El portavoz de la minoría popular en la Cámara baja sostuvo que el Partido Popular Democrático debe atender la desconexión que existe entre la cúpula y la base de la colectividad. (semisquare-x3)
El portavoz de la minoría popular en la Cámara baja sostuvo que el Partido Popular Democrático debe atender la desconexión que existe entre la cúpula y la base de la colectividad. (Xavier J. Araújo Berríos)

El portavoz de la minoría popular en la Cámara de Representantes, Rafael “Tatito” Hernández, estipuló en una carta enviada a los miembros del Consejo General del Partido Popular Democrático (PPD) que la colectividad está abocada al fracaso electoral si no corrige su curso y aprende de los errores del pasado.

Previo a la reunión de la Asamblea General de la Pava el próximo 2 de diciembre, Hernández urgió al Consejo General a promover un diálogo interno que pase revista de los “errores, desaciertos y malentendidos”.

Reconoce en la misiva -en poder de El Nuevo Día- que el PPD está dividido y, echando mano a un pasaje bíblico, Hernández advirtió que toda “casa dividida contra sí misma, cae”.

“Es hora ya de unirnos como institución, dialogar como organización y servirle al pueblo como colectividad. Hago un llamado amplio y abierto, sin agendas personalistas, a sentarnos a conversar entre nosotros y rescatar el respeto a intercambiar ideas y llegar a entendidos dentro de un marco de respeto y apertura entre todos los integrantes de nuestra institución”, sostuvo el representante en la carta.

El Consejo General es el órgano regente intermedio del PPD, entre la Junta de Gobierno y la Asamblea General. Sus más de 500 miembros, entre otras cosas, confirman decisiones de la Junta de Gobierno.

La más reciente controversia en el PPD se centra en las interrogantes y la molestia que aún tienen miembros del liderato debido a los contratos que tuvieron el presidente de la Pava, Héctor Ferrer, y el exsenador Roberto Prats con la empresa DCI Group. Esta firma de relaciones públicas coordinó la campaña más fuerte de inversiones en contra del gobierno de Puerto Rico durante la administración de Alejandro García Padilla.

En una reunión hace dos semanas, la Junta de Gobierno reafirmó su confianza en Ferrer, a pesar de los reclamos para que abandonara la presidencia.

Posteriormente, el exgobernador Aníbal Acevedo Vilá hizo un llamamiento público para hacer una limpieza profunda en el PPD que saque “el hongo y la mugre”, y explícitamente se ha referido al cabildero Ónix Maldonado, quien junto a Luis Balbino Arroyo y Carlos López López realiza trabajo interno en el PPD y también labora parala firma de cabildeo World Professionals Group. Para esta empresa, hizo trabajos el exrepresentante del gobernador ante la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), Elías Sánchez Sifonte.

Ni Ferrer si el secretario general del PPD, Carlos Delgado Altieri, estuvieron ayer disponibles.

Hernández, quien es miembro de la Junta de Gobierno del PPD, dijo que es imperativo establecer orden para dar paso al diálogo, pues las controversias -internas o de política pública bajo el gobierno popular- han generado una “desconexión organizacional tanto en la cúpula como en la base”.

Radiografía del fracaso

En entrevista telefónica con este diario, Hernández sostuvo que las polémicas en el PPD han afectado supoder para fiscalizar a la administración de Ricardo Rosselló Nevares.

“La relación en la colectividad está tan lacerada que, si no podemos sentarnos, de manera sincera, a ver el cómo llegamos hasta aquí, no vamos a poder establecer para dónde vamos”, afirmó Hernández.

El representante de minoría aseguró que urge crear una normativa, similar al reglamento interno que se creó entre la delegación popular en la Cámara de Representantes, para poder llegar a puntos medios en diversos temas.

En su carta de seis páginas, Hernández detalló 28 puntos o controversias que causaron malestar al interior del PPD o entre su liderato y cuya repercusión fue la derrota de la colectividad en los dos escaños principales de la elección general: gobernador y comisionado residente en Washington.

Entre ellos, está el distanciamiento entre la política pública establecida en el programa de gobierno de la Pava versus lo propuesto por el gobierno y lo aprobado por la Asamblea Legislativa, la reforma a la Ley de Retiro que creó un programa híbrido, la natimuerta propuesta del entonces gobernador García Padilla de bajar a un 6.5% el Impuesto en las Ventas y Uso, la creación de la patente nacional y la Ley 66, que redujo beneficios a los empleados del gobierno.

Hernández continuó su lista mencionando la llamada quiebra criolla, la imposición de dos impuestos a los derivados de petróleo, la decisión de la Legislatura popular de no dar paso a un Impuesto al Valor Agregado (IVA), los señalamientos de corrupción -particularmente al entonces presidente cameral, Jaime Perelló-, mientras se juzgaba al exrecaudador del PPD Anaudi Hernández y el discurso del excandidato a la gobernación David Bernier para crear una “nueva mayoría”, cuando ya los populares eran mayoría.

“La consecuencia fue la desconexión institucional, tanto en la cúpula como en la base, lo que trajo un choque constante con nuestros líderes y que el pueblo percibiera esta fricción política. La percepción pública que generó nuestra colectividad fue tal que poco importaba la razón o la idea en disputa, el pueblo se convenció que independiente de la situación, nuestra institución no tenía la capacidad de gobernar”, señaló Hernández en su misiva.

A preguntas de este medio, auguró que, del PPD seguir así, no prevalecería en las próximas elecciones generales. Pero descartó que la colectividad esté encaminada a desaparecer.


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