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El imputado, Steven Sánchez Mártir durante el tercer día de vista preliminar en el Tribunal de Caguas. (Vanessa Serra Díaz)

Caguas - La jueza Ana Paulina Cruz admitió esta tarde como evidencia testimonial, un documento oficial del Negociado de Ciencias Forenses que concluye que el material genético encontrado en una colilla de cigarrillo a la entrada del hospital HIMA San Pablo de Caguas concuerda con el perfil genético de Steven Sánchez Mártir, acusado de asesinar a un paciente en dicha institución.

La prueba fue presentada por el Ministerio Público luego de que en sala se mostrara un vídeo de seguridad que supuestamente evidencia cómo Steven Sánchez Mártir entró y salió de dicho hospital en la noche del 2 de agosto, cuando presuntamente mató a tiros a Pedro Marrero Díaz en la habitación 534.

El vídeo fue exhibido mientras continuó, tras el receso de almuerzo, el testimonio del quinto testigo de cargo, el agente de la División de Homicidios de Caguas, Xavier Estrada.

En las imágenes admitidas como prueba se muestra a un individuo caminando en dirección a la entrada del hospital y cómo justo antes de abrir la puerta lanza un cigarrillo a un zafacón. El individuo no logró encestar y el cigarrillo, que cayó al suelo, fue recuperado por las autoridades.

La defensa, por su parte, expresó reparos a la decisión de la jueza del Tribunal de Caguas por entender que estaba siendo admitida sin darle la oportunidad de contrainterrogar al agente.

Estrada indicó que fue él quien identificó desde el vídeo de seguridad que un individuo había lanzado un cigarrillo y corroboró que el mismo permanecía en el lugar. El agente testificó que custodio el mismo por aproximadamente tres o cuatro horas hasta que forenses bajaron a la escena. 

Tras el receso, Hoffman había solicitado al tribunal que se elimine el testimonio de Estrada, puesto que su nombre no fue incluido en la lista de 20 testigos que sometió el Ministerio Público. Alegó que “nunca fue anunciado a la defensa” y que esa acción impidió a la misma prepararse para el contrainterrogatorio.

“Entendemos que a ese testigo no se le puede permitir que continúe declarando”, dijo, a la vez que solicitó a la jueza tomar medidas profilácticas en caso de que esta decidiera admitir el testimonio.

Por su parte, Juarbe ripostó que el nombre de Estrada no había sido admitido dada la complejidad del caso y que las reglas de admisión de testigos a las que alude la defensa están hechas para nivel de juicio y no para vista preliminar. Sin embargo, aseguró que no necesitaban el testimonio de Estrada para proceder con sus argumentos.

La magistrada resolvió que el testimonio de Estrada sería admitido y se le brindará un espacio de varios días a la defensa para preparar sus preguntas.

La sesión dehoy comenzó con el testimonio del técnico de grabaciones de la Comandancia de Humacao, Jorgedwin Rosario Rodríguez, quien contó, a preguntas de la abogada de defensa, Jane Hoffmann, que el director de seguridad del hospital, José Neris Mojica, seleccionó los segmentos del pietaje de seguridad que le entregó.

Esos vídeos fueron entregados finalmente por Rosario Rodríguez a la agente de la División de Homicidios de Caguas Lisandra Aponte.

Rosario Rodríguez, técnico de grabaciones del área de Humacao, había explicado ayer en la tarde el proceso de extracción de los vídeos de las cámaras de seguridad de la institución hospitalaria, a preguntas de la fiscal Mojica. El tercer testigo del Ministerio Público enseñó a la fiscalía y a la defensa varios minutos de las imágenes copiadas a varios DVD y que fueron entregadas a agentes de homicidios encargados de la pesquisa.

A preguntas de la abogada de defensa, en la mañana de hoy, sobre el manejo de los vídeos, Rosario Rodríguez admitió que en ningún momento vio la subpoena que autorizaba la extracción de las imágenes y solo siguió instrucciones de su supervisora, quien le notificó de la existencia del documento.

El agente detalló que al llegar a la oficina de seguridad del hospital se encontraba el capitán Díaz, quien también le mencionó la subpoena y Neris Mojica fue quien se encargó de extraer los vídeos para entregárselos al técnico en un USB "flash drive".

La fiscalía había anunciado que sentaría a testificar a Neris Mojica, pero desistió.

