El gobernador espera por la postura oficial del presidente sobre los fondos que recibe la isla, pero subrayó que desafiará a cualquiera que trate de "obstaculizar la reconstrucción de Puerto Rico".

Washington/San Juan - El gobernador  Ricardo Rosselló prefiere esperar a próximas conversaciones con la Casa Blanca antes de dar validez a los informes de que el presidente Donald Trump no quiere que se asignen nuevos fondos a Puerto Rico para mitigar los daños causados por el huracán María.

“Si el presidente (Trump) ha cambiado su posición sobre Puerto Rico, puede hacer como en muchas ocasiones, sacar su teléfono y abrir la aplicación de Twitter para decir lo que piensa”, indicó ayer Rosselló, al tomar con cautela un reportaje de la publicación Axios que cita varias fuentes anónimas.

Pero, Rosselló dijo que si confirma que Trump u otra persona ha dado instrucciones para frenar nuevas asignaciones a la Isla, tendrá “mi oposición feroz en todos los frentes”.

Aunque las medidas de asignaciones para atender desastres se originan con una petición de la Casa Blanca, suelen ser ampliadas en el Congreso. La próxima medida - que puede estar principalmente dirigida a mitigar los daños causados por los huracanes Michael y Florence en estados del sur y sureste de EE.UU., y los fuegos forestales en California-, se quiere añadir a un posible ómnibus presupuestario que el Congreso considera aprobar  en diciembre.

El presidente de EE.UU. tiene el poder de vetar una medida – siempre y cuando no hayan dos tercios de los votos en cada cámara legislativa para ir por encima de su decisión, pero no puede escoger lo que le gusta o no de un proyecto de ley.

Según Axios, Trump ha estado preocupado de que el valor de los bonos del gobierno de Puerto Rico aumentó tremendamente al mismo tiempo que el plan fiscal de la Junta de Supervisión Fiscal proyectó que la entrega periódica de fondos para mitigar el desastre causado por el huracán María generará crecimiento económico.

“Puerto Rico siempre lo ha enojado”, dijo una de las fuentes de la publicación, que dice que Trump – quien perdió la primaria presidencial republicana de 2016 en la Isla frente al senador Marco Rubio, cuando obtuvo solo un 15% de respaldo -, hasta ha hablado del retiro de fondos ya asignados.

“Puerto Rico debe unirse a pedirle respeto a Trump para nuestra patria”, indicó, por su parte, la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, quien ha sido el principal blanco en la Isla de las críticas del inquilino de la Casa Blanca, después que ella denunciara, en medio de la emergencia que generó el huracán María que la respuesta federal era lenta a ineficiente, y que mucha gente, como luego se confirmó, “estaba muriendo”. Javier Ortiz, director ejecutivo de FixPuertoRico.org y socio de la firma de inversiones Falcon Cyber, salió en defensa del presidente y dijo no creer que Trump tenga coraje con la gente de Puerto Rico, pues “así lo dice él mismo”.

“Desde el primer día, el presidente ha estado siempre comprometido a ayudar a todo el mundo en Puerto Rico después de que el huracán María devastó a las islas de Puerto Rico. Todo el mundo sabe que el Congreso y el Presidente siempre han requerido que los fondos de emergencia para la recuperación tras un desastre se destine exclusivamente a ayudar a las personas”, dijo Ortiz, quien fue parte del Comité de Transición del presidente Trump.

Las supuestas objeciones de Trump a asignar más recursos post-María a Puerto Rico, si fueran exitosas, podrían dar al traste a largo plazo con las expectativas de la JSF y su versión más reciente del plan fiscal.

Para el organismo con poderes por encima del gobierno electo de Puerto Rico, los fondos federales juegan una pieza clave en su agenda de cuadrar el presupuesto y a su vez, pagar a los bonistas.

Las proyecciones económicas aprobadas en octubre pasado contemplan que la economía de la isla, medida por el producto bruto, crecerá este año fiscal, a razón de 5.3% antes de adoptar reformas estructurales o 7.9% al incluirse el impacto de reformas como la privatización del sistema eléctrico e impacto de los fondos federales en la actividad económica.

Para que ese crecimiento se dé, se parte de la premisa de que en este año fiscal, entraran a la economía como secuela del desastre natural unos $12,855 millones o prácticamente el 18% de la riqueza que generan los residentes de Puerto Rico.

El ímpetu en las proyecciones del plan fiscal, empero, no parece reflejarse en el Índice de Actividad Económica (IAE) que ahora publica el Banco de Desarrollo Económico (BDE).

En septiembre pasado, el IAE, la única herramienta que ofrece un atisbo mensual del comportamiento de las empresas y los consumidores en Puerto Rico, paró la tendencia alcista que llevaba desde su colapso en septiembre de 2017.

En relación a septiembre del año pasado, cuando la economía se paralizó por el huracán María, el IAE avanzó 5.2%. Pero secuencialmente, luego de moverse al alza por ocho meses consecutivos y justo cuando se plantea que Puerto Rico recibe miles de millones de dólares por la ayuda federal, el IAE se contrajo en cuatro décimas porcentuales. Ello, a pesar de que la variable de venta de sacos de cemento -que integra el IAE- registró desempeños no vistos en décadas, con un alza interanual de 286%.

El auge por los fondos federales tampoco se aprecia en el IAE cuando se analiza el desempeño del índice lo que va del año 2018. Hasta septiembre pasado, el IAE continuaba a la baja, exhibiendo una reducción de 1.6% en relación a los primeros nueve meses del año natural 2017.

Ortiz, el director ejecutivo de FixPuertoRico.org, considera que un paso para echar hacia delante la economía sería “arreglar” el código federal contributivo y convertir a Puerto Rico en una jurisdicción plenamente doméstica. El Congreso, sin embargo, rechazó esa alternativa cuando aprobó la más reciente reforma contributiva federal, en diciembre de 2017.


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