Áurea Vázquez Rijos se reafirmó ayer en su inocencia, y adelantó que seguirá adelante en su defensa. (semisquare-x3)
Áurea Vázquez Rijos se reafirmó ayer en su inocencia, y adelantó que seguirá adelante en su defensa. (GFR Media) (Archivo / [email protected])

Áurea Vázquez Rijos insistió en su inocencia ayer, un día después de haber resultado convicta por encabezar una alegada conspiración para ordenar el asesinato de su esposo Adam Anhang.

En sus primeras declaraciones desde el Centro Metropolitano de Detención (MDC, por sus siglas inglés), en Guaynabo, Vázquez Rijos afirmó que apelará el veredicto de culpabilidad que recibió el miércoles.

“Yo reitero mi inocencia”, expresó ayer Vázquez Rijos, en declaraciones escritas para El Nuevo Día.

“Fui juzgada desde el 23 de septiembre de 2005 y hallada culpable en un circo mediático”, aseveró.

Un jurado de siete hombres y cinco mujeres encontró culpable a Vázquez Rijos por delitos federales al utilizar elementos del comercio interestatal en un “asesinato por encargo”.

Vázquez Rijos recibió el fallo condenatorio, al igual que su hermana Marcia Vázquez Rijos y su excuñado José Ferrer Sosa.

Según el pliego acusatorio, el objetivo de la conspiración era que Áurea pudiera tener acceso a $8 millones que sus capitulaciones matrimoniales establecían que le correspondían en caso de que falleciera Anhang.

“Continuaré luchando por mi libertad y demostrar que en nada estoy involucrada con los hechos acontecidos”, sostuvo Áurea en sus declaraciones de ayer.

Después de que el juez federal Daniel Domínguez levantó la orden de mordaza en el caso, las expresiones de Áurea ayer fueron escritas a mano en un encuentro que tuvo con su abogada, Lydia Lizarríbar, en el MDC.

La licenciada indicó que, en la reunión, su clienta se mostró dispuesta a continuar con su defensa.

“Se van a seguir todos los trámites” que conlleva la apelación “después de la sentencia”, precisó la abogada.

La vista de sentencia fue pautada por el juez Domínguez para el 29 de enero de 2019.

La Fiscalía Federal le imputó al trío haber contratado a Alex Pabón Colón para que asesinara a Anhang la noche del 22 de septiembre de 2005, en la esquina de la calle San Justo con la calle Luna, en el Viejo San Juan.

Tras ser arrestado por el Negociado Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), en abril de 2008, Pabón Colón confesó haber asesinado a Anhang, y alegó que Áurea le había ofrecido $3 millones por cometer el crimen.

Después de que los cargos fueron anunciados por la Fiscalía Federal en junio de 2008, Áurea aseguró ser inocente en una entrevista que concedió en septiembre de ese año a este diario, en Florencia, Italia, a donde se trasladó en 2006.

Luego, al ser arrestada en España en junio de 2013, mantuvo su reclamo de inocencia para evitar ser extraditada, lo que sucedió en 2015, cuando hizo alegación de no culpabilidad en el Tribunal Federal.

Rumbo al apelativo

Inmediatamente después del veredicto, el miércoles, la defensa anunció que retará el dictamen ante el Primer Circuito de Apelaciones de Boston.

Lizarríbar explicó que todavía es muy pronto para adelantar el fundamento de la apelación. “Hay que evaluar el expediente, todo lo que se ha objetado durante el juicio, ya sea de hechos o de derecho”, abundó.

Tras el veredicto el miércoles, el abogado de Ferrer Sosa, Ovidio Zayas, también adelantó que apelará, mientras que el representante legal de Marcia, Fernando Zambrana, indicó que primero solicitará una moción de absolución perentoria (posibilidad de que el Tribunal puede revocar el veredicto del jurado) antes de acudir al Circuito de Apelaciones de Boston.

Los abogados de los tres acusados sometieron mociones de juicio nulo. Todas fueron denegadas por el juez Domínguez.

A su salida del Tribunal Federal, el fiscal José Ruiz dijo que estaba listo para atender una apelación si se concretaba.

"Cuesta arriba"

Aunque no es raro que se revoquen casos y se ordenen juicios nuevos, dos abogados criminalistas destacaron ayer que lograr la apelación es un camino que puede ser muy difícil.

Las apelaciones son cuesta arriba. Hay que ganar los casos abajo, pero los libros están llenos de revocaciones y convicciones por los errores que se cometen en los juicios”, señaló Joaquín Monserrate Matienzo, quien lleva sobre 50 años como abogado criminalista.

“Es cuesta arriba porque, en caso de duda, le dan la razón al juez y al jurado”, agregó.

Monserrate Matienzo explicó que el proceso implica solicitar las transcripciones de los 26 días de juicio.

Señaló que hay un periodo de 20 días después de la sentencia para someter la apelación. Aunque no se tengan las transcripciones, la defensa puede hacer la petición de revocación del veredicto.

“El escrito de apelación solamente tiene que decir que no está de acuerdo con el veredicto del jurado y que, por lo tanto, se apela… y puedes traer las objeciones discutidas en corte”, dijo Monserrate Matienzo.

“Puede decir que el fiscal no probó más allá de duda razonable la culpabilidad del acusado, que no hubo prueba de que el acusado hiciera tal o cual cosa… Luego, cuando tenga la transcripción, entonces, lo fundamentas diciendo ‘primer error’, ‘segundo error’ o ‘tercer error’, citando la transcripción”, abundó.

Según el exfiscal federal Osvaldo Carlo, las apelaciones de veredictos en el Tribunal Federal son muy comunes, después que se radican mociones de absolución perentoria.

“Primero, planteas que no se probó el caso en el juicio y vas conservando el argumento para el apelativo. Pides un nuevo juicio. Si te lo deniegan, luego de la sentencia, empieza el periodo para apelar. La norma es que muchos terminan en el apelativo”, expuso Carlo.

“Los remedios van desde que se ordene un nuevo juicio por errores que perjudicaron los derechos del convicto, hasta errores en la sentencia. Todo eso se puede levantar en una apelación”, añadió.

Carlo recordó, por ejemplo, que en el caso contra el exsenador Héctor Martínez se ordenó un nuevo juicio porque el foro apelativo encontró un error en las instrucciones al jurado.

Mientras, en el juicio contra Alexis Candelario Santana, por la “Masacre de La Tómbola”, se ordenó un nuevo juicio cuando Boston encontró un error procesal en la declaración de uno de los testigos.

“Cuando apelas y traes como asunto principal la cuestión de la credibilidad de los testigos, muy raras veces conseguirás que revoque (el veredicto), porque en el Circuito de Apelaciones dan deferencia al criterio del jurado que vio el lenguaje corporal de los testigos”, sostuvo Carlo. “Por hechos, es más cuesta arriba”.

Agregó que, “cuando es cuestión de que se admitiera una evidencia o evitando que se presentara alguna prueba, ya son solo cosas de derecho que el Circuito (de Apelaciones) va a analizar”.

“El estándar es bien alto, porque de resolverse a favor del convicto, tiene que ser que realmente haya sido perjudicial para la persona en el caso”, afirmó Carlo. “A veces, se encuentran cosas de derecho, pero no revocan porque no impactan el resultado del caso”.


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