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La seguridad no es negociable para la directora de la CST (horizontal-x3)
Darelis López Rosario, directora de la Comisión para la Seguridad en el Tránsito (CST), apuesta al contacto directo con la gente. (Gerald López Cepero)

Abogar y educar por la seguridad vial siempre ha sido una prioridad en la carrera profesional  de la licenciada Darelis López Rosario. Lo fue como oficial de la Policía de Puerto Rico y lo seguirá siendo desde la Comisión para la Seguridad en el Tránsito (CST), agencia a la que   fue nominada por el gobernador Ricardo Rosselló.

“¿Qué es lo más importante para mí? Lo que he hecho por los pasados 17 años: salvar vidas. Lo hice desde el ámbito de implementación y aplicación de ley y ahora lo hago desde esta etapa de la educación”, dijo la directora ejecutiva d la CST.

En las calles intervenía con conductores que violaban las leyes de tránsito,  colocando  en riesgo  sus vidas, las de sus acompañantes y las de aquellos conductores con los que compartían la vía de rodaje. Su intención cada vez que detenía a un automovilista, compartió, no era dar un boleto y subir sus estadísticas oficiales, sino salvar, al menos, una vida. Esa seguirá siendo su prioridad desde la dependencia.

“Cada vez que yo di un boleto salvé esa vida o salvé la vida de los que andaban con él. Cada vez que yo arresté un borracho, yo salvé su vida o las de los demás que usaban la vía”, expresó López Rosario en entrevista con El Nuevo Día.

Antes de culminar  cada  intervención se aseguraba de darle el mensaje al conductor. “Le decía: ‘No vea la cantidad del boleto, vea que yo lo salvé o a los que andaban con usted’”, agregó López Rosario.

Reforzar el mensaje de prevención requiere múltiples iniciativas, pero, sin duda,  es necesario  lograr que ese agente de la policía  maneje cada intervención con la sensibilidad que requiere. Ese será uno de sus primeros esfuerzos, adelantó a este medio. 

“Ahora mismo el policía te detiene y ya tú estás molesto, pues yo quisiera que eso cambie un poquito. A lo mejor en cómo el policía proyecte su intervención va a ser la diferencia”, sostuvo  la funcionaria, quien durante  toda su carrera en la Uniformada estuvo destacada en la unidad de Tránsito.

A poco más de un mes de su nombramiento oficial, López Rosario continúa en una evaluación profunda  de cada uno de los programas de la CST, pero confía en poder  integrar el tema de la sensibilidad en los talleres y adiestramientos que se trabajan en conjunto con la Policía. “Que se cree una relación, quizás un poquito menos distante o menos rough”, dijo.

La CST cuenta con siete programas educativos. Estos se dividen en iniciativas comunitarias, cuya ejecución está a cargo de diferentes municipios; y está Fiesta,  un programa dirigido por jóvenes y  para jóvenes que enseña sobre la seguridad en el tránsito y el uso del alcohol al manejar vehículos de motor.  Está dirigido a la población entre los 14 y 25 años.

Estas iniciativas comunitarias, explicó,  pueden tratar cualquier tema de seguridad vial: uso del cinturón, asiento protector,  velocidad, alcohol, peatones y cicilistas. Con estas iniciativas cubren 48 municipios. 

La base de cada uno de los programas para alcanzar su cometido, dijo, es mantener  e incrementar el contacto directo con la gente. “El señor gobernador quiere aumentar ese contacto  desde todas las área del gobierno  y para mí es ideal”, mencionó. 

Fiesta, específicamente, está enfocada en educar sobre los peligros de manejar bajo los efectos de bebidas embriagantes. La idea de López Rosario es hacerlo extensivo al uso de motoras y las medidas de seguridad adicionales que hay que tomar en consideración cuando se maneja un  vehículo de este tipo donde el conductor está expuesto. Estaría dirigido al mismo grupo de edad.

Peatones y ciclistas

Según estadísticas oficiales de la CST, hasta el pasado 9 de marzo se habían reportado tres fatalidades con ciclistas, dos menos en comparación con el 2016,  y 15 fatalidades con peatones, cifra que para este fecha el año pasado alcanzaba  12.

Para López Rosario, una muerte es inaceptable. Por ello, confía en la poderosa herramienta de la educación.  Es de quienes piensan que entre más uno repite un mensaje, más efectividad tiene.

"Una muerte es una muerte, no me vean el número, vean la persona que se fue y la familia afectada”, indicó.  

