(semisquare-x3)
(GFR Media)

La inusual cifra optimista reflejada en La Encuesta de El Nuevo Día, que históricamente ha tenido porcentajes muy altos de ciudadanos que entienden que las cosas en el país van muy mal, puede responder a lo que se conoce en la psicología como “crecimiento postraumático”, explicó expresidente de la Asociación de Psicología de Puerto Rico y rector de la Universidad Carlos Albizu, Julio Santana.

La Encuesta de El Nuevo Día refleja que un 28% de los residentes de la isla siente que el país va “muy bien” o “bastante bien”, una cifra porcentual que nunca se había visto en los pasados 30 años de este sondeo. Algo que llama la atención, especialmente, a poco más de un año de la devastación causada por el huracán María, una de las tragedias más grandes que han impactado al país.

“El crecimiento postraumático no es otra cosa que la respuesta positiva de empoderamiento, apoyo y aprendizaje que surge en las personas o pueblos después de haber sufrido una gran crisis. Tienden a unirse, se lanzan a buscar soluciones, validan y descubren que tienen unas competencias que no sabían que existían, pero que se manifestaron en medio de la crisis, buscando alternativas, soluciones y enfrentando con mucha valentía la situación”, abundó Santana.

En medio de una crisis, como fue el golpe del huracán más potente de la historia, los ciudadanos aprendieron, modificaron comportamientos y desarrollaron un sentido de esperanza al descubrir que pudieron sobrepasarla.

Según Santana, muchas personas recuperaron la esperanza, ya que, durante la crisis que existía antes de María, con la deuda del país, pensaban que las comunidades por sí mismas no podían hacer nada y, al descubrir que sí se podía hacer una transformación, se ha mejorado la expectativa de confianza desde ellos mismos.

“La crisis tan grande hizo que muchas personas se movilizaran a salir de sus espacios cómodos a ayudar a comunidades desventajadas y muy pobres. La gente cuando ayuda tiene un sentido de realización y eso es parte de crecer. Todo eso da esperanza y ha sido una expresión consistente en muchas personas”, añadió.

No obstante, aclaró que si el gobierno, las universidades y organizaciones religiosas, entre otras, no mantienen los esfuerzos y el apoyo a la ciudadanía, el optimismo va a decrecer porque la ciudadanía necesita una estabilidad con respecto al futuro.

“El estado de ánimo y la percepción de las personas no siempre es estable, pero hay factores que influyen en estos. Si la persona tiene trabajo, tiene seguridad en asuntos de salud, está satisfecho y tiene suficientes recursos para atender las necesidades básicas de su vida, esto va a impactar el estado de ánimo”, explicó Santana.

Sin embargo, para la presidenta electa de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, Kalitza Baerga-Santini, hay que ser cuidadoso al analizar ese aumento relativo al optimismo. “Es peligroso pensar que un aumento absoluto en el por ciento de personas que opinan que las cosas están mejor es significativo de cambio”, advirtió.

Según la doctora, la realidad social que se está viviendo en la isla con las alzas en casos de feminicidios, los aumentos en suicidios, las amenazas al acceso a la educación con los recortes a las universidades y el cierre de escuelas, la falta de recursos para las organizaciones de base comunitaria, entre otras, reflejan que el país no está mejor que en los pasados meses.

Lo que sí refleja es la necesidad que tenemos de reinventar nuestra realidad y mirarla con ilusión. Además, refleja la necesidad de emprender proyectos de país que le dejen saber a la gente la necesidad de cambiar la realidad política y social”, indicó Baerga-Santini.

Asimismo, destacó que las ayudas que se han recibido, que han ayudado a algunas familias a bajar su carga económica, pueden influenciar ese despunte.

“Puerto Rico es una sociedad capitalista, por lo que la mayoría de las personas entienden que si hay algo de dinero, ya sea porque el seguro te pagó o cualquier otra razón, es sinónimo de estar bien. La realidad es que, aunque haya algo de despunte financiero, el mismo no se ve reflejado en las personas con bajo poder adquisitivo”, aclaró.

Aun con ese aumento en el porcentaje de ciudadanos que entienden que el estado del país va por buen camino, el 71% por ciento de los puertorriqueños contestó que las cosas en el país van “muy mal” o “bastante mal”, un ánimo pesimista que ha estado reflejado por los pasados 30 años en La Encuesta de El Nuevo Día.

Santana comentó que la crisis fiscal del país agravada por el paso del huracán creó unas circunstancias extraordinarias que empujaron a miles de familias a separarse en busca de mejores condiciones de vida.

“La destrucción que dejó María empeoró las condiciones socioeconómicas y la calidad de vida de la población. Además de la desesperanza y desconfianza que se ha generado en la población que ven que las discusiones y propuestas políticas, incluso de la gestión de la Junta (de Supervisión Fiscal), no están logrando de manera efectiva empezar a atender y solucionar los problemas. La población no está viendo esos resultados y eso genera una preocupación”, dijo.

“Desde mi punto de vista, ese desánimo tiene que ver con una percepción de que las cosas van peor porque la gente tenía unas expectativas de este gobierno y los organismos federales que no han sido eficientes ni rápidos y ellos mismos lo han reconocido”, añadió.


💬Ver 0 comentarios