El presidente ruso Vladimir Putin dispara un cañón en la Fortaleza Petropavlovsky en San Petersburgo (semisquare-x3)
El presidente ruso Vladimir Putin dispara un cañón en la Fortaleza Petropavlovsky en San Petersburgo, Rusia. (Kremlin Pool vía AP)

Para la Navidad de Rusia, el presidente Vladimir Putin hizo algo que muchos niños sueñan: disparar un cañón.

De acuerdo con el calendario litúrgico de la iglesia ortodoxa rusa, la Navidad se conmemora el 7 de enero.

Durante una visita a su pueblo natal en San Petersburgo este lunes, el presidente ruso visitó la Fortaleza Petropavlovsky, al margen del río Neva y jaló la palanca del cañón que dispara un saludo diario al mediodía.

El disparo del cañón es una tradición desde 1865.

La imagen dura de Putin estuvo a pleno para el evento del lunes: con la cabeza descubierta pese al frío invernal, parecía que se encogía ligeramente cuando el cañón rugía, pero luego se enderezaba con una leve sonrisa.

El presidente ruso se alejó por unos días de los problemas entre su país y EE.UU. Las recientes detenciones de Paul Whelan, acusado de espionaje, y del ruso Dmitri Makárenko en las Islas Marinas del Norte, Estado libre asociado en el Pacífico, por conspirar para exportar ilegalmente material de defensa, han generado nuevas tensiones entre ambas potencias.

Whelan, un infante de marina retirado, y Makárenko fueron detenidos con un solo día de diferencia, el 28 y 29 de diciembre, respectivamente, por el Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, antiguo KGB) y el FBI.

El Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, pidió este sábado explicaciones a EEUU por la detención de Makárenko a su llegada al aeropuerto de Saipán, en las islas Marinas del Norte, cerca de la isla de Guam y situado en el mar de Filipinas.


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