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Luego de un  intenso clamor público que llevó a la Legislatura actual a eliminar los excesivos beneficios que recibían los legisladores por concepto de estipendios de transportación y de dietas de hasta $162 diarios adicionales a sus salarios por tan solo presentarse a cumplir con sus deberes, un estudio de este diario revela un ausentismo rampante por parte de los senadores en los trabajos de las comisiones legislativas.

De hecho, el examen de las actas del Senado realizado por El Nuevo Día refleja que los 18 senadores que no tienen responsabilidades de liderato, y por tanto son miembros permanentes de varias comisiones, apenas comparecieron a poco más de la mitad de las reuniones y vistas públicas (53.26%) a las que estaban citados y obligados a comparecer durante la Primera Sesión (enero-junio 2013).

La Ley de Reforma Legislativa del 29 de mayo de 2013, que introdujo la figura del “legislador ciudadano” a tiempo completo pero sin horario fijo y con derecho a devengar el 35% de su ingreso por vía de trabajos privados extralegislativos, se fundamentó, según  la declaración de política pública de la propia ley, en la necesidad de contar con legisladores “cualificados para lograr los más altos niveles de eficiencia, dedicación, capacidad, experiencia, excelencia y productividad”.

Asimismo, el Código de Ética de 2009, que estuvo vigente durante casi toda la Primera Sesión (hasta el 10 de junio),  sostiene  en la primera de sus Normas de Conducta (art.4-A) que “los senadores cumplirán con los más elevados criterios de diligencia, eficiencia y productividad en el desempeño de las funciones”.  Y  agrega que “tienen la obligación de asistir puntualmente a las Sesiones del Senado y a las reuniones de las Comisiones a que pertenezcan como miembros en propiedad”.

En las nuevas Reglas de Conducta Ética, adoptadas el 10 de junio, el Senado ratificó estos principios y sólo le agregó la coletilla de que la asistencia puntual a los trabajos de comisiones es obligatoria “a menos que haya sido excusado por situaciones relacionadas a su salud, o la de un miembro del núcleo familiar, motivo de viaje, o estar atendiendo asuntos relacionados a su función legislativa y otros análogos”. El análisis de este diario tomó en cuenta  las ausencias excusadas y aún así el ausentismo injustificado resultó ser de un 94.2%.

¿Quién es quién?

A la hora de atender los asuntos públicos hubo algunos senadores que dieron la talla de esas responsabilidades que les impuso la ciudadanía al elegirlos y que se autoimpusieron ellos, a modo de ratificación, en sus reglamentos. 

En el examen de las actas  se destacaron por su participación las senadoras del PNP, Margarita Nolasco y Migdalia Padilla, con asistencia al 70.63% y 66.96% de las convocatorias de comisiones respectivamente. Les siguen Miguel Pereira (60.23%) yCirilo Tirado (60%), ambos  del PPD.  Hasta ahí las mejores notas, que si fueran por cientos de un examen habrían estado entre C y D. Nadie más llegó a un 60% de participación.

El equipo de los ausentes lo encabezan el senador del PNP por Arecibo, José O. “Joito”  Pérez Rosa, con una patética asistencia de apenas 25%, seguido por  Pedro “Pedrito” Rodríguez González (PPD, Carolina), con 33.50%; Gilberto Rodríguez del Valle (PPD; Aguadilla-Mayagüez), con un  36.74%; Ángel Rodríguez Otero (PPD-Guayama), con 43.35%; Itzamar Peña PNP), con 48.14%; Ramón Luis Nieves (PPD-Ponce), con 45.33%, y el presidente de la comisión de Gobierno, Ángel Rosa (PPD por Acumulación), con 48.35% de asistencia.

En cuanto a los legisladores con rango de liderato  se midió su participación de otra manera, pues son miembros en propiedad de pocas o ninguna comisión pero son miembros ex officio de todas, por lo que no están obligados pero pueden asistir y tienen voto en todas las comisiones. 

De este grupo, el campo de los absentistas fue liderado por Thomas Rivera Schatz, que apenas compareció a cinco citas de comisiones. Mientras que el segundo menos activo fue el vicepresidente José  Dalmau, quien tiene a   favor que preside la Comisión de Salud en la que participó en 31 convocatorias. 

Los más activos entre los líderes fueron el presidente Eduardo Bhatia, con 80 participaciones en vistas y reuniones, seguido por el portavoz del PNP, Larry Seilhamer, con 75.

Se queda corta la reforma 

La eliminación de las dietas a los legisladores, de $150 y $162 por comparecencia, y del estipendio de transportación, de entre $1,360 a $1,460 al mes, ocurrió a cuentagotas como anticipos de la reforma legislativa que finalmente no cumplió con todo lo prometido en el programa de Gobierno del gobernador Alejandro García Padilla y el PPD.

Bhatia eliminó los estipendios de transportación el 14 de enero y el 14 de febrero se aprobó un proyecto de Cirilo Tirado para eliminar las dietas. Ese día, todos los senadores, excepto Itzamar Peña y Carmelo Ríos, ambos del PNP, renunciaron a las dietas sin esperar la aprobación de la ley. 

El 19 de febrero, la Cámara aprobó su proyecto de reforma, con “legislador ciudadano” y sin dietas ni estipendios, pero los representantes del PNP siguieron cobrando  dietas hasta que se aprobó finalmente la ley el 29 de mayo.

El 30 de junio el presidente cameral, Jaime Perelló, autorizó el pago de reembolso de “gastos de transportación, educación continua, seminarios y libros, entre otros, hasta por $900”, en un gesto por defender el menguado ingreso de los legisladores que aún devengan $73,775. Comentaristas como el licenciado Domingo Emanuelli tildaron esto de “acto de magia barata”.  Perelló argumentó que era similar al derecho de funcionarios del Ejecutivo y que no era un pago fijo, sino que debía  justificarse. Bhatia se disponía aaprobar una orden idéntica pero a última hora no la autorizó.

Con la reforma se eliminó el horario de 8:30 a.m. a 6:00 p.m. durante el cual  antes los legisladores estaban impedidos de hacer  trabajo lucrativo extralegislativo. Ahora, según la ley y los nuevos Códigos de Ética, el legislador, si no está citado a vista, reunión o sesión,  puede  hacer trabajos que estén autorizados y no representen conflictos de intereses.  

Ante esto, el exvicepresidente del Senado, Orlando Parga, planteó que con esto se facilita la acción de los inversionistas políticos. Mientras, la abogada y experta en legislación Rosa Bell Bayrón señaló que “la gran debilidad de esa reforma es que les permite ganar dinero extra, establecer lazos de solidaridad con el que les paga”.

La asistencia es deficiente, como demuestra este estudio sobre el Senado, y ya más de una voz ha cuestionado el ausentismo en los trabajos. “Que los legisladores estén faltando a las vistas es inaceptable... hay que señalarlos públicamente”, indicó Bell Bayrón. 

El ausentismo y la inactividad también se ha visto en la Cámara, según el representante del PNP, Ricardo Llerandi, quien en noviembre pasado  denunció que varias comisiones se han reunido una sola vez y atribuyó la situación a la reforma legislativa, su concepto del legislador ciudadano y la eliminación de beneficios. 

“Aquí vemos el patrón de ausentismo de procedimiento legislativo desde agosto... no solo las vistas públicas han mermado, también las oculares”, sostuvo el representante.


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