Luego se sentó en el banquillo de los testigos el agente José Torres Rivera, de la División Drogas San Juan, quien arrestó en la noche del 6 de agosto a Sánchez Mártir tras observarlo al lado de una guagua frente al residencial Rafael López Sicardó, en Río Piedras. La aprehensión del individuo se produjo al finalizar una breve persecución a pie por un callejón del complejo de vivienda.

Torres Rivera, cuarto testigo del Ministerio Público, enfatizó en que antes de dirigirse al residencial, corroboró que la orden estuviera vigente y que coincidiera con una ficha del sospechoso, a quien señaló en sala como Sánchez Mártir.

A preguntas de la fiscal Maribel Mojica, Torres Rivera explicó que fue él quien persiguió al sospechoso por una distancia aproximada de 150 a 200 pies y lo arrestó.

“Observo (desde una patrulla al entrar al residencial) que en la acera izquierda hay una guagua Ford Explorer anaranjada estacionada. Observo que tiene la puerta del conductor abierta y por la parte de abajo se ve una persona que viste una sudadera negra y chancletas, a unos 15 o 20 pies (de distancia de la patrulla). Cuando nos estamos acercando, esta persona se incorpora, mirando hacia nuestro vehículo y me doy cuenta que es el caballero (de la ficha y la orden de arresto)”, relató.

Acto seguido, explicó el agente, el sospechoso bordeó la parte trasera del vehículo y salió corriendo hacia uno de los paseos peatonales entre los edificios del complejo hasta que fue alcanzado y arrestado.

Torres Rivera procedió a hacerle las advertencias de ley verbales y realizó un registro preliminar, donde se le ocupó dinero efectivo, las llaves de un vehículo Honda y un envase con polvo blanco de cocaína en su modalidad de crack.

Sánchez Mártir fue entonces transportado por Torres Rivera, junto al sargento Delgado, a la División de Drogas de San Juan, donde posteriormente pasó a custodia del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Caguas.

Su detención fue justificada por el Ministerio Público, ya que permanecía prófugo desde el 28 de noviembre de 2017, cuando la jueza Wanda Cruz Ayala, del Tribunal de San Juan, autorizó una orden de arresto en su contra por violar las condiciones de una probatoria en que tenía que cumplir con los servicios del programa Hogar Crea tras ser arrestado por apropiación ilegal y daño agravado.

Durante el contrainterrogatorio de Hoffmann, la experimentada abogada intentó llevar al testigo a reconocer que la orden de arresto contra su cliente había sido firmada luego de que surgiera su nombre como sospechoso del crimen en el hospital HIMA San Pablo.  La letrada se basaba en que la orden de arresto tenía firma del 7 de agosto, cuando la aprehensión ocurrió un día antes, el 6 de agosto.

En un aparte con periodistas, el fiscal de distrito Yamil Juarbe mostró copia de la orden de arresto original contra Sánchez Mártir y tiene fecha del 28 de noviembre de 2017.

Además, cuestionó si era inusual que divisiones de otras jurisdicciones se involucraran en órdenes de arresto como ocurrió en este caso, a lo que el testigo contestó que no le pareció inusual y que en otros casos ha colaborado con distintas jurisdicciones. En la noche de la detención, también estuvieron presentes personal del CIC de San Juan y de la División de Arrestos y Extradiciones,

Sitúan al imputado

De otro lado, ayer, el segundo testigo del Ministerio Público, Gerardo Burgos Rosado, ubicó a Sánchez Mártir en el pasillo del piso cinco del hospital, segundos después del asesinato de Marrero Díaz en el cuarto 534.

El exmilitar y ex jefe de seguridad en varios hospitales testificó en sala que acompañaba a su padre que convalecía en la habitación 531 cuando escuchó un ruido como de "chipping hammer" y salió al pasillo para ver qué sucedía.

En el pasillo, hacia mano derecha vio a un grupo de enfermeras entrando a la habitación 534 y, al mirar a la izquierda, a unadistancia de 120 a 125 pies, observó a un hombre caminando hacia el área de los elevadores y decidió seguirlo "por instinto".

Burgos Rosado describió al individuo como de 5’5" a 5'6", delgado con un suéter gris, pelo hasta el cuello, cabello negro, tez "más oscura, pero no negra". El individuo, alegó, miró hacia atrás y Burgos Rosado observó su perfil.

El testigo, identificó a Sánchez Mártir en una rueda de confrontación el 7 de agosto, y lo señaló en la sala de la jueza como el hombre que vio en el pasillo del hospital.


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