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Luis Gustavo Rivera Seijo, conocido como El Manco, fue el testigo misterioso llevado ayer, domingo, a bordo de un auto compacto con cristales oscuros a la residencia de la urbanización Dorado del Mar donde el 9 de marzo de 2010 fue asesinado el niño Lorenzo González Cacho, según supo este medio por una fuente con conocimiento de la pesquisa.

Sin embargo, no se precisó de inmediato con qué propósito fue llevado al lugar y si puede colaborar con la pesquisa.

El Manco fue considerado en un momento dado como sospechoso del crimen luego que confesara a agentes del FBI que entró a robar a la casa de Lorenzo, y que mató al niño cuando el menor le sorprendió en medio de su fechoría. El cuchillo que supuestamente utilizó nunca fue recuperado.

Sin embargo, el exsecretario de Justicia, Guillermo Somoza, públicamente lo descartó como sospechoso del crimen.

Para febrero de 2010, Rivera Seijo alegadamente asesinó a un deambulante, pero el Estado en repetidas ocasiones lo ha considerado inimputable al momento de evaluar si es capaz mentalmente de enfrentar cargos criminales.

Tras ser arrestado por ese crimen, fue excarcelado por error el 8 de marzo de 2010 y acudió a Dorado del Mar -donde viven unos parientes- y lanzó al patio de la residencia donde vivía González Cacho con su familia documentos de su excarcelación. Esos documentos fueron levantados en la escena dos días después de la muerte de Lorenzo.

Aunque en principio confesó al FBI que había sido el asesino del menor, luego Rivera Seijo se retractó y negó que hubiera cometido el crimen. Desde entonces se le encarceló nuevamente por el asesinato del deambulante y tan reciente como el pasado 21 de enero el psiquiatra del Estado, Rafael Cabrera Aguilar, se manifestó en corte afirmando que debe permanecer internado en el Hospital de Psiquiatría Forense en Río Piedras.

De hecho, a Cacho se le ha visto en el Tribunal de San Juan siguiendo de cerca el procedimiento judicial que enfrenta Rivera Seijo por la muerte del deambulante.

El domingo no era la primera vez que Rivera Seijo había sido llevado al lugar, pues el diario El Nuevo Día publicó en agosto de 2010 que Rivera Seijo acompañó a agentes del FBI a la residencia de Dorado del Mar.

Este medio intentó comunicarse esta tarde con la abogada de Rivera Seijo, María Inés Seijo, quien trabaja con la Sociedad para la Asistencia Legal, pero la licenciada no contestó llamadas.

Cuestionada sobre el asunto, la abogada Sharon González, una de las representantes legales de Cacho, contestó: "no puedo confirmar esa información".

"No voy a hacer ningún comentario sobre eso", añadió la letrada, quien ayer estuvo en la escena de Dorado del Mar.

El inspector Rafael Rosa Córdova, jefe de la rama investigativa en Bayamón, dijo por su parte que desconocía la información.

El domingo, unos 15 agentes del FBI, incluyendo a Simón Rosa, agente de Homicidios de Bayamón destacado con la agencia federal, acudieron a la residencia en que perdió la vida González Cacho para supuestamente recrear la escena y levantar evidencia.

El nominado secretario de Justicia, César Miranda, afirmó ayer en declaraciones escritas que la visita de agentes del FBI a la residencia era fruto de los esfuerzos investigativos entre esta agencia federal y entidad que dirige a instancias del pasado secretario, Luis Sánchez Betances.

"He dado instrucciones de que este grupo de trabajo se reúna cuantas veces sea necesario, inclusive diariamente, para trabajar en esta importante investigación. El evento del día de hoy en la residencia de la señora Cacho responde a esta iniciativa, y a mis instrucciones para redoblar esfuerzos y tomar todas las medidas adicionales que sean necesarias", indicó en un comunicado de prensa.

El viernes, la directora del Instituto de Ciencias Forenses, la doctora Edda Rodríguez, confirmó que sus investigadores se encuentran analizando nueva evidencia relacionada al caso del asesinato de González Cacho, quien perdió la vida a los 8 años.

El laboratorio forense de ADN-Serología analiza diferentes tipos de evidencia biológica recuperadas en escenas de un crimen con el propósito de identificar y caracterizar biofluidos como sangre, semen y saliva, también de muestras de pelo recuperadas en piezas de evidencia o el lugar de los hechos para identificar características y compararlas con las muestras sometidas o que se encuentran en sus archivos.

“Es una evidencia nueva que se sometió para análisis de serología y ADN… son muestras levantadas en un objeto, pero no hay ningún individuo", respondió Rodríguez el viernes cuando se le preguntó si eran muestras para corroboración o un nuevo análisis.

La doctora respondió que no sabe en qué fecha se sometieron para análisis las piezas de evidencia ni quien las solicitó.

Rodríguez agregó que no tiene tiempo estimado de cuándo podrían estar listas las pruebas ya que dependerá de la cantidad de piezas que habría que analizar. No detalló la cantidad ni de qué tipo de objeto se trata.

La patóloga aclaró que los investigadores del ICF no pasan juicio sobre el valor de la prueba para evaluar. “Nosotros analizamos la evidencia y tan pronto está lista, se le somete al fiscal”.

El Gobierno ha establecido que además de la progenitora del menor, Ana Cacho, señalada por las autoridades como una de las personas sospechosas del crimen, había otras personas en la residencia el día de la muerte del menor.

Además de la madre del niño, el Departamento de Justicia ha señalado como sospechosos al agente federal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), William Marrero Rivera, Jesús Genaro Camacho y Arnaldo "Naldy" Colón.

Prueba adicional pertinente al caso también fue analizada para marzo del 2011, por el ICF.


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