Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

 

TEXTO DE LA REPRIMENDA PÚBLICA de la Cámara de Representantes contra José Luis Rivera Guerra:

 

Ante la consideración del Cuerpo tenemos la difícil tarea de disciplinar a uno de nuestros pares por actuaciones personales, estrictamente pertenecientes al ámbito privado.

Esta es la primera vez que nos enfrentamos a las imputaciones de un compañero cuyo manejo de sus asuntos personales ha provocado una tormenta mediática que a fuerza y martillo, exigía su ajusticiamiento.

La Comisión de Ética, haciendo valer nuevamente los más altos preceptos de dignidad y de transparencia en el manejo de los asuntos disciplinarios del Cuerpo, ha atendido el Referido que esta Presidenta, en el ejercicio de sus prerrogativas reglamentarias, le hizo el pasado 12 de enero del año en curso.

Desde entonces, esta Comisión ha trabajado de forma incansable. Ha examinado la prueba documental y los testimonios bajo juramento de todas las agencias concernidas, sin que se le haya podido probar al Representante José Luis Rivera Guerra la comisión de delito alguno.

El producto del trabajo de la Comisión ya ha sido expuesto ante este Cuerpo por su Presidenta, la representante y abogada, Hon. Liza M. Fernández Rodríguez, quien nos ha llevado en detalle por el intrincado proceso que siguió la Comisión en la evaluación de la prueba que se le presentó. La sanción propuesta, al amparo de nuestro Código de Ética, es acorde con las imputaciones.

Sin embargo, las actuaciones del señor Rivera Guerra, si bien residen en el ámbito personal, no fueron quizás ejercidas con la firmeza y la diligencia que se le exige a una persona prudente y razonable en el manejo de sus asuntos ante las agencias públicas dedicadas a la regulación de determinados servicios y a la obtención de las autorizaciones necesarias para determinados actos.

Si bien es cierto que la Constitución establece que los legisladores somos los jueces de las actuaciones éticas de sus pares, en el ejercicio de esta delegación tienen que fundamentarse en la evaluación justa y mesurada esta controversia y de la prueba recibida. Por más respeto y deferencia que se le tenga a la opinión pública, ésta no es prueba a la hora de considerar asuntos éticos de los legisladores, como tampoco lo es cuando se trata de impartir justicia en los tribunales.

Dicho esto y aceptando como buena la recomendación hecha por la Comisión de Ética, y ante la realidad de que el Legislador, en su comportamiento no ejerció la diligencia mínima con relación al seguimiento en la obtención, por parte del Ingeniero, de los permisos de construcción y de la inscripción oportuna de sus residencias en el Centro de Recaudación de Ingresos Municipales, presento a la consideración del Cuerpo como sanción adicional al amparo del Artículo 18, inciso a, sub-inciso 2, del Código de Ética de la Cámara de Representantes de Puerto Rico, una Reprimenda Pública contra el Representante José Luis Rivera Guerra, por las actuaciones personales que pusieron en riesgo la integridad de la Cámara de Representantes, con la advertencia de que, este Cuerpo no tolerará actuaciones similares ni de él, ni de ninguno de sus miembros.

Tampoco permitiremos que una injusticia abra el camino para muchas otras.

 

 


💬Ver 0 comentarios