José Ferrer Sosa es uno de los coacusados del juicio que se sigue por el asesinato de Adam Anhang. (GFR Media) (semisquare-x3)
José Ferrer Sosa es uno de los coacusados del juicio que se sigue por el asesinato de Adam Anhang. (GFR Media)

José Ferrer Sosa, uno de los acusados en la conspiración por el “asesinato por encargo” de Adam Anhang, se sentó a declarar a su favor hoy en el Tribunal Federal del Viejo San Juan y negó haber participado de la alegada conspiración.

La esposa de Anhang, Áurea Vázquez Rijos; su hermana, Marcia Vázquez Rijos, y Ferrer Sosa, quien era el novio de Marcia, son los principales acusados por la conspiración.

El juez Daniel Domínguez le advirtió que tenía derecho a guardar silencio, pero Ferrer Sosa dijo que como quiera deseaba testificar.

Durante su testimonio, Ferrer Sosa negó haber participado de la supuesta reunión en la que los fiscales alegan que se organizó la conspiración del asesinato.

También rechazó haber hecho la llamada al asesino confeso, Alex Pabón Colón, para avisarle que estuviera listo para atacar a Anhang porque ya estaba con Áurea en un restaurante del Viejo San Juan en la noche del 22 de septiembre de 2005.

“¿Qué participación tuvo en el asesinato de Adam Anhang?”, preguntó su abogado, Ovidio Zayas.

“Ninguna”, afirmó Ferrer Sosa.

Varias de sus declaraciones fueron dirigidas a refutar las versiones ofrecidas por Pabón Colón, a quien catalogó como un “embustero”.

Sí, reconoció que lo había conocido como “Alex el Loco” porque le había comprado marihuana en La Perla, y que luego, durante el caso, se enteró que su nombre completo es Alex Pabón Colón.

Ferrer Sosa contestó con un “no” cuando Zayas le preguntó si había estado en el restaurante el Hamburger y en el negocio Pink Skirt, que era de Áurea y Anhang, en la noche del 21 de septiembre de 2005, lugares y fecha en que Pabón Colón alegó haberse reunido con Áurea, Marcia y Ferrer Sosa para acordar el asesinato.

De igual manera contestó que “no” cuando se le preguntó si había estado en la noche del asesinato en el negocio Pink Skirt.

Según Pabón Colón, esa noche Ferrer Sola lo llamó y fue entonces que se preparó para atacar a Anhang.

“Yo nunca hice una llamada”, sostuvo Ferrer Sosa, quien contestó que “no” cuando le preguntaron ese día vio a Pabón Colón en algún momento.

Sostuvo que durante esos días no estaba trabajando todo el día en el negocio porque esa época es temporada baja para los restaurantes del Viejo San Juan, por lo que muchos establecimientos dan vacaciones a sus empleados.

De todas formas, relató, iba a preparar el negocio para la operación nocturna y se iba a su casa.

Declaró que el día del asesinato se fue a eso de las 6:30 p.m. y que, como tenía acostumbrado, fue a La Perla a comprar marihuana, pero que como estaba la Policía allí, se fue a comprarla en Guaynabo, llegando a eso de las 7:00 p.m. a la casa en Ocean Park que Anhang le había rentado a Áurea.

Señaló que Marcia estaba allí y que a eso de las 8:30 p.m. le prestó su carro marca Oldsmobile al hermano de Áurea, Charbel, quien se lo llevó.

“Nos acostamos a dormir y hubo una llamada a la casa a las 2:00 de la mañana”, dijo Ferrer Sosa.

Indicó que era desde el CDT Hoare en Santurce, a donde acudió con Charbel y Marcia.

“Allí nos dieron la descripción de que habían matado a Adam y que habían acuchillado a Áurea en la cabeza”, expuso Ferrer Sosa.

Abundó que, luego, entre las 2:30 a.m. y 3:00 a.m., fueron al Pink Skirt para cerrarlo por miedo a que fuera pasar algo allí debido a que los dueños habían sido atacados.

Explicó que terminaron cerrando el local a las 5:00 a.m.

Declaró que luego volvieron a la casa, donde la madre de Áurea, Carmen Rijos, les pidió ir a buscar el Porche Cheyenne que usaba Áurea y el BMW que usaba Anhang.

Dijo que primero fueron a buscar el Porche Cheyenne en el hotel Regency y luego el BMW en el estacionamiento La Cochera del Viejo San Juan, donde Ahangan lo había dejado.

Esta parte de su versión contrasta con la de testigos de la fiscalía, quienes aseguran que Charbel llevó a Ferrer Sosa al Regency en el BMW de Anhang.

Por su parte, Ferrer Sosa dijo que en el Regency fue entrevistado por el agente de la Policía, José Miranda, a quien le habló voluntariamente, de la misma forma que lo hizo con los agentes federales cuando fue contactado en el 2008.

Tras la entrevista al día siguiente del asesinato, según Ferrer Sosa, Miranda lo montó en su auto y lo paseó por varios lugares de Río Piedras para saber si conocía alguien del barrio Buen Consejo y luego lo dejó en una gasolinera de Isla Verde, desde donde caminó hasta la casa de Áurea en Ocean Park.

Dijo que después llegó Rijos, quien les volvió a hablar, pero las objeciones de los fiscales no permitieron que se supiera de qué fue la conversación.

A preguntas de su abogado, dijo que lo próximo que hizo fue buscar el BMW de Anhang.

“Charbel y yo… fuimos a buscarlo a La Cochera”, testificó Ferrer Sosa. “No sé quién pagó el ticket y sacamos el carro”.

Sobre los correos electrónicos mostrados la semana pasada por la fiscalía, en los que se le pedía una “donación” a Marcia para Ferrer Sosa, el testigo dijo que se trataba de una forma amable de solicitarle en el 2010 que le repagaran un dinero que les había prestado en el 2006.

A preguntas de su abogado, explicó que por la situación difícil por la que atravesaba la familia de su novia, les prestó $15,000 de los $20,000 que había recibido en herencia de parte de su abuelo.

Ferrer Sosa dijo que en ese momento se había acordado que le devolverían el dinero en pagos de $500.

“¿Cómo se sintió cuando supo que habían matado a Adam Anhang?”, le preguntó Zayas.

“Que lo perdí todo, porque el Pink Skirt iba a ser mío”, contestó Ferrer Sosa, al indicar que ese era el plan con el negocio, donde él trabajaba como cocinero.

Señaló que, tras el asesinato de Anhang, le fue mal al negocio hasta cerrar “como para diciembre” de 2005.

Durante la mañana de hoy, la defensa de Áurea había intentado sentar a un testigo como perito, para establecer que alguien había entrado a la computadora personal de Anhang días después de su asesinato.

Pero el juez Daniel Domínguez no lo admitió porque Brandon Mazo, especialista en análisis forense de aparatos electrónicos, admitió que tendría que especular para determinar el contenido de unos documentos que dijo habían sido borrados después del asesinato del empresario canadiense.

El juicio continúa mañana, cuando le toca el turno a la fiscalía para contrainterrogar a Ferrer Sosa.


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