Víctima de un sacerdote chileno revela un incómodo momento entre el Papa y Viganò (semisquare-x3)
El papa Francisco, durante su visita a los EE.UU, en 2015. (EFE)

Siguen los coletazos en la Iglesia católica tras la carta escrita por el exnuncio apostólico en EE.UU. Carlo Maria Viganò, en la que acusó al Papa Francisco de encubrir casos de abuso sexual.

A días de conocerse la misiva, surgen nuevos antecedentes que explican la complicada relación entre el Pontífice y el diplomático. Las diferencias de opinión entre ambos eran notorias y así habría quedado demostrado durante la visita del Pontífice a Estados Unidos en 2015, en la que también participó Viganò como representante del Vaticano en ese país, según relató el chileno Juan Carlos Cruz, una de las víctimas de los abusos cometidos por el sacerdote Fernando Karadima y quien ha sostenido reuniones con el líder católico. 

En diálogo con The New York Times, Cruz explicó que, en una de las citas con Francisco, éste le comentó cómo el nuncio habría intentado sabotear su gira norteamericana al planear un encuentro con Kim Davis, secretaria del condado de Rowan en Kentucky, que se hizo conocida tras negarse a conceder licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo.Todo esto, sin consentimiento del Papa. "No sabía quién era esa mujer, y él (Viganò) la tomó para saludarme y, por supuesto, hicieron una gran publicidad con eso", explicó el Pontífice, de acuerdo al relato de Cruz.

El hecho demostraba el rechazo del representante diplomático -férreo defensor de la línea más conservadora de la Iglesia- con la gestión del argentino en el Vaticano. Tras ello, siguiendo con la revelación del chileno, Francisco agregó que "me horroricé y despedí a ese nuncio".

Quiebre en el Vaticano

El domingo, el exnuncio Carlo Maria Viganò publicó una carta de 11 páginas en la que acusa al Papa Francisco de encubrir al ex arzobispo de Washington, cardenal Theodore McCarrick, puesto que habría conocido desde 2013 las denuncias de abuso sexual en su contra.

El diplomático aseguró que ese año fue el mismo Pontífice quien le preguntó: "¿Cómo es el cardenal McCarrick?", y que el nuncio le informó que "corrompió a generaciones de seminaristas y sacerdotes y el Papa Benedicto XVI le ordenó retirarse a una vida de oración y penitencia", así como que le aseguró que había un reporte de todo ello en la Congregación para los obispos.

Sin embargo, el Papa lo convirtió en "su fiel consejero" y sólo tomó medidas años después para "salvaguardar su imagen mediática". Asimismo, el obispo criticó en su carta la reacción que el líder católico tuvo al principio frente a las acusaciones de encubrimiento en la Iglesia chilena, principalmente por su defensa a Juan Barros. "Primero insultó a las víctimas de los abusos; después, cuando se vio obligado debido al clamor de los medios de comunicación y a la revuelta de las víctimas y los fieles chilenos, reconoció su error y pidió perdón, aunque afirmando que había sido mal informado, provocando así una situación desastrosa en la Iglesia del país, pero protegiendo aún a dos cardenales chilenos, Errázuriz y Ezzati", indicó.

Esta acusación evidenció las profundas rivalidades internas existentes en el Vaticano, donde un sector más conservador -al que pertenece Viganò- no ve con buenos ojos el enfoque social impulsado por Francisco, pero por sobre todo, critica su acercamiento con católicos homosexuales, acusándolos de ser los responsables de la crisis de abusos a menores que envuelve a la Iglesia.

"Estas redes homosexuales que ahora están extendidas ampliamente en muchas diócesis, seminarios, órdenes religiosas, etcétera, actúan bajo el manto de la secrecía y las mentiras, con el poder de los tentáculos de un pulpo: estrangulan a víctimas y las vocaciones sacerdotales, y están estrangulando a la Iglesia entera", escribió Viganò. 

Ante todo esto, el Papa ha preferido guardar silencio. "Lean atentamente el comunicado y juzguen ustedes mismos", dijo, al ser consultado por la prensa. "Ustedes tienen la capacidad periodística suficiente para sacar conclusiones. Es un acto de confianza. Cuando pase un poco de tiempo y ustedes tengan las conclusiones, quizá hablaré, pero me gustaría que su madurez profesional haga su trabajo. Eso les hará realmente bien", agregó.


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