El proyecto de la Cámara 265 fue de la autoría del portavoz de la Cámara de Representantes por el partido Nuevo Progresista (PNP), Gabriel Rodríguez Aguiló. (semisquare-x3)
El proyecto de la Cámara 265 fue de la autoría del portavoz de la Cámara de Representantes por el partido Nuevo Progresista (PNP), Gabriel Rodríguez Aguiló. (Juan Luis Martínez Pérez)

El Senado rechazó hoy prohibir el expendio de bebidas energizantes a menores de 16 años, según contemplaba el proyecto de la Cámara 265 de la autoría del portavoz de la Cámara de Representantes por el partido Nuevo Progresista (PNP), Gabriel Rodríguez Aguiló, quien lleva tres cuatrienios intentado pasar legislación a tales efectos.  

En su lugar, el Senado eliminó de la medida todo contenido que establecía la prohibición a vender este tipo de bebidas a menores de 16 años, por lo que el representante sostuvo que no accederá a la medida tal y como fue aprobada y adelantó que se sentará con cada uno de los senadores para demostrarles “que es un peligro para los jóvenes utilizar estas bebidas energizantes”. 

El proyecto fue aprobado solo con los votos en contra del senador por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Juan Dalmau; y su homólogo independiente, José Vargas Vidot. 

Como parte de la discusión legislativa, el Senado sí mantuvo en el proyecto de ley la exigencia a todo dueño de establecimiento que vende este tipo de bebida a colocar un letrero con una advertencia sobre los riesgos que puede ocasionar el uso de las mismas a las personas con condiciones cardiacas, menores de 16 años y las embarazadas. 

También preservaron lenguaje que le ordena al secretario del Departamento de Salud a establecer una campaña de orientación sobre los efectos probados a la salud del consumo de bebidas energizantes. “Con estas enmiendas del Senado, honestamente yo no creo que yo vaya a acceder…voy a hacer mi trabajo de compartir información que tengo con los senadores”, señaló.  

Rodríguez Aguiló indicó que a través de estos años ha accedido a varias enmiendas en un intento por lograr la aprobación de la medida, como ha sido bajar de 18 a 16 años la prohibición y optar por un letrero de advertencia en los establecimientos versus en la lata del producto.  Los esfuerzos, sin embargo, no han rendido fruto.

Sostuvo que los menores de edad no tienen el control de lo que están ingiriendo y -usualmente- desconocen si padecen alguna condición cardiovascular, lo que los pone en un riesgo mayor de sufrir un percance de salud. “Ciertamente, esto es un producto que no hidrata. Todo lo contrario, por los altos niveles de cafeína lo que produce es deshidratación”, señaló el representante, quien radicó la medida por primera vez en el 2010 luego del reporte de varios casos de menores que consumen estos productos sin control, lo que ha tenido efectos adversos a su salud.  

“Nosotros deberíamos actuar en esa dirección de prohibir el acceso a unas bebidas energizantes a menores de 16 años”, insistió Rodríguez Aguiló al no descartar que los cabilderos de las empresas manufactureras hayan intervenido en la aprobación de la medida llevando desinformación a los compañeros senadores.

El senador del PIP coincidió con Rodríguez Aguiló. “Deberíamos dirigirnos a la prohibición a menores de 16 años y no meramente conformarnos con colocar un rótulo que meramente no van a ver. Lo que estamos haciendo es aprobando una política pública que es contraria a la salud”, sostuvo Dalmau al indicar que el informe de la Cámara de representantes tenía “evidencia abundante” sobre los daños que causan estas bebidas. 

Sobre las razones para las enmiendas en el Senado dijo que las desconoce, aunque no descartó “que prevalecieran los intereses de los representantes de estas bebidas de proteger sus negocios, pero es a costa de amenazar la salud de nuestros menores de 16 años”.

Vargas Vidot indicó que como salubrista no podía favorecer que se siga permitiendo la venta de bebidas energizantes a menores de 16 años. “En Puerto Rico la Diabetes tipo 2 es endémica. Aquí hay un problema grandísimo de obesidad en niños y esta bebida tiene típicamente 54 gramos de azúcar, eso son como 13 cucharadas de azúcar en cada una de esas botellas”, argumentó el senador.  

Dijo que producen alteraciones en la frecuencia cardiaca en un 25% de las personas que las consumen, así como alteración del sueño en el 24% de los niños que las ingieren. “Es una bebida que no contribuye para nada y, sin embargo, hace un daño a corto y largo plazo”, enfatizó Vargas Vidot.


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