Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

Un
Imagen de la Bahía de Quintero en donde se puede apreciar (al fondo) la refinería Aconcagua, perteneciente a la Empresa Nacional de Petróleo de Chile. (EFE)

Después de vivir -y resistir- veinte años en una casa rodeada de industrias emisoras de gases, sustancias químicas y metales pesados, Fanny González sabe muy bien cuando el aire está más tóxico que de costumbre. La adaptación al ambiente es una condición adquirida para los habitantes de las localidades chilenas de Quintero y Puchuncaví, pero esta vez su cuerpo le entregó demasiadas señales: sus piernas se durmieron, sintió náuseas, vómitos, ardor en los ojos, y dolor estomacal.


💬Ver 0 comentarios