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La representante Lourdes Ramos se crió en un ambiente de violencia doméstica, narró la semana pasada en un hogar para víctimas de estos crímenes.

Su papá Antonio perdía el control cuando tomaba alcohol y por mucho tiempo agredió físicamente y de palabra a su mamá Delia, mientras residían en el barrio Cantagallo de Juncos, contó la legisladora.

“En una ocasión (el papá) le lanzó un plato de comida”, recordó Ramos. “Yo lo vi (agrediendo a su mamá) mucha veces y lo recuerdo como si fuera ahora. Lo que pasa es que tengo que decirte algo, mi mamá era una generala”, contó la representante.

Su mamá decidió romper con el patrón de maltrato. En aquellos tiempos en que no había albergue, doña Delia alquiló una residencia en el pueblo de Juncos y se mudó. “Luego poquito a poco compró una estufa y una cama, y nos mudamos ella y yo solas. A mí me terminó de criar mi mamá”, narró Ramos.

La representante dijo que no le guarda resentimiento a su papá, que al igual que su madre ya falleció. Le legisladora dijo que ella cuidó de ambos padres, quienes nunca regresaron a convivir juntos, durante sus últimos días.

“Yo viví esa situación, pero yo amaba a mi papá. Mi mamá me enseñó y nunca le cogí odio ni le cogí rencor. Yo lo trataba a mi papá como si nada hubiera pasado. Yo soy cristiana práctica y hay que honrar padre y madre”, explicó Ramos.

Asimismo, contó de su experiencia como víctima de maltrato durante una visita de miembros de la Cámara de Representantes al Hogar Casa de Todos, en Juncos, que opera hace 30 años y actualmente alberga nueve mujeres y 27 niños.

“Yo lo compartí con las víctimas de violencia doméstica para exhortarles a ser fuertes porque un niño criado en un hogar maltratante puede ser maltratante cuando crezca. Hay que salir de ese maltrato”, dijo la representante por acumulación por el Partido Nuevo Progresista.

La Cámara donó al albergue un auto Grand Marquis y moviliario para una oficina. Además, le canalizó a través del Departamento de la Familia la entrega de neveras y estufas a varias de las madres que viven temporalmente en el albergue.

“En la medida en que se nos hace posible, estamos brindando herramientas para que las instituciones sin fines de lucro que albergan a víctimas de la violencia domestica puedan  continuar ofreciendo sus servicios tan necesarios y vitales para nuestra comunidad”, dijo la presidenta cameral, Jenniffer González.

Ya el caucus de la Mujer había donado un vehículo al hogar Casa Ruth.


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