¿Cómo los resultados del voto estadounidense pueden afectar a Puerto Rico? Te lo explicamos en este video.

Washington - Los electores pueden construir hoy un muro sobre las políticas más duras del gobierno de Donald Trump, si las encuestas han sido correctas y los comicios legislativos otorgan a los demócratas el control de la Cámara de Representantes.

Pese a la continuación del avance de la economía, los demócratas son favoritos para ganar la mayoría de la Cámara baja.

En un terreno electoral que les favorece, sin embargo, se proyecta que los republicanos retendrán la mayoría del Senado y quizá hasta ganen un par de escaños adicionales.

Los analistas del grupo FiveThirtyEight –que estudia las tendencias de las encuestas– ha indicado que tendría que haber “un error sistemático” en los estudios de opinión para que el panorama sea diferente.

La advertencia recuerda las fallas que impidieron pronosticar la victoria de Trump en las elecciones presidenciales de 2016.

Y la realidad es que las encuestas de más de 30 de los 435 escaños de la Cámara baja reflejan que aunque la intención de voto favorezca a los demócratas, el margen de diferencia no permite proyectar un resultado concreto.

Las encuestas sí establecen con claridad algunos asuntos que definen la confianza o desconfianza en los partidos principales estadounidenses de cara a esta elección, que en muchos sentidos se percibe como un referéndum sobre Trump.

“Aunque no estoy en la papeleta, de alguna forma estoy en la papeleta”, dijo ayer el propio Trump, en un evento de campaña en Cleveland. “La prensa lo considera como un referendo sobre mí y sobre nosotros como movimiento”.

Por ejemplo, un 15% de los electores creen más en los republicanos para manejar la economía. Pero, un 18% prefiere a los demócratas cuando se trata del cuidado de salud y las medidas federales para ofrecer servicios médicos a sus ciudadanos.

Tradicionalmente, el partido del inquilino de la Casa Blanca pierde escaños en las elecciones de medio término.

En la primera elección de medio mandato bajo la presidencia de Barack Obama, en 2010, los demócratas perdieron 63 escaños en la Cámara baja.

Pero estos comicios tienen la particularidad de que se desarrollan en momentos en que la economía ha tenido una mejora bajo el gobierno de Trump, que ha dado seguimiento al crecimiento registrado durante la administración de Obama.

Por ejemplo, la tasa de desempleo se ha reducido en los últimos 20 meses en 1%, al caer a 3.7%, el porcentaje más bajo desde 1969. Y el promedio industrial Dow Jones y la plataforma de Nasdaq han registrado incrementos de 25% y 29%, respectivamente, según un análisis de la firma Birling Capital Advisors, con oficina en San Juan.

Sin embargo, es una posibilidad real que los republicanos pierdan el control de la Cámara baja. Y las encuestas coinciden en que la mayoría de los estadounidenses desaprueban el trabajo de Trump.

“Es una dicotomía”, afirmó Francisco Rodríguez Castro, presidente de Birling Capital Advisors, quien considera que una buena explicación del daño político al que se enfrenta Trump –con una tasa de aprobación de 44%–, es la forma en que maneja su cuenta de Twitter.

En los últimos días , mientras los demócratas hacen énfasis en proteger los beneficios de la reforma federal de salud, Trump y los republicanos más conservadores han recurrido a una campaña de miedo sobre inmigración.

La elección definirá, consideran los expertos, si el electorado quiere frenar las ideas más conservadoras de Trump, como la construcción de un ‘muro’ en gran parte de la frontera con México, la revisión del derecho a la ciudadanía por nacimiento para los hijos de extranjeros, limitar los avances para la población homosexual, la imposición de tarifas comerciales internacionales y sus prioridades en el gasto público, en momentos en que ha aumentado la deuda en un 8.19%.

En uno de los cierres de campaña en Florida, el expresidente Obama aludió, sin mencionarlo por su nombre, a cómo durante el gobierno de Trump se ha destapado la intolerancia social.

“Una elección no va a eliminar el racismo, el sexismo o la homofobia, pero sería un comienzo”, dijo.

Los republicanos tienen en estos momentos una ligera mayoría en el Senado, 51 a 49.

Si no se toman en cuenta las vacantes, los republicanos han tenido control de 240 de los 435 escaños de la Cámara baja.

Por tal razón, los demócratas necesitan aumentar en por lo menos 23 sus escaños en la Cámara de Representantes, para alcanzar el mínimo de 218 que define la mayoría.

Aunque el panorama les desfavorece a los demócratas en el Senado –26 de los 35 escaños que se deciden hoy son demócratas y 10 contiendas tienen lugar en estados que Trump ganó en 2016–, las batallas cerradas de la Cámara ocurren casi todas en distritos republicanos.

