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El féretro con el cuerpo de Valerie Ann es acompañado por sus padres Zaida Ojeda y Eddie Almodóvar. (Jorge Ramírez Portela / Especial El Nuevo Día)

San Germán - Los últimos aplausos a la teatrera Valerie Ann Almodóvar Ojeda fueron los más sonoros y también los más tristes.

En su despedida, familiares, amigos y compañeros del teatro le rindieron el último tributo a la joven que fue asesinada la semana pasada, en un caso que aún está sin resolverse y que ha consternado a todo el país.

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Más de un centenar de personas la acompañó hasta su última morada en el cementerio Porta Coeli de San Germán, no sin antes recordarla con la alegría que la caracterizó en vida.

La comitiva fúnebre partió al mediodía del jueves desde la Funeraria Avilés, donde estuvo expuesta en capilla ardiente desde el miércoles.

Minutos antes, la familia celebró una pequeña pero emotiva ceremonia religiosa en la capilla, en la que participaron varios amigos y familiares, incluyendo su abuela, Zaida Pérez Ortiz, quien dirigió parte de una oración. Ahí recibió sus primeros aplausos de la velada.

“Estoy aquí como hermana, como ser humano y como persona que agradece por todo el amor, las buenas energías y la compañía. Hay mucha gente que honestamente no conozco, pero me han dejado saber que el amor sí existe. Que la mala energía también existe, pero se puede apagar… gracias por la compañía y por la fortaleza”, expuso Deddie Almodóvar, hermana de la víctima.

“Que nunca baje el telón y que su sonrisa siga por siempre”, expresó, por su parte, su prima Nilmarie Ayala, en medio del acto.

A las 12:00 en punto del mediodía, la comitiva fúnebre inició su recorrido y 20 minutos más tarde hizo una parada frente al Teatro Sol, donde tantas veces Valerie Ann expuso su talento.

La pizarra del teatro mostraba un mensaje que leía: “Descansa en Paz, Valerie”, y en su entrada, varias fotos de la joven de 23 años acompañaban mensajes de solidaridad como “Valerie, compañera, serás semilla”, “Justicia para Valerie” y “nos queremos vivas, libres y sin miedo”, entre muchos otros.

A su llegada recibió el segundo gran aplauso de la tarde, no sobre las tablas, sino sobre la calle de piedra que bordea la Plaza Francisco Mariano Quiñones, de parte de sus compañeros del teatro y de la banda escolar a la que perteneció, quienes realizaron una guardia en su honor.

 “A lo mejor tenemos muchas preguntas y pocas respuestas, pero sabemos que era aquí en las tablas donde le encontrabas sentido a tu vida. Siempre tuviste la respuesta en tus manos y hoy nos damos cuenta que era el arte lo que te ayudaba a sanar, a canalizar tus energías, a crear, inventar, a reír, y llorar y luchar sin parar en todo aquello en lo que creías”, leyó su amiga y compañera de las artes escénicas, Hilbed Torres.

“Como el final de todo acto, se cierra el telón, se apagan las luces y el público aplaude”, exclamó Torres, seguido por otro sonoro aplauso.

Al público también se dirigieron sus profesores en las artes, Giselda Collado y José “Joe” Álvarez, la vocalista Ana Mi interpretó la canción Over the Rainbow y compañeros músicos simularon un belén, al interpretar bomba puertorriqueña al ritmo de sicá.

“Despedimos a Valerie como se despide a una actriz. Con el sentimiento más profundo: con un fuerte aplauso y con un ¡Bravo, Valerie!”, manifestó Álvarez, lo que provocó otro sonoro aplauso.

A la 1:05 p.m. el coche fúnebre llegó al cementerio y allí se dirigió a los presentes el alcalde de San Germán, Isidro Negrón, quien hizo un llamado al respeto a la mujer y pidió que se enjuicie al o los responsables.

El momento discordante de la velada se produjo cuando un familiar de Valerie Ann, quien hablaba en nombre de la familia, pidió que el responsable del crimen “no tiene perdón de Dios” y “que se pudra en la cárcel”. Inmediatamente, la hermana de Valerie Ann, Deddie, lo interrumpió para decir: “Esto no es un espacio para hablar de violencia; esto no es un espacio para hablar de odio. Es un espacio para estar en compañía… gracias, gracias y gracias”.

Los últimos aplausos a Valerie Ann fueron los más sonoros y también los más tristes. Los de familiares, amigos y compañeros de las artes que no la dejaron sola hasta su última morada.

A la 1:40 p.m., su cuerpo bajó a la fosa. Sus familiares lanzaron flores a su féretro y minutos después, la tierra cubrió sus restos, mientras una familiar gritó: “Hasta siempre, teatrera”.


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