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Serrano representa un distrito del condado neoyorquino de El Bronx. (Archivo)

Washington - El congresista demócrata José Serrano considera que el plebiscito criollo de junio próximo puede permitir finalmente echar a andar un proceso hacia la descolonización de Puerto Rico.

“El día que Puerto Rico venga con una petición, el Congreso va a reaccionar”, dijo el puertorriqueño, que representa un distrito del condado neoyorquino de El Bronx.

El gobernador Ricardo Rosselló firmó anteayer la medida que convoca a un plebiscito para el 11 de junio entre la estadidad y la soberanía política —por medios de las alternativas de libre asociación o independencia—, una consulta que se quiere vincular con una ley federal que permitiría a la Secretaría de Justicia de Estados Unidos revisar las definiciones de la papeleta y la campaña educativa que desarrolle la Comisión Estatal de Elecciones (CEE).

Pese al ambiente antihispano que sostiene ha promovido el presidente Donald Trump, Serrano dijo que una petición de estadidad puede ser una carta para los republicanos tratar de acercarse a un tema latino.

Tanto en 1998 como en 2010, cuando la Cámara de Representantes de EEUU aprobó proyectos de ley a favor de un plebiscito de estatus en Puerto Rico, solo cerca del 20% de los republicanos, que tienen la mayoría del Congreso, votó a favor de la medida. Las dos medidas — las únicas que han avanzado en la Cámara baja con alternativas de estatus para la Isla—, fueron engavetadas en el Senado.

Serrano cree que un plebiscito entre la estadidad y la soberanía avanzará el debate, aunque reiteró que a fin de cuentas el Congreso pedirá un referéndum estadidad sí o no para estar seguro del apoyo a esa fórmula si gana el próximo plebiscito.

“Para iniciar el proceso puede ser 50.1%”, dijo Serrano, quien promovió junto al entonces comisionado residente en Washington, Pedro Pierluisi, el lenguaje que fue incluido en la ley federal de enero de 2014 que puede permitir la intervención del Departamento de Justicia en el proceso, a cambio de $2.5 millones para ayudar a financiar la campaña educativa.

Aunque la negociación del proceso se limita al Ejecutivo federal, y no compromete al Congreso, el lenguaje de esa ley fue la respuesta al plebiscito de 2012 en el que el 54% de los electores de Puerto Rico rechazó el actual estatus territorial.

En la segunda pregunta de la consulta, la estadidad obtuvo una mayoría de 61%, pero el porcentaje —como evidencia la nueva propuesta—, quedó difuminado ante el alto número de papeletas en blanco.

“Estoy a favor de que el proceso empiece con una petición y que no se incluya la colonia”, dijo Serrano, en una entrevista.

Percepción 

Aunque en San Juan la percepción general es que la estadidad es amplia favorita para ganar la consulta de junio, Serrano sostuvo que un crecimiento del voto independentista también puede tener un impacto importante en el Congreso.

Para Serrano, si Puerto Rico decide mantener el español como su idioma común, tocará ver si Estados Unidos “está dispuesto a cambiar”. Pero, también dijo que Puerto Rico puede decidir optar por el bilingüismo, lo que piensa es una alternativa que la Isla debió aceptar con los brazos abiertos en su relación con EE.UU.

Para Serrano, “si nosotros como puertorriqueños fracasamos en algo, es que no aprovechamos ciertas cosas, como el que todo el mundo hablara dos idiomas”.

Bajo una ley PROMESA que impuso una junta federal que controla las finanzas y permite un proceso de bancarrota sujeto al estatus territorial, la comisionada residente, Jenniffer González, presentó legislación a favor de la admisión de Puerto Rico como estado, pero sujeta a la celebración del plebiscito de junio. La medida de González solo tiene un coauspiciador. La comisionada reiteró la semana pasada que buscará respaldo antes de la consulta criolla, aunque piensa que su legislación no despegará hasta después del referéndum local.

De todos modos, el congresista Serrano advirtió que el plebiscito criollo encara “riesgos para los estadistas”.

“Los estadistas son bien valientes, porque aquí tienen mucho que perder si es verdad que no hay apoyo para la estadidad en Puerto Rico —subrayó Serrano—, y se juntan las demás fuerzas en contra ellos”.


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