Robert Menéndez, senador demócrata. (AP) (semisquare-x3)
Robert Menéndez, senador demócrata. (AP)

Washington.-  Junto a refugiados boricuas  y grupos cívicos, los senadores demócratas Robert Menéndez y Kirsten Gillibrand demandaron hoy del gobierno de Donald Trump que ponga su atención en el proceso de reconstrucción de Puerto Rico y acelere el desembolso de decenas de miles de millones de dólares que han sido aprobados, pero no entregados.

“No es aceptable que los fondos no estén llegando”, indicó Menéndez (Nueva Jersey), al indicar que la “incompetencia” de la respuesta inicial del gobierno de EE.UU. pudo costar “miles de vidas” y ahora la recuperación de la Isla se enfrenta “al huracán Trump”.

Un análisis de El Nuevo Día ha revelado que las asignaciones prometidas a la Isla para mitigar el desastre causado por el huracán María rondan los $41,000 millones, pero los desembolsos – en el mejor de los casos-, no alcanzan una cuarta parte y no han incluido los fondos que permitirán iniciar el proceso de reconstrucción.

De los fondos asignados, lo que verdaderamente Puerto Rico ha recibido son los que están destinados a reembolsar trabajos realizados por los gobiernos de la Isla, los daños causados a viviendas familiares que ha reconocido FEMA, para financiar el programa Medicaid y de asistencia alimentaria.

Pero,  el dinero asignado al Departamento de Vivienda federal (HUD) para reparar vivienda o financiar proyectos permanentes de infraestructura siguen sin entregarse.

Ni siquiera un primer desembolso de $1,500 mlllones en fondos del programa de desarrollo comunitario para atender desastres (CDBG-DR) han sido puestos en manos del gobierno de Puerto Rico, que se queja de las restricciones, y la suspicacia, que le impone el gobierno federal.

“Tenemos que seguir enfrentando a esta administración para que haga lo correcto”, indicó la senadora Gillibrand, elegida por Nueva York, y quien – junto a la congresista Nydia Velázquez- ha propuesto crear una comisión independiente que investigue la respuesta federal a la emergencia que se desató en Puerto Rico y los protocolos que deben ser cambiados de cara al futuro.

Con un cartel a su lado que recordaba las palabras del presidente Trump de que su desempeño en asistir a Puerto Rico “ha sido un éxito increíble no reconocido”,  Menéndez y Gillibrand llevaron a cabo una conferencia de prensa en el Senado estadounidense en compañía de la expresidenta del Concejo Municipal de Nueva York Melissa Mark Viverito, como portavoz de la coalición Vamos por Puerto Rico, y representantes de la Federación Hispana, y la Federación de Maestros de EE.UU, entre otros.

“Cada parte de la respuesta federal ha sido un fracaso”, dijo Mark Viverito, quien indicó que entre las actividades que se desarrollarán esta semana, estará una vigilia el jueves en la noche frente a la Casa Blanca en recordación de las cerca de 3,000 personas que estudios de universidades en EE.UU. han calculado murieron como consecuencia de la emergencia que dejó el huracán María.

Al comparar los datos del número de militares y personal de FEMA que fue enviado a la Isla en las primeras semanas después del ciclón – cuando la población estaba sin electricidad y con limitado acceso a servicios médicos, comida y agua-, Menéndez dijo estar convencido de que “miles de vida” se perdieron debido a la “incompetencia de la administración Trump”.

Las puertorriqueñas Patricia Zapata y Génesis Ayala, que vivían en Lajas y se desplazaron a la localidad de York, Pensilvania – donde se conocieron- después del huracán, narraron las dificultades a que se enfrentaron a causa del ciclón y la falta de una respuesta adecuada.

Ayala, cuya familia perdió su vivienda y todas sus pertenencias, indicó que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) le negó ayuda a su madre, pese a solicitar asistencia en dos ocasiones, debido a que nunca pudieron encontrar el título de su casa, que estaba a nombre de su abuela.

Zapata sostuvo que el segundo piso de su casa, en el que vivía su mamá en el barrio Palmarejos, fue también pérdida total. Su familia tuvo que optar por un préstamo de $25,000 para reconstruir. Pero, ella decidió emigrar a York, donde ya vivía su hermana, en febrero pasado. A sus dos hijos los fue a buscar en junio.

“La respuesta de Trump ha sido súper ineficiente. Para Harvey e Irma actuaron rápido, para nosotros no. Somos ciudadanos americanos aunque nunca nos han tratado como ciudadanos americanos de primera clase”, dijo Zapata, quien ahora trabaja para la organización Casa y considera que la respuesta de los puertorriqueños hacia Trump debe ser “inscribirse y votar” en las elecciones legislativas de noviembre.

En cuanto al gobierno de Puerto Rico, Zapata sostuvo que al otro día del huracán salió a trabajar y lo que vio en la calle fue a ciudadanos y empleados municipales atendiendo la emergencia. “Si no llega a ser por los voluntarios que salieron de sus casas con machetes a abrir calles y a sacar cables eléctricos del medio, no sé qué hubiese pasado. En el municipio de Sabana Grande, donde trabajaba, no recibimos ayuda del gobierno central de Puerto Rico en mucho tiempo”, indicó.


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