecieron, pero algunos se mostraron escépticos. Un usuario le llegó a pedir que subiera la documentación del hospital y la Policía para demostrar lo que contaba. 

La pareja quiere acabar con las sospechas que cae sobre ella. Una de las acciones que llevaron adelante para ello fue la realización de varios análisis para determinar que no eran consumidores de cualquier tipo de estupefacientes, incluso éxtasis. Todas las pruebas resultaron satisfactorias y a favor de la pareja.

Mientras esperan que el juez decida qué hacer con su caso, ellos recogen firmas entre sus vecinos y las guardan por si acaso algún día llegue una comitiva judicial para llevarse al pequeño.


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