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La victima tenía 89 años. (GFR Media)

El caso de la mujer de 54 años que asesinó hoy, jueves, en Hato Rey a su madre pudiese evidenciar el panorama del síndrome del cuidador informal pues de la investigación policiaca se desprende que la sospechosa no contó con ayuda por nueve años para cuidar a la víctima que era paciente de Alzheimer.

La psicóloga industrial y gerontóloga Ada Padró González precisó que, en estos casos en particular, la tarea del cuidado del familiar recae en una sola persona que, por lo general, carece de una formación especial para poder atender al paciente.  

“Podría sugerir que tienen el síndrome del cuidador informal. Tenemos que pensar que esta persona estaba pasando por una crisis del cuidador sin ningún tipo de apoyo en su entorno. Al parecer carecía de apoyo familiar y muchas veces también carecen de apoyo comunitario. Es una carencia de recursos de apoyo”, indicó la gerontóloga.

La American Psychological Association(APA) considera que el síndrome se produce por el estrés continuo crónico contra la enfermedad,  tareas monótonas y repetitivas, con sensación de falta de control sobre el resultado final de esta labor, y que puede agotar las reservas psicofísicas del cuidador.

“Es una combinación de factores psicológicos y somáticos. Se traduce en una enfermedad real. La persona puede sentir tristeza profunda, coraje, sentido de culpa, y desearía que pasara otra cosa por más amor que le tenga”, añadió Padró González.

Por su parte, la gerontóloga Mildred Rivera Marrero indicó que más allá de un “síndrome”, el mencionado caso evidencia las necesidades de los cuidadores, que tienen una sobrecarga por lo que les deteriora la salud mental, social y física.

“Es una situación que es muy seria porque muchos cuidadores están solo en Puerto Rico y Estados Unidos. No tienen otro tipo de apoyo social, de salud mental, económico, de educación o de orientación, que son circunstancias que rodean a los cuidadores que si no toman medidas pueden incidir en su salud”, expresó Rivera Marrero.

La directora del Cuerpo de Investigación Criminal (CIC) de San Juan, comandante Mayda Ortiz, relató a El Nuevo Día que de la investigación policiaca se desprende que Mirella Córdova vivía sola con su mamá identificada como Tomasita Figueroa Barreto, de 89 años. Córdova se dedicaba al cuidado y solo contaban con asistencia en los quehaceres del hogar tres veces a la semana. 

 “Hoy se reportaron dos llamadas a las 5:00 a.m. al Sistema de Emergencia 9-1-1 alertando sobre una situación sospechosa, en donde alegó que una dama estaba gritando. Luego llamó la mujer para informar que le dio múltiples martillazos a su madre”, detalló la oficial.

Poco después, Córdova llamó al Sistema de Emergencia para notificar que agredió a su madre hasta la muerte. Cuando las autoridades llegaron al lugar encontraron en el suelo el cuerpo sin vida de Figueroa Barreto, quien presentaba múltiples agresiones en diferentes partes del cuerpo.

“Al llegar al interior observan en el piso una señora mayor de edad que no presentaba signos vitales. Proceden a hacer las advertencias y ella le admite que agredió a su madre con diferentes objetos, incluyendo el martillo”, agregó Ortiz.

Por lo tanto, la mujer fue puesta bajo arresto y, por el momento, la directora del CIC adelantó que están entrevistando y recopilando evidencia para llevarla ante la fiscal Adriana Albors.

“Se están finalizando varias entrevistas, recopilando la evidencia necesaria para poder presentársela a la fiscal para que ella procesa”, añadió la oficial, quien confirmó que la mujer solicitó recibir atención médica.


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