El alcalde de Fajardo, Aníbal Meléndez, es uno de casi una docena de ejecutivos municipales que ya confirmaron que se retirarán o aspirarán a otros puestos electivos para los comicios del 2020. (semisquare-x3)
El alcalde de Fajardo, Aníbal Meléndez, es uno de casi una docena de ejecutivos municipales que ya confirmaron que se retirarán o aspirarán a otros puestos electivos para los comicios del 2020. (Xavier J. Araújo Berríos)

El alcalde de Lares, Roberto Pagán Centeno, no terminará el cuatrienio en el puesto.

El Señor me indicó que mi tiempo se terminó”, afirmó al explicar su determinación.

El ejecutivo municipal de Barranquitas, Francisco “Paco” López, decidirá el próximo año si completará o no el término para así evitar que una primaria “divida al pueblo novoprogresista” en su municipio, donde ya cinco penepés han mostrado interés en esa silla.

Su homólogo en Jayuya, Jorge González Otero, ya había decidido que 24 años en la poltrona municipal -los que cumplirá en 2020- son suficientes. Pero la posible candidatura a la gobernación del alcalde de Comerío, Josean Santiago, lo hizo reconsiderar.

“Si la oficializa, yo me quedo para tratar de ayudarlo y que llegue a la gobernación”, afirmó.

Este trío de alcaldes es solo una muestra de casi una docena de ejecutivos municipales que no interesan revalidar en sus cargos de cara al 2020, e incluso de otros que ni siquiera terminarán el cuatrienio, según revelaron a El Nuevo Día.

Además de los alcaldes de Jayuya, Lares y Barranquitas, la lista de los que no regresarían a sus puestos incluye al de Peñuelas, Walter Torres; de Humacao, Marcelo Trujillo; la de San Juan, Carmen Yulín Cruz; el de Fajardo, Aníbal Meléndez; de Aguadilla, Carlos Méndez; de Moca, José Avilés Santiago; de Orocovis, Jesús “Gardy” Colón Berlingeri, y de Ciales, Luis “Rolan” Maldonado.

Al momento, cuatro alcaldes populares y siete penepés han confirmado que no buscarán revalidar, y la lista podría ampliarse.

El alcalde de Sabana Grande, Miguel Gabriel “Papín” Ortiz Vélez, quien enfrenta cargos federales por supuesto fraude, había dicho antes de las acusaciones que no le interesaba revalidar.

Además, se sumarían el alcalde de Comerío y el de Isabela, Carlos Delgado Altieri, si oficializan su aspiración a la gobernación luego que afirmaran su interés en ocupar el primer puesto electivo del país.

Mientras, el alcalde de Maunabo, Jorge L. Márquez, aún está decidiendo si aspira o no en el 2020, y uno de los factores a considerar es también la posible candidatura del alcalde de Comerío.

Necesitamos alguien que nos pueda dar la confianza como alcaldes, que vea la necesidad que tienen los pueblos. Los alcaldes y los municipios necesitan que se envuelva el gobierno central con los municipios y ese podría ser Josean. Ahora mismo, hay una distancia entre el gobierno y los municipios que es abismal”, aseveró Márquez.

Sumido en el análisis también se encuentran el alcalde de Camuy, Edwin García Feliciano, y el de Santa Isabel, Enrique Questell, ambos del Partido Nuevo Progresista (PNP).

También podría añadirse a la lista el alcalde de Coamo, Juan Carlos García Padilla, si opta por postularse como senador.

Mi evaluación es a la alcaldía o al Senado. Me atrae más el Senado que la Cámara. Definitivamente, hay que hacer una transformación del sistema de gobierno y creo que podemos aportar mucho con nuestra experiencia para lo que sería una reforma gubernamental que realmente hace falta”, sostuvo quien lleva 20 años al frente de Coamo.

Predomina el desencanto

Por lo bajo, son muchos los alcaldes -rojos y azules- que comentan que la razón principal para no seguir es la combinación de varios elementos que hacen cuesta arriba regentar un municipio: tienen cada vez menos recursos, poco o ningún apoyo del gobierno central y más responsabilidades, como el llamado sistema “PayGo”, que los obliga a pagar por las pensiones de los empleados públicos.

Desde el año pasado, los alcaldes han volteado su mirada a la Legislatura, principalmente al presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, en busca de medidas que les ayuden a paliar la merma en ingresos por concepto de recaudos del Centro de Recaudación de Ingresos Municipales y de las aportaciones del Estado.

Solo en 2017, los ayuntamientos perdieron $350 millones del llamado subsidio estatal. Para remediar eso, algunos alcaldes despidieron empleados, redujeron jornadas laborales y gastos o cobran por servicios que antes eran gratis.

La principal queja de los alcaldes es que el gobierno central drena sus arcas a través de leyes y les asigna más responsabilidades sin que estén acompañadas de fondos. Se quejan de la carga que representa la aportación a la tarjeta de salud, el “PayGo” y hasta la concesión de decretos que restan dinero en patentes y pagos por arbitrios a la propiedad mueble e inmueble.

