Al ser criticado por su interacción inicial con el presidente de Estados Unidos luego del huracán María, el gobernador de Puerto Rico se justifica y explica su postura actual, de cara a las elecciones.

El gobernador Ricardo Rosselló Nevares indicó ayer que cambió de la diplomacia a un discurso de denuncia contra las hostilidades y el discrimen de la administración de Donald Trump contra Puerto Rico en repuesta a las afirmaciones “incorrectas” hechas por el presidente estadounidense en asuntos asociados con los puertorriqueños.

Trump, por ejemplo, ha justificado los altos niveles de burocracia en la recuperación a los problemas crónicos de corrupción que se han registrado en Puerto Rico. Dicha burocracia ha retrasado muchas de las iniciativas de recuperación, según ha denunciado el mandatario.

La situación ocurre en momentos en que las agencias de ley y orden federal investigan a la ahora exsecretaria de Educación Julia Keleher y que se cuestiona la presunta intervención del hermano del mandatario, Jay Rosselló, a favor de las escuelas chárter en Puerto Rico.

En una entrevista con El Nuevo Día el día después de su mensaje de situación de estado de Puerto Rico, el gobernador habló ayer de su desencuentro con la Casa Blanca, la recuperación del país tras los catastróficos huracanes Irma y María, la reunión que tuvo en diciembre con Keleher y su hermano en La Fortaleza y la pesquisa que se realiza contra la exsecretaria.

En su mensaje de ayer, usted hace declaraciones enfrentando directamente al presidente Trump y su actitud “hostil” contra Puerto Rico. ¿Por qué hace ese enfrentamiento ahora y no lo hizo antes?

—Mi propósito en todo esto no es enfrentar por el mero hecho de enfrentar. Hay otros que encuentran oportunidad para dar discursos y patalear. La manera en que he llevado todo ese proceso con el gobierno federal ha sido de diálogo... Ciertamente, ante las declaraciones más recientes del presidente, diciendo cosas que simplemente no son correctas, cosas que demuestran una falta de empatía con el pueblo de Puerto Rico, pues he tenido que alertar y llamar a la acción de que esto es un discrimen contra el pueblo de Puerto Rico.

Usted mencionó que denunciaría ese discrimen por los 50 estados. ¿Qué efecto en la política de EE.UU. puede tener un gobernador caribeño demócrata haciendo campaña contra un presidente republicano?

—Yo no estoy diciendo que voy a hacer campaña de alguna forma, sino que voy a tocar el asunto. ¿Qué efecto puede tener? Bueno, de manera directa y pragmática, en la Florida hay un millón de puertorriqueños y las elecciones se definen en general por menos de 1%.

¿Qué va a hacer para contrarrestar esas expresiones de Trump alegando que los gobiernos en Puerto Rico han sido corruptos?

—Nuestra administración ha sido clara que tiene cero tolerancia a la corrupción y hemos atendido ese asunto en un sinnúmero de frentes. De la misma forma, en cualquier estado que uno ha ido se enfrentan a problemas de corrupción y en casos muy recientes, como con el huracán Sandy en New Jersey, con un gobernador republicano y un presidente demócrata, pudieron trabajar en armonía no empece a los señalamientos de corrupción históricos allí.

Pero es que ese discurso es el que se usa para justificar los retrasos en los proyectos federales.

—Lo sé, pero los argumentos no son sostenibles. Otras jurisdicciones han tenido esos problemas y no han tenido retrasos de FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias). Yo lo que creo es que hay otra razón por la que nos tratan de esa forma y es que no tenemos poder político.

Esto ocurre en un momento en que las autoridades federales están investigando a la exsecretaria de Educación Julia Keleher. ¿Eso no los pone en una situación más difícil ante Casa Blanca?

—Si nos ponemos a discutir ese argumento, vamos a estar para adelante y para atrás. La discusión debe ser cómo hacemos llegar los recursos a la gente de Puerto Rico. Nosotros hemos puesto a disposición del gobierno federal estructuras con controles sin precedentes, donde las agencias van a tener una supervisión o control que no han tenido en ningún otro estado.

Todo esto también se da en momentos en que se cuestiona la gestión de su hermano (Jay Rosselló) a favor de las escuelas chárter en Puerto Rico. ¿No le resulta extraño que de todos los abogados que hay en EE.UU. y en la firma en la que él trabaja, a él se le haya delegado trabajar con las escuelas chárter de la isla?

—El bufete no pone a mi hermano como el enlace en las chárter, sino que mi hermano es quien sube un blog en la página del bufete y habla sobre eso y establece que si alguien tiene preguntas, puede contactarlo. Creo que eso es una diferencia significativa.

¿La diferencia es que no es una encomienda del bufete, sino algo que él mismo ofrece en el blog?

—Es algo que él lo ofrece como parte del blog que escribe. Yo entiendo el asunto de la apariencia y que eso puede ser una discusión. Lo que no es justo es la imputación de actos indebidos, máxime cuando la discusión (sobre la reunión entre Jay Rosselló, el gobernador y Keleher que se llevó a cabo en diciembre) era para orientar una organización sin fines de lucro sobre el proceso de las escuelas chárter en Puerto Rico.

¿Él se va a mantener ligado a la promoción de las escuelas chárter en Puerto Rico?

—Es que él nunca promovía las escuelas chárter. Él tuvo por un período de tiempo de cliente a esta organización. Ya él no es el abogado de ellos. Ya no es el abogado deese “non profit”. Las decisiones que tome en cuanto a su profesión son de él.


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