Ese proceso de intercambio de mensajes, dijo, debe incluir las responsabilidades de los ciclistas y peatones al momento de usar las vías de rodaje. A veces, algo tan sencillo como usar la ropa indicada o el paseo peatonal para cruzar, puede hacer la diferencia.

“Si bien es cierto que tienen, no deben resguardarse de eso, deben protegerse a sí mismos porque ellos están en desventaja”, puntualizó.

El uso del teléfono celular mientras se está manejando es otra área que no perderá de vista.

¿Mayores penas?

López Rosario reconoce que el alza en ciertas multas ha resultado en un “disuasivo idóneo” para frenar algunas de las violaciones más comunes a la Ley de Tránsito, como   el no uso del cinturón de seguridad o utilizar el paseo para transitar, y para la reducción en ese tipo de delito. En ese aspecto no va a nadar en contra de la corriente, admitió.

“La realidad es que  en algunos casos el aumento en la multa ha sido un disuasivo idóneo y ha aguantado la conducta, pero más allá de eso, yo quiero llegar con el mensaje”, expresó López Rivera, quien llegó a ser portavoz en un anunció de la CST mientras era oficial.

“Quiero apelar  a la sensibilidad, pues yo entiendo que se perdió en algún punto y solo vemos un número, una intervención o un boleto. Yo quiero que haya un mensaje detrás de cada una de esas cosas y es la vida, la vida de alguien”, destacó López Rosario, de 38 años.

A toda prisa

Su llegada a la Policía, quizás como la de muchos otros oficiales,  no fue planificada. La oportunidad llegó cuando era estudiante de trabajo social en la Universidad de Puerto Rico (UPR), Recinto de Río Piedras, y tenía un empleo a tiempo parcial para sufragar parte de sus gastos. 

Fue en ese espacio laboral donde conoció que la Uniformada estaba reclutando para el comienzo de una academia y vio una puerta abierta. “Ahí vi la alternativa de hacer algo social también”, indicó. 

Esta academia particular fue de 11 meses, por lo que López Rosario tuvo que dejar sus estudios en trabajo social. No obstante, tuvo la oportunidad, como parte de la Academia,  de completar un grado asociado en justicia criminal. 

Entró a la Policía el 2 de febrero de 2000, recordó.  Su primera asignación fue a la División de Tránsito de Carolina. Luego pasó al Negociado de Tránsito de Bayamón, donde estaba asignada a la unidad de los Mustangs, grupo asignado a impactar las carreteras de mayores fatalidades.   “Le bajábamos a la incidencia de choques fatales”, dijo.

De ahí, relató, pasó a realizar labores administrativas, lo que le permitió completar un bachillerato en Justicia Criminal e iniciar una carrera en derecho, campo donde siempre se había visualizado. “La imagen que tenía de mí desde pequeña era ser abogada... me gustaba la idea de defender el Estado”, señaló López Rosario, quien es natural de Barceloneta. 

En el 2010 comenzó estudios en la Escuela de Derecho de la Universidad Interamericana, grado que completó en diciembre de 2013. En agosto de 2014 juramentó como abogada y notaria.  

Lograr su sueño, compartió, no fue fácil. Su jornada de trabajo comenzaba a las 4:00 de la madrugada. A las 6:00 de la tarde ya tenía que estar en  San Juan. Para ese entonces estaba destacada en Tránsito de Arecibo. “Yo me exploté... mi familia me veía un ratito al mes”, sostuvo.

Su principal disuasivo para hacer la carrera en derecho  fue, por un tiempo, el dinero. “Lo hice con préstamos, debo la vida... esa es mi realidad hoy, pero la satisfacción de haberlo logrado es mucho más”, puntualizó con evidente orgullo.    

Mientras estudió derecho  le surgió la oportunidad de trabajar para la Oficina Legal de la Policía evaluando querellas y asistiendo a los abogados.

Una vez juramentada, López Rosario pasó a ser la directora de la División de Contratos de la Policía, donde permanecía hasta que fue reclutada por la actual administración.

“Yo lo que quería era una oportunidad. Después que alguien se atreviera a dármela, entonces yo hacía lo que hiciera falta y así fue”, apuntó.

¿Extrañará  la Policía?, le cuestionó este rotativo. 

“De cierta manera sí, porque el contacto es distinto. Como policía me sentía más responsable de la seguridad de todo el que está a mi alrededor. Bajo estas circunstancias la dinámica es distinta, si bien trabajo con seguridad vial, no necesariamente tengo que verla de forma general”, señaló.


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