El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas lideró esta intervención.

Los medicamentos pirateados se ha convertido en una amenaza a la salud pública en Puerto Rico que las autoridades federales intentan detener mediante la detección al ser importados y en intervenciones en puntos de venta.

Así lo señaló hoy Iván Ortiz, portavoz de la Oficina de Investigación Interna del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE-HSI, por sus siglas en inglés), después de un allanamiento en una oficina médica en Bayamón.

Desde temprano en la mañana, agentes de esa agencia e inspectores de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) registraron la oficina del doctor José Fossas Blanco, en el Bayamón Medical Plaza de ese municipio.

“El allanamiento está relacionado con el uso de material estético falso y/o pirateado”, sostuvo Ortiz.

“Se revisó todo”, agregó el portavoz, sin entrar en detalles de qué tipo de evidencia buscaban para la investigación que está en curso para determinar si más adelante se produciría algún cargo criminal.

El Nuevo Día supo que la pesquisa gira en torno a la posible venta el productos falsos que hacen pasar por el original conocido como Botox.

Sin entrar en detalles específicos, Ortiz dijo que en términos generales ICE-HSI lleva a cabo varias investigaciones relacionadas a la importación y venta de medicamentos pirateados.

“Se ha convertido en un problema y es una de nuestras prioridades”, indicó Ortiz. “No solamente se han identificado productos como los que estamos buscando hoy, sino que hemos realizado confiscaciones de otros, como medicinas fatulas imitando el Percocet y otros falsos para la disfunción eréctil, lentes de contacto y profilácticos”.

“Es una amenaza a la seguridad pública. Nuestra exhortación es que las personas que, cuando vayan a comprar fármacos, que lo hagan en lugares autorizados para comprarlos, como las farmacias”, añadió.

El funcionario recordó que tanto ICE-HSI, como CBP, “han ocupado cantidades millonarias en productos falsificados”, incluyendo la frecuente confiscación de artículos pirateados de todo tipo de uso general, para vestir, el hogar o entretenimiento.

“Las violaciones de propiedad intelectual es algo que investigamos mucho, pero cuando están relacionados con fármacos, además de una violación de ley, se convierte en un peligro de salud pública, por eso es una de nuestras prioridades”, dijo Ortiz.

“Hay que tener mucho cuidado. Algo que le puede salir barato a una persona, puede terminar pagando mucho por eso”, afirmó.


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