El informe señala que se fraccionó cinco obras de construcción en carreteras, las que sumaron $700,000, para evitar celebrar subasta pública. (horizontal-x3)
El informe señala que se fraccionó cinco obras de construcción en carreteras, las que sumaron $700,000, para evitar celebrar subasta pública. (Suministrada)

El municipio de Guaynabo fraccionó obras de construcción para evitar la celebración de subastas y enmendó nueve veces un contrato en el servicio de mantenimiento de la flota de vehículos, con el efecto de que se impidió que otras empresas compitieran para que el ayuntamiento escogiera al mejor postor.

Estos son parte de los 11 hallazgos que los auditores de la Oficina del Contralor de Puerto Rico (OCPR) encontraron en una auditoría realizada en el municipio guaynabeño entre el 1 de enero de 2011 al 31 de diciembre de 2014, según se señala en un informe que publicó hoy esa oficina.

El gobierno municipal adquirió 11 esculturas de bronce, 15 zafacones ornamentales y otras esculturas por $764,695 sin celebrar subasta pública y se le adjudicaron descuentos de $8,731 al contratista en el pago de patentes.

El informe también señala que se fraccionó cinco obras de construcción en carreteras, las que sumaron $700,000, para evitar celebrar subasta pública.

“La ausencia de una subasta formal puede dar lugar a que se favorezca a licitadores particulares y una situación similar se había comentado en el Informe de Auditoría M-14-12 de 2013”, indicó la contraloría a través de un comunicado de prensa. “Esta situación resta confiabilidad en los procesos y propicia el favoritismo”, agrega.

La contralora Yesmín Valdivieso emitió una opinión parcialmente adversa sobre las operaciones fiscales que dirigió el renunciante alcalde Héctor O’Neill y en la que tuvo una participación activa la entonces vicealcaldesa, Auralis Lozada centeno, quien hoy dirige de manera interina la municipalidad.

En su contestación a la OCPR, O’Neill rechazó el señalamiento de que los proyectos fraccionados podían considerarse uno solo y que, por lo tanto, existía una obligación de hacer subasta porque su costo excedía los $200,000.

“Cada proyecto subastado, adjudicado, contratado y realizado tenía vida propia con características y especificaciones propias, incluso en lugares distantes uno de lo otro”, argumentó el exalcalde de Guaynabo.

Según el informe de auditoría, el municipio también contrató y autorizó órdenes de cambio con carácter retroactivo.

Asimismo, contrató en seis ocasiones, entre mayo de 2009 a julio de 2012, a una corporación regular para ofrecer servicios de ingeniería para la inspección de proyectos de construcción, que, además, era presidida por una persona que desde el 9 de diciembre de 2008 tenía suspendida su licencia de ingeniero en entrenamiento.

“Nuestros auditores identificaron que el municipio contrató tres proyectos de construcción por $9.1 millones sin obtener los permisos de la Oficina de Permisos Urbanísticos”, informó la OCPR. “Además, se realizaron múltiples obras sin la aprobación de la Junta deSubastas, sin contrato formalizado y sin el pago requerido de las fianzas”, añadió.

Por otra parte, el informe menciona entre los hallazgos de auditoría el “pago en exceso de $13,400 por servicios de adiestramiento a jóvenes, deficiencias con los donativos otorgados a entidades sin fines de lucro y 369 empleados clasificados como transitorios que excedían hasta por 23 años el año probatorio reglamentario”.


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