“Una victoria demócrata en la Cámara, sin dudas, detendría aspectos importantes de la agenda doméstica e internacional del presidente. La reconquista de la Cámara les daría a los demócratas el control sobre el gasto público. Lo que significa que ahora Trump dependería del criterio del liderato demócrata para financiar elmuro en la frontera con México, para el uso del Ejército en el Oriente Medio, para la puesta en marcha de su grandilocuente plan de infraestructura de sobre $1 trillón de dólares y para todo lo relacionado con la política fiscal, comercial y monetaria”, indicó Rafael Cox Alomar, profesor de Derecho en la Universidad del Distrito de Columbia.

Jerry Weller, excongresista republicano por Illinois, piensa que una victoria demócrata en la Cámara baja y la continuación de una débil mayoría republicana en el Senado pueden producir “un estancamiento legislativo”.

Bajo ese escenario, Weller prevé que ambos partidos se centren “simplemente en avanzar legislación que lleve un mensaje de cara a las presidenciales de 2020”.

Weller dijo que bajo el liderato de Nancy Pelosi, quien se proyecta como la próxima speaker en un Congreso demócrata, los demócratas podrán ahora lograr algún acuerdo de consenso sobre las restantes asignaciones federales y la ley agrícola, o tratar de dejar el debate para principios de la nueva sesión, que comienza en enero.

Weller sostuvo que Pelosi deberá además decidir cómo lidiar con el sector demócrata que quiere impulsar un proceso de destitución en contra del presidente Trump.

“Después de haber pasado por ese proceso con el presidente Clinton en la década de 1990, recuerdo cómo eso dificultó el cumplimiento de otras prioridades y dividió al país. Espero que el presidente y los demócratas puedan forjar algunos acuerdos bipartidistas, ya que todos sabemos que el progreso es mejor para el país que la división”, agregó Weller.

Los demócratas han insistido en que una mayoría en el Congreso hará que el gobierno de Trump rinda cuentas, con más fuerza, sobre temas como los esfuerzos de Rusia por influenciar en las elecciones y la respuesta federal a la emergencia que desató el huracán María en Puerto Rico.

Asuntos de Puerto Rico

Con respecto a Puerto Rico, Cox Alomar piensa que se debe estar pendiente a la renovación, en el verano de 2019, de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) que controla las finanzas públicas de la isla.

Si se renuevan los siete puestos, los demócratas necesitarían dominar el Senado y la Cámara baja para poder proponer a cuatro de los siete miembros de la JSF.

De todos modos, Cox Alomar confía en que se pueda abrir la puerta “a nuevos integrantes de la Junta con una visión más coherente y balanceada de la compleja relación entre austeridad y desarrollo económico”.

Y no descarta que, bajo una mayoría demócrata, por medio del posible próximo presidente del Comité de Recursos Naturales de la Cámara baja, el congresista Raúl Grijalva, y de la boricua Nydia Velázquez, resurja un nuevo debate que dé una mirada amplia alfuturo político de Puerto Rico.

Weller –cabildero de la Asociación de Industriales y de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico– piensa que los temas contributivos de la isla pueden tener el oído de quien sería el presidente del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes bajo una mayoría demócrata, Richard Neal (Massachusetts).

“Tiene una población puertorriqueña grande en su distrito. Me ha dicho que quiere ser útil para Puerto Rico. Eso abre la posibilidad a una transacción en cuestiones tributarias para Puerto Rico, como parte de cualquier paquete legislativo para corregir la reforma contributiva republicana”, dijo Weller.

Grupos boricuas e hispanos han reclamado que en la próxima sesión el Congreso mejore el acceso al programa Medicaid, otorgue pleno acceso a los residentes de Puerto Rico al crédito por ingresos devengados (EITC) y el crédito por niños dependientes (CTC).

Rosanna Torres, directora de la oficina de Washington del Centro para una Nueva Economía (CNE), afirmó que al próximo Congreso le tocará dar seguimiento a la reconstrucción de Puerto Rico.

Los estimados de El Nuevo Día indican que el gobierno federal ha asignado cerca de $42,000 millones en fondos federales para mitigar el desastre causado por el huracán María en Puerto Rico. Pero, “el gobierno de Puerto Rico ha calculado que el total de daños alcanza los $139,000 millones, lo que señala”, sostuvo Torres, que “hay mucho trabajo por delante”.

También ve posibilidades para un acuerdo que permita financiar un plan de infraestructura.

Pero, aun con resultados favorables para los demócratas, con un inquilino en la Casa Blanca que ha cuestionado las asignaciones para la isla y que desconfía de las autoridades del gobierno de la isla, la agenda prioritaria para Puerto Rico requerirá apoyo bipartidista.


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