Áurea Vázquez Rijos está acusada de conspirar para asesinar a su esposo. (GFR Media) (semisquare-x3)
Áurea Vázquez Rijos está acusada de conspirar para asesinar a su esposo. (GFR Media)

El agente de la Policía que investigó el asesinato del empresario canadiense Adam Anhang, José Miranda, admitió hoy en corte que mantuvo dudas sobre si Jonathan Román Rivera era el asesino, aun después de que fue acusado por ese crimen en octubre de 2005.

Miranda fue el cuarto testigo de la fiscalía hoy, en la continuación del juicio federal por el asesinato de Anhang que se celebra en la sala del juez Daniel Domínguez en el Tribunal federal en el Viejo San Juan.

La viuda de Anhang, Áurea Vázquez Rijos, está acusada junto a su hermana, Marcia, y su excuñado José Ferrer Sosa de conspirar para asesinarlo.

Durante su testimonio, Miranda indicó que, tras ser asignado al caso el 23 de septiembre de 2005, comenzó a indagar y que dos días después se topó por primera vez con el nombre de un tal “Alex”.

El policía señaló que, a partir de entonces, su pesquisa se dirigió a dar con esa persona.

Poco después dio con la madre de esa persona, quien le precisó que el nombre completo era Alex Pabón Colón.

Según Miranda, con ese nombre y las descripciones de tres testigos comenzó a tratar de localizarlo. Una persona le habló del hermano de Pabón Colón y trataron de encontrarlo en el Viejo San Juan el 12 de octubre de 2005.

Al no lograrlo, decidieron irse, pero antes se detuvieron en un restaurante para tomar un café, lugar donde estaban cuando una agente que acompañaba a Miranda recibió una llamada de un informante.

Por objeción de la defensa, no se pudo saber qué se dijo en esa llamada. Miranda contó que, acto seguido, fueron al negocio Pink Skirt, en el Viejo San Juan, que le pertenecía a Vázquez Rijos.

Cuando llegó al lugar, se encontró con que estaba cerrado, pero cuando se acercó para ver por los cristales de las puertas, vio adentro a un hombre que le pareció que concordaba con las descripciones ofrecidas por los testigos.

En las declaraciones iniciales, el fiscal federal José Ruiz informó que durante el juicio mostrará evidencia para probar que Román Rivera fue llevado ese día al negocio por Aixa Correa, quien era la ama de llaves de Vázquez Rijos.

Miranda declaró que, al tocar la puerta, Correa fue quien abrió. Añadió que le preguntó por ese hombre, pero ella se negó a ofrecer información, así que el agente entró y se le presentó a Román Rivera.

Le explicó lo que investigaba y le pidió que se identificara, pero Román Rivera se negó.

Entonces, llegó la hermana de Áurea. Agregó que cuando le dijo lo que hacía allí, Marcia se molestó y le pide que lo deje tranquilo, que no tenía nada que ver con el caso.

“Le pregunté cómo ella sabía que no tenía nada que ver y no me dijo nada más”, testificó Miranda.

El agente señaló que en ese momento Marcia llamó por teléfono al abogado Jorge Gordon.

A preguntas de Ruiz, Miranda describió las diferentes instancias en que Gordon intervino como representante de Román Rivera.

Contó que el abogado ya estaba en el Cuartel General cuando llegaron con Román Rivera, a quien detuvo porque nadie quiso ofrecer información sobre él, en momentos en que quería saber si ese era Pabón Colón.

Inmediatamente, Miranda le indicó a Román Rivera que Gordon estaba allí y si aceptaba que lo representara, a lo que accedió.

Entonces, Gordon dijo que no aceptaba la rueda de confrontación en persona, por lo que la Policía lo hizo por fotografías.

En ese momento, el testigo Carlos Cartagena señaló a Román Rivera.

Según el testimonio de Miranda, paralelamente, el agente emitió varias citaciones para entrevistar a Áurea.

Destacó que solamente les habló el 24 de septiembre, en el Centro Médico, donde estaba por una herida que recibió en la escena.

Mencionó que Áurea manifestó que el atacante estaba acompañado de una mujer y que tenía los brazos tatuados, con llagas en las manos y que vestía una camiseta.

En cambio, según Miranda, los testigos lo habían descrito como una sola persona, con un abrigo y una gorra.

“Llamó la atención porque ella estaba en el lugar de los hechos… debía haber una concordancia” con lo establecido por los testigos, sostuvo Miranda.

Posteriormente, la citaron varias veces para que hablara a las autoridades, pues por el momento seguía siendo considerada como víctima del incidente.

Miranda dijo que algunas citaciones fueron recibidas por Gordon, quien luego comenzó a representar al acusado de asesinar a Anhang.

En ese instante, el juez Domínguez preguntó cómo era posible que pudiera representar a los dos, en alusión al conflicto que planteaba la situación.

Miranda luego recordó que Gordon fue expulsado del caso por el juez que vio el juicio contra Román Rivera. Años después, el Tribunal Supremo suspendió a Gordon por seis meses.

A preguntas de Ruiz, Miranda dijo que aún después de la acusación de Román Rivera continuó buscando información de Pabón Colón.

“Entendía que era la persona que buscaba desde el comienzo y tenía la duda si era esa la persona o no”, expresó Miranda.

También precisó que Román Rivera no concordaba con las descripciones ofrecidas por Vázquez Rijos, quien tampoco compareció como testigo de la fiscalía ni de la defensa durante el juicio estatal.

Solo con la identificación de uno de los testigos, Román Rivera fue declarado culpable y sentenciado a 105 años de prisión por el asesinato de Anhang.

Tras cumplir ocho meses, fue liberado cuando Pabón Colón confesó el crimen al Negociado Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) y alegó que fue contratado por Áurea para cometer el crimen


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