Douglas Leff confesó que aceptó el puesto en Puerto Rico en el 2015 por tratarse de un lugar importante para personas cercanas a él cuando vivía en Nueva York. (GFR Media)

A unos días de cesar sus funciones como el jefe de la oficina en San Juan del Negociado Federal de Investigaciones (FBI, en inglés), Douglas Leff, divulgó una carta abierta a los ciudadanos de Puerto Rico.

Leff fue designado para trabajar como director auxiliar de la División de Inspección del FBI en Washington D.C., después de más de cuatro años a cargo de la oficina de esa agencia en la isla.

A continuación, la carta de Leff titulada "Un gringo que tuvo el gran privilegio de vivir entre los boricuas":

Hace cuatro años, llegué a una isla de cual no sabía nada. La razón por la que estoy aquí es muy sencilla: esta isla siempre ha sido muy querida para algunas de las personas más especiales en mi vida como algunos de mis entrenadores, maestros, y amigos, los cuales son tan importantes para mí como si fueran miembros de mi propia familia.

Todos estos puertorriqueños me han hecho una mejor persona, de la misma manera en la que las comunidades puertorriqueñas en Nueva York mejoraron el Bronx. El Bronx es el área de la Ciudad de Nueva York donde mi familia y yo tenemos nuestras raíces desde hace más de cien años. Hubo una época cuando el Bronx estaba en llamas, desintegrándose, y cuando muchas comunidades huyeron; fue cuando los residentes y empresarios puertorriqueños tuvieron el coraje y el valor de quedarse. Y durante dos décadas estos valientes puertorriqueños sobrellevaron los peores e inimaginables niveles de violencia, corrupción y pobreza. Cuando finalmente la ciudad se mejoró, los puertorriqueños cimentaron un futuro en el Bronx, que nadie hubiera imaginado.

Durante toda mi vida, estos puertorriqueños en Nueva York, o “neo-riqueños”, han demostrado la importancia que tiene Puerto Rico en sus corazones. Por lo tanto, salté a la oportunidad de trabajar en el lugar que es tan especial para las personas que son tan especiales para mí.

He hecho mis mejores esfuerzos para aprender todo sobre su isla y su cultura, no solamente porque yo necesitaba cumplir con la misión del FBI, sino porque quería poder contribuir a esta gran comunidad y no se puede contribuir realmente sin entender. Aún continúo estudiando español con una maestra muy dedicada, no solamente porque quiero comunicarme mejor con ustedes, sino también porque admiro el “corazón boricua” y quiero ser más similar a ustedes.

No tengo palabras que describan el agradecimiento que siento por cada uno de ustedes quienes nos han apoyado en el FBI con evidencia, información, y con sus buenos y sinceros deseos.

Admiro sumamente su fe y su espíritu de lucha, con el cual han sobrellevado huracanes, terremotos, violencia y corrupción; contando con recursos gubernamentales muy limitados. Afortunadamente, he visto de primera mano la dedicación de muchos funcionarios públicos aquí´, dentro del FBI, y dentro de otros organismos de ley y orden, así como en los servicios públicos. He tenido el honor de conocer a policías, bomberos, y personal médico quienes nunca vacilarán en su dedicación por mejorar Puerto Rico. Confío que de la misma manera en que tantos puertorriqueños rescataron al Bronx, ustedes lograrán lo mismo aquí.

Ahora que el director del FBI me eligió para un ascenso, me es muy difícil irme de Puerto Rico. Pero antes de partir de la isla, tendré la fortuna de ser parte de su historia, específicamente por la apertura de nuestra nueva oficina en la división del FBI de San Juan. Tenemos muchos casos importantes en progreso, los cuales resultarán en algunos arrestos en breve, y otros que ocurrirán a largo plazo. Gracias al nuevo edificio contaremos con un aumento en nuestra capacidad de servirles más efectiva y eficientemente, ya que contaremos con más tecnología, herramientas, y recursos. Lamentablemente, no todo lo que hacemos llega al ojo público, pero me enorgullece muchísimo ser una pequeña parte de todas las operaciones e iniciativas que están en progreso, y las que vendrán en el futuro.

Al regresar al Bronx, compartiré historias y mi sentir por Puerto Rico con mis socios neo-riqueños, y con todos los Boricuas. Un montón de gracias por compartir su querida isla conmigo. Ustedes y esta isla estarán en mi corazón por siempre.

¡Qué Dios los bendiga!


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