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La fiscal federal Rosa Emilia Rodríguez pidió ayer disculpas por un comentario que hizo al exempleado Francisco Reyes Caparrós. (Gerald López Cepero)

De un lado está Francisco Reyes Caparrós, exespecialista de inteligencia de la Oficina de Fiscalía Federal local, quien asegura haber sido víctima de un patrón de represalias y hostigamiento laboral perpetrado por la alta jefatura de la oficina.

Del otro, la jefa de la Fiscalía federal en Puerto Rico, Rosa Emilia Rodríguez Vélez, quien afirmó que cada acción disciplinaria que tomó contra Reyes estuvo debidamente justificada y siguió los procedimientos dictados por el Departamento de Justicia federal.

Poco a poco, en la brecha que se abrió entre ambos, se fue armando una tensa historia de intriga y versiones encontradas, salpicada por chismes, bromas de mal gusto en horas de oficina, reprimendas, y hasta por una investigación federal vinculada a un espía ruso.

Reyes y Rodríguez testificaron ayer en la continuación del juicio por jurado que se celebra en el Tribunal Federal del Viejo San Juan, presidido por el juez visitante de New Hampshire Joseph Laplante.

En su demanda, Reyes alega que la alta jefatura de la Fiscalía federal obstaculizó su trabajo, impuso acciones disciplinarias en su contra, lo amenazó con evaluaciones negativas, lo humilló, lo trasladó de oficina, lo dejó desprovisto ante una investigación federal y lo desacreditó hasta obligarlo a renunciar a su puesto.

“Me sentí traicionado. Mi gente no me protegió. Me tiraron a los leones… Mi única alternativa era renunciar. No había escapatoria”, expresó el demandante, antes de quebrarse en llanto

Con aplomo y serenidad, la jefa de fiscales indicó que la primera acción disciplinaria que tomó contra Reyes fue una amonestación verbal, en el 2012, debido a que, presuntamente, este estaba actuando como fiscal y mano derecha de Rodríguez , cuando no lo era, acentuó.

La segunda medida disciplinaria fue una reprimenda por escrito, impuesta por la entonces supervisora inmediata del demandante, Lisa Western, luego de que este jugara una broma “inapropiada” a un guardia de seguridad a través de un montaje en Photoshop.

En su testimonio, Reyes aseguró que se trataba de un grupo íntimo de compañeros que se gastaban bromas a diario y reclamó que solo él fue amonestado, a pesar de que más personas estuvieron involucradas en el acto.

Por su parte, Rodríguez afirmó que le recriminó a Reyes el incidente por no ser “una conducta propia de un supervisor”, pero negó haberle gritado cuando lo reunió en su oficina, y aseguró que nunca mandó a que lo velaran.

También, negó haber llamado “loca” a la ahora ex fiscal federal Idalia Mestey, cuando esta se mostró temerosa por su vida por un caso en que el testigo principal y la hermana del fiscal previo habían sido asesinados. Reyes recordó que su primer encontronazo con la alta jefatura fue cuando fue cuestionado por solicitar un chaleco antibalas para proteger a Mestey. Según él, Rodríguez le restó credibilidad a la amenaza.

Por otro lado, la jefa de fiscales sí pidió disculpas por haber catalogado públicamente a Reyes como “la persona que no le gusta a nadie” frente a decenas de empleados, en el marco del cierre del gobierno federal en el 2013. “Lo siento. Quizás no debí haberlo dicho... Lo dije para aliviar la tensión. Fue un momento gracioso, todos se rieron, él se rio... No fue malintencionado”, dijo.

Por último, la jefa de fiscales opinó que Reyes mostró “mal juicio” al pretender viajar a Rusia, invitado por un amigo de la infancia, para un programa de intercambio cultural organizado por el nombrado espía ruso Yury Zaytsev.

“Yo seguí los procedimientos. Yo no hice nada a espaldas de nadie. Si había una preocupación, que no lo aprobaran”, recalcó Reyes, quien dijo desconocer que Zaytsev era un espía.


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