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Oscar López Rivera indicó que participará como “humilde puertorriqueño y abuelo de 74 años”. (horizontal-x3)
Oscar López Rivera indicó que participará como un “humilde puertorriqueño y abuelo de 74 años”. (Archivo/AP)

Nueva York - El exprisionero político Oscar López Rivera afirmó que el homenaje que propuso otorgarle la dirección del Desfile Puertorriqueño debe ser transferido a los pioneros de la diáspora y a los que trabajaron por su excarcelación, luego de 36 años en prisiones estadounidenses.

“El honor va también para los que están confrontando la crisis fiscal, en el sistema de salud y de derechos humanos a los que se enfrenta Puerto Rico en este momento histórico”, indicó López Rivera, antiguo militante de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), en una carta enviada ayer a la presidenta del Desfile Puertorriqueño de Nueva York, Lorraine Cortés.

La carta dio seguimiento al artículo de opinión que publicó anoche en el periódico New York Daily News en el que anunció que prefiere caminar el 11 de junio por la Quinta Avenida como “humilde puertorriqueño y abuelo de 74 años”.

El periódico estadounidense había indicado que hubo presión desde la alcaldía de Nueva York para que López Rivera declinara el homenaje.

“Esto es un desfile nacional. Todos los puertorriqueños son bienvenidos, y animo a la gente a asistir al desfile y disfrutar de ese día y a compartir, como siempre se ha hecho al celebrar nuestra puertorriqueñidad”, indicó López Rivera, quien sostuvo que “no podemos permitir que aquellos que tienen el poder y el dinero dicten o puedan definir, por el Desfile, lo que se puede hacer”.

En las últimas semanas, la presión de familiares de víctimas de atentados de las FALN, grupos conservadores y estadistas puertorriqueños consiguieron que los principales auspiciadores del Desfile desistieran de participar en el evento.

Jet Blue, Goya, los Yankees de Nueva York, Corona, At&T, Univisión, Telemundo y NBC habían anunciado que no participarían en el desfile del 2017, que coincide con un plebiscito criollo sobre el status político de la Isla convocado por el gobierno del Partido Nuevo Progresista (PNP) y boicoteado por toda la oposición política.

Goya advirtió hoy que la decisión de López Rivera no altera su retiro del desfile del 11 de junio. “Es una decisión de negocio que tomamos final y firme”, indicó una portavoz de Goya.

Para el presidente del Instituto Nacional de Política Pública Latina, Angelo Falcón, la controversia sobre el reconocimiento que se le había dado a López Rivera debe provocar cambios en el liderato del Desfile.

Por un lado, Falcón considera que el Desfile ha estado respondiendo a la presidenta del Concejo Municipal de Nueva York, Melissa Mark Viverito. A su juicio, tanto la dirección del Desfile como los estadistas puertorriqueños, han politizado el evento.

“Aunque Oscar López Rivera busca controlar el daño, el daño ya ha sido hecho, y reclamos de victoria en estos momentos son verdaderamente pírricos”, indicó Falcón.

Más de 40 funcionarios electos boricuas mantuvieron su apoyo al evento, pero el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, y otros decidieron no asistir a este, que suele reunir a cientos de miles de personas de la diáspora boricua.

La Junta Directiva del Desfile emitió anoche una declaración en la que sostiene que esperan “marchar con Oscar López Rivera” y que respetan su decisión. “Ahora nos podemos centrar de nuevo en los asuntos importantes y la difícil situación de Puerto Rico”, indicó la dirección del Desfile Puertorriqueño.

Por su parte, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, quien había mantenido su respaldo al evento, coincidió en que la decisión de López Rivera permite centrar la atención en los asuntos que afectan adversamente a Puerto Rico.

“El desfile siempre ha sido sobre Puerto Rico y los puertorriqueños, no en torno a alguno de los participantes. Es una celebración de una cultura y una comunidad, en el centro de lo que hace la ciudad de Nueva York grandiosa. Por desgracia, el desfile y la difícil situación de Puerto Rico ha sido eclipsada por una controversia innecesaria. Al aceptar Oscar López Rivera echarse a un lado de tener algún papel formal en el desfile es un gran paso adelante para reorientar la atención de nuestra ciudad en las cuestiones más importantes a que se enfrenta Puerto Rico”, agregó el alcalde.

"Puerto Rico y sus 3.5 millones de personas, muchos de los cuales son familiares y seres queridos de los neoyorquinos, están en el medio de una crisis económica y el colapso de su sistema de salud, lo que amenaza su futuro. Nuestros compatriotas estadounidenses en Puerto Rico merecen la ayuda de Washington y que la están recibiendo. Ese debería ser nuestro enfoque en torno a Puerto Rico y el desfile de nuestra ciudad”, sostuvo de Blasio.

Las críticas al reconocimiento hacen alusión al bombazo del 24 de enero de 1975 en el restaurante Fraunces Tavern, que provocó cuatro muertes y cerca de 60 heridos.

Las FALN reclamó entonces la autoría del ataque, entre otras cosas, como represalia a otra bomba detonada 13 días antes en un evento del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) en Mayagüez, ocurrido el 11 de enero de 1975.

El ataque al evento del PSP, el cual sectores independentistas atribuyen a grupos de la extrema derecho cubana, causó dos muertes y una decena de heridos.

Por años, en entrevistas telefónicas desde la prisión de Terre Haute (Indiana) con El Nuevo Día, López Rivera advirtió que estuvo en Puerto Rico para el 24 de enero de 1975 y que no tiene sangre en sus manos.


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