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Marcano Rivera, hermano de Jonathan Rivera, quien testificó hoy (semisquare-x3)
Marcano Rivera, hermano de Jonathan Rivera, quien testificó hoy. (GFR Media)

En agosto de 2007, un mes antes de que comenzara el juicio estatal contra Jonathan Román Rivera, Áurea Vázquez Rijos declaró bajo juramento que ese joven no era el asesino de su esposo Adam Anhang.

Así lo indicó hoy, en el juicio federal por el asesinato de Anhang, el licenciado Luis Rullán, quien representó a la familia de la víctima en una demanda que radicó en su contra Vázquez Rijos en el 2006.

La demanda había sometida por Vázquez Rijos en el tribunal estatal, pero a petición de Rullán fue removida a la corte de distrito federal en San Juan.

Como parte del proceso de la demanda civil, Vázquez Rijos depuso en el 27 y 28 de agosto de 2007.

“Le mostramos la foto que salió en el periódico (de Román Rivera). Dijo que ese no era la persona que asaltó a Adam”, dijo Rullán.

“Eso fue justo antes del juicio de Jonathan Román. Así que le dijimos si estaba dispuesta a testificar por él. Dijo que sí, si se lo pedían”, agregó.

Luego, la defensa de Vázquez Rijos le preguntó si la viuda había sido citada formalmente para testificar en el juicio estatal contra Román Rivera.

Rullán le contestó “no sé” porque Vázquez Rijos “poco después (de la deposición) se fue de Puerto Rico”.

Román Rivera fue encontrado culpable en octubre de 2007 y en diciembre de ese año fue sentenciado a 105 años de cárcel.

Tras cumplir ocho meses, Román Rivera fue liberado en junio de 2008 cuando el FBI anunció que Alex Pabón Colón le confesó haber asesinado a Anhang.

Habla hermano de Jonathan

En la tarde de hoy también testificó el hermano de Román Rivera, Ángel Marcano Rivera.

Reveló que cuando supo que su hermano había sido arrestado, fue al Cuartel General de la Policía en Hato Rey y allí se encontró con Marcia Vázquez Rijos, hermana de Áurea.

“Cuando hablamos, sabe que voy allí por Jonathan . Me dice que esté tranquilo, porque ella solicitó un abogado para mi hermano”, dijo Marcano Rivera, quien luego identificó a ese abogado como Jorge Gordon.

Marcano Rivera agregó que le dijo a Marcia que acababa de llegar después de asistir a un funeral en La Perla.

“Y me pregunta si fue Alex al que habían matado. Le dije que no, que había sido otro muchacho”, abundó.

“¿Cuál fue el resultado del juicio contra Jonathan?”, le preguntó el fiscal José Ruiz.

Marcano Rivera respiró profundamente unos instantes y contestó: “Lo culparon”, contestó.

Luego, Marcano Rivera sustentó la versión ofrecida en la mañana por Isidoro Pérez Muñoz, en cuanto a una carta que le entregó.

Pérez Muñoz había dicho que Pabón Colón le había enviado unas cartas a Áurea en relación a un dinero.

Dijo que las primeras dos le fueron devueltas por Marcia y que la tercera no fue recibida por el novio de esta, José Ferrer Sosa, ni por el hermano de Áurea, Charbel Vázquez Rijos, así que decidió guardarla.

Tras leerla, según relató, se la llevó a Marcano Rivera para que se la llevara al FBI por entender que le podía ayudarle al hermano en el caso que enfrentaba a nivel estatal.

Marcano Rivera dijo que le dio la carta al abogado de su hermano, Carmelo Dávila, para que se la diera al FBI.

Negó conocer a “Alex de La Perla”

Rullán dijo que durante la deposición de 2007 le preguntaron a Vázquez Rijos si conocía a un “Alex de La Perla”.

“Dijo que no sabía”, sostuvo Rullán.

Esta posición contrasta con los dos testimonios de ayer. El primer fue de Edna Sánchez, quien trabajó en el Pink Skirt del Viejo San Juan, que era el negocio de Vázquez Rijos.

Sánchez dijo vio a Pabón Colón frecuentar el local comercial y que lo vio cenar con Vázquez Rijos.

El otro que señaló el vínculo entre ambos fue Derek Osterman, mejor amigo de Pabón Colón.

Dijo que Pabón Colón vendía marihuana en varios establecimientos comerciales del Viejo San Juan, incluyendo el Pink Skirt. Aseguró que allí lo vio cobrar dinero de esas ventas a Áurea, Marcia y al entonces novio de Marcia José Ferrer Sosa.

No volvió a deponer

Según Rullán, como parte de la demanda civil en el tribunal federal, solicitaron en varias ocasiones que se citara a Áurea para que continuara la deposición que había comenzado el 27 y 28 de agosto.

El tribunal federal ordenó el 30 de abril de 2008 que Áurea compareciera el 26 de mayo siguiente.

La orden, además, le establecía que “fallar en cumplir implicaría la más fuerte de las sanciones”.

Para ese tiempo, ya Áurea estaba viviendo en Italia.

Cuatro días antes de cumplirse el plazo, el 22 de mayo de 2008, los abogados de Áurea sometieron una moción “urgente” para avisar que se posponga la deposición.

Una de las razones que ofrecieron fue que a través de los medios de comunicación se supo que Vázquez Rijos era sospechosa en la investigación del FBI por el asesinato de Anhang.

“Como luce que el centro de la investigación es la demandante (Áurea) Vázquez Rijos, en este punto es irrazonable para la demandante aparecer en una deposición donde puede ser sujeta a interrogatorio sobre los hechos del asesinato, en detrimento de sus derechos bajo la quinta enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América”, sostuvo Rullán.

“Si ella aparece en esta deposición en este momento, es muy probable que ella levante su derecho a no auto incriminarse hasta que termine la investigación del FBI”, agregó.

La otra razón que ofreció fue que Áurea ya tenía cinco meses y medios de embarazo y los médicos no le “recomendaron viajar de Roma (Italia) a Puerto Rico hasta que de a luz sus bebés”.

A preguntas del fiscal José Ruiz, Rullán destacó que en una moción previa - el 2 de mayo -, los abogados de Áurea habían propuesto que la deposición fuera en agosto o septiembre de 2008.

“¿Así que para la fecha que propusieron estaría cerca de los nueve meses?”, preguntó el fiscal federal José Ruiz.

“Justo cerca de dar a luz”, contestó Rullán.

“¿Alguna vez compareció para la continuación de la deposición”, cuestionó Ruiz.

“No”, respondió Rullán.

El caso fue desestimado el año siguiente, en el 2009, por falta de comparecencia.

“La corte encuentra que después de tres años de desobedecer las órdenes del tribunal… ignorando las advertencias de desestimación, la conducta de la demandante puede ser considerada de ‘extrema mala conducta deliberada’ que requiere la desestimación de este caso con perjuicio”, sentenció el tribunal.


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