Así se expresó el presidente venezolano antes de contestar la pregunta de Benjamín Torres Gotay de cómo convencerá a la comunidad internacional sobre la legitimidad de las elecciones y su presidencia

Caracas, Venezuela – En abierto desafío a la comunidad internacional, Venezuela celebró ayer unas cuestionadas elecciones presidenciales en las que Nicolás Maduro, presidente desde el 2015, ganó la reelección con apenas un 48% de participación, lo cual le servirá para intentar continuar timoneando a este país de 31 millones de habitantes por seis años más, pero profundamente debilitado, aislado de sus vecinos, sometido a fuertes presiones internas y externas y en medio de una abismal crisis económica, social y de seguridad.

La enorme abstención supone que ni la mitad de los 20 millones que estaban convocados para los polémicos comicios se acercaron a las urnas. Los 5,823,728 votos obtenido por Maduro son apenas el 28% del total de electores hábiles y 1.7 millones menos de los votos que obtuvo cuando en el 2015 ganó la presidencia por menos de 2% a Henrique Capriles.

Es, a todas luces, un desenlace que deja deslumbrantemente clara la gran vulnerabilidad política en que se encuentran Maduro y el proyecto chavista y arroja grandes dudas sobre la habilidad del presidente venezolano para mantenerse a flote en medio de las enormes dificultades que enfrenta el país.

Maduro obtuvo el 68% de los votos, versus el 21% de los votos del principal opositor, Henri Falcón. Pero la debilidad de la victoria no apaciguó de ninguna manera visible el ánimo de Maduro, quien apenas anunciado el resultado dio un encendido discurso a sus seguidores.

“Volvimos a ganar, volvimos a triunfar”, declaró Maduro. “Nunca antes había ganado con el 68% de la victoria y nunca antes le había sacado 47% por el pecho al segundo candidato. ¡Nócaut!”, afirmó el presidente reelecto.

“Voy a responder a esa confianza amorosa”, sostuvo Maduro, quien también llamó a un diálogo de unidad nacional.

Los dirigentes de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) que convocaron al boicot no emitieron declaraciones anoche. Falcón, por su parte, desconoció el resultado y se lamentó que la abstención, desde su punto de vista, quitó una “oportunidad extraordinaria” de hacer frente “a la tragedia que vive Venezuela”.

El encuestador Luis Vicente León, presidente de la firma Datanálisis, dijo tras darse a conocer los resultados que “los escenarios económicos y políticos venezolanos están cantados: tensión política, radicalización de la partes, represión, desconocimiento internacional masivo, excepto aliados conocidos, agudización de las sanciones personales y generales y el clímax de la crisis económica”.

Rechazo internacional

Estas elecciones estuvieron muy lejos de ser un ejercicio democrático típico: el gobierno prohibió arbitrariamente la participación de los principales partidos de oposición; sus candidatos tampoco podían presentarse, pues estaban presos, en el exilio o inhabilitados para participar, por enfrentar pesquisas oficiales.

Además, fueron convocadas por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), un organismo que ni la comunidad internacional ni la oposición interna reconocen como legítimo y que suplantó las funciones de la Asamblea Nacional cuyo control la oposición ganó en elecciones democráticas en diciembre de 2015.

A causa de todo esto, las elecciones no fueron reconocidas por buena parte de la comunidad internacional, incluyendo los vecinos y principales socios comerciales de Venezuela, como lo son Colombia, Brasil, Panamá y Estados Unidos. Tampoco fueron reconocidas por la Unión Europea.

Maduro no mostró ayer la menor preocupación por la falta de reconocimiento de este proceso en la comunidad internacional. En una conferencia de prensa tras votar a primera hora de ayer, dijo a preguntas de El Nuevo Día: “en Venezuela habrá gobierno y habrá presidente elegido por el único que puede elegirlo, por el único que lo puede reconocer, de acuerdo a nuestra constitución. Nosotros no somos un país ocupado, intervenido, tutelado, ni somos colonia de nadie. El único que puede reconocer los resultados electorales, porque eligió a su presidente, es el pueblo de Venezuela. Así de sencillo”.

El politólogo Guillermo Tell Aveledo, no cree que la enemistad con los países vecinos tenga un gran efecto en Maduro.

“Venezuela ancla sus relaciones económicas y su legitimidad no en sus vecinos latinoamericanos, ni en Estados Unidos o Europa, sino en China, Rusia, etcétera. Allí es donde se ancla y eso es lo que está planteando el estado venezolano. Es su comodín”, dijo Tell Aveledo, quien es profesor en la Universidad Metropolitana de Caracas.

Denuncian irregularidades

Aquí se da por hecho que en los próximos días los organismos internacionales, que le habían pedido a Maduro que suspendiera las elecciones e hiciera una nueva convocatoria con las condiciones apropiadas para la participación de todos los sectores, impondrán nuevas sanciones al gobierno. Se cree, además, que en los próximos días se reanudarán las protestas callejeras que de un tiempo a esta parte son una cuestión cotidiana en las calles de este país.

Venezuela enfrenta en este momento una aguda crisis económica y social que ha convertido aeste país rico en petróleo y otros recursos naturales en uno de los más pobres del mundo. El país enfrenta una hiperinflación que alcanzará el 14.000% en este año, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo cual prácticamente imposibilita a la mayoría de las personas de adquirir productos básicos y los obliga a depender de dádivas del Estado.

En las calles, abundan las filas de horas para conseguir artículos de primera necesidad. Un estudio de las tres principales universidades privadas de este país dice que el 87% de los venezolanos está hoy bajo el nivel de pobreza y que la mayoría enfrenta serias dificultades para alimentarse regularmente tres veces al día. 2.6 millones de venezolanos han dejado este país enlos últimos dos años, mayormente a pie hacia Colombia, con el que comparte frontera, lo cual, a su vez, también se ha convertido en un problema en dicho país.

A pesar de las dudas sobre la pureza de la votación, la jornada transcurrió ayer con suma tranquilidad. De paso, la mayoría de los colegios estaban vacíos ya desde media tarde del domingo y la vida en la capital transcurría mayormente como si fuera cualquier otro domingo. Los dirigentes opositores, sin embargo, denunciaron que el gobierno colocó cerca de los centros de votación los llamados “puntos rojos”, una iniciativa gubernamental para asistir en la adquisición de alimentos a las personas que estén pasando necesidades.

Esas acciones fueron interpretadas por los opositores como “compra de votos”

“Ha sido una violación masiva lo de los puntos rojos. Ha sido una situación ubicua”, dijo el jefe de la campaña de Falcón, Claudio Fermín.


💬Ver 0 comentarios