Ahora, esperan otro golpe con el Código de Incentivos, que les daría exenciones adicionales a negocios pequeños y medianos, “que son los que marcadamente se establecen en la mayoría de los municipios”, sentenció el alcalde penepé de San Sebastián, Javier Jiménez.

Se van muchos (alcaldes) azules porque, en el cuatrienio pasado, no tuvieron la ayuda del gobierno central... y cuando hubo el cambio de gobierno, había una esperanza de que fuera balanceado, y hasta la fecha no ha sido así. Todo lo contrario. Ha habido un marcado empobrecimiento de las finanzas de nuestro municipio generadas por el gobierno central”, dijo el alcalde pepiniano.

“El Estado tiene que ver que no está para dar servicios sino para velar, fiscalizar que los servicios se den. Entonces, hay que delegar funciones con recursos a los municipios para que puedan tener más efectividad”, apuntó el alcalde de Coamo, quien cree firmemente que los municipios deben hacer consorcios para sobrevivir, una práctica que él comenzó, junto a otros alcaldes, hace muchos años.

Decisión tomada

La alcaldesa de San Juan ha dicho que no volverá a la alcaldía y aún pondera su futuro político. Pero ya otros alcaldes, como el de Peñuelas, decidieron que no van más. El de Lares tampoco vuelve, pero se retira en enero.

Soy un alcalde particular. Yo llegué a ser alcalde cuando estaba en mi corazón, pero fue en obediencia a un llamado que me hizo el Señor para que yo fuera alcalde. Y esa palabra también que me dieron cuando empecé, también me dijeron ‘vas a tener un tiempo y el tiempo te será indicado’, y entiendo que el Señor me indicó que mi tiempo se terminó y por eso decidí retirarme”, dijo el alcalde novoprogresista lareño.

“Yo creo que ya llegó el tiempo. Me voy con 14 años (de servicio). Me voy a principios de año”, agregó.

Reconoció que a su hijo, Carlos “Papo” Pagán, le interesa sustituirlo en el cargo, pero tendría que medirse en una primaria. “Él es un joven mejor que yo”, apuntó el alcalde sobre su hijo, que trabaja “en el área de la montaña” con el presidente cameral, Carlos “Johnny” Méndez.

El alcalde de Barranquitas dijo que, en su pueblo, ya hay cinco aspirantes al cargo, y por eso considera no terminar el cuatrienio.

Puedo vislumbrar que el partido se pueda dividir. Estaría dispuesto a evaluar esa alternativa para evitar una división del pueblo novoprogresista. Esa alternativa está viable. No le puedo decir que es una decisión final”, sostuvo López, quien también carga con algo de frustración tras 22 años en la alcaldía y ver los estragos recientes del huracán María y la poca ayuda que recibieron los municipios del Estado y de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias.

Esa desconexión del pueblo y la falta de atención del gobierno central que aducen llevó al alcalde de Ciales, “Rolan” Maldonado, a no aspirar nuevamente.

Esta administración no nos ayudó”, declaró el alcalde novoprogresista, que ha sido muy vocal contra el gobierno de Ricardo Rosselló Nevares y sus funcionarios.

Maldonado reveló que, antes del acto ecuménico dedicado a las personas fallecidas a causa directa o indirecta del huracán María, recibió a Leo Díaz como intermediario del primer ejecutivo para intentar limar asperezas.

El alcalde de Orocovis dice que “es hora que venga una nueva generación y asuma el reto”.

Mientras, el de Moca comparte esa apreciación porque quiere dedicarse a su familia, en especial a sus padres, que están enfermos.

Son 20 años que hemos estado en el servicio. Creo que es el tiempo ya de darles el paso a otros. Mis padres me necesitan ahora. Tienen 80 y 86 años y tienen demencia senil”, sostuvo Avilés Santiago.

El de Humacao, Marcelo Trujillo, se retira en el 2020 de la palestra porque su salud está comprometida.

El alcalde de Aguadilla ha anunciado a los cuatro vientos que, al finalizar diciembre de 2019, se despide de la alcaldía tras 20 años de servicio. Y respalda a la exsecretaria de la Familia Yanitzia Irizarry para que le suceda.

Irizarry se medirá, con toda probabilidad, al exrepresentante Rolando Crespo.

En el caso del alcalde de Fajardo, para el 2020, completaría 32 años al mando del municipio.

Ya yo tengo 72 años. Si sigo, voy a terminar como de 75 años. Es demasiado y uno tiene que dedicarle tiempo a su familia. Creo que ya, después de esa edad, uno empieza a sentir el peso del trabajo. Esa es la única razón que me mueve a mí a no aspirar”, señaló Meléndez.

Su hijo, Joey Meléndez, está interesado en sucederle.


💬Ver 0 